Formas-Observatorio

Adolfo Forma Patiño: el legado del precursor de la astronomía en la Región de Coquimbo

Según datos del Servicio Nacional de Turismo (Senatur) un 40% de la infraestructura para la observación astronómica en el mundo está concentrada en Chile, y se estima que aumentará a un 70% en los próximos 10 años.

La Región de Coquimbo es epicentro mundial de la astronomía. Esto se debe a que a partir de los años 60 las más importantes entidades astronómicas del mundo decidieron instalar sus observatorios científicos en la zona. En más antiguo de ellos es el observatorio Cerro Tolo, en la comuna de Vicuña, construido en 1962.

Más tarde le siguieron otros centros astronómicos como La Silla, Gemini, Pachón y SOAR, para más tarde dar paso a los llamados observatorios comunales como Mamalluca, Collowara, Cruz del Sur, Cerro Mayu, esto último consolidó el astroturismo, obteniendo el nombre de “Capital Estrella”.

Pero más de 100 años antes que la Región de Coquimbo y el país se consolidara como epicentro de la astronomía, un ingeniero y profesor nacido en la ciudad de Santiago llegó a la zona. Se trata de Adolfo Formas Patiño, quien como veremos más adelante tuvo un rol muy importante en el desarrollo y difusión de la astronomía pero nunca hasta ahora había sido reconocido por el.

En este primer reportaje haremos una presentación general de la vida de Adolfo Formas y su participación en importantes entidades de la Región de Coquimbo y el país.

El docente se desempeñó desde 1857 en el Observatorio Astronómico Nacional (OAN) en Santiago. Este centro astronómico, inaugurado oficialmente el 1852, surgió a partir de la visita que realizara a nuestro país una expedición de la Armada de los Estados Unidos a cargo del teniente James M. Gilliss, que tenía por objetivo realizar observaciones cerca de la oposición de Marte y otras de Venus. Su primera ubicación fue el Cerro Santa Lucía, luego se trasladó a la Quinta Normal (1862) y finalmente a Cerro Calán.

De acuerdo a la información disponible, Adolfo Formas en octubre de ese año 1857 fue nombrado auxiliar del observatorio recibiendo un sueldo anual de doscientos pesos. Su contrato era con el Ministerio de Instrucción Pública.

Por esos años el OAN era bien conocido en el mundo como uno de los pocos establecimientos en el hemisferio sur donde se desarrollaba investigación astronómica. Más de 30 trabajos científicos en revistas especializadas de Alemania, Inglaterra y Estados Unidos fueron publicados a partir de las investigaciones que allí se efectuaron. El otro observatorio latinoamericano estaba en Río de Janeiro, Brasil.

Antes de seguir indagando en la vida de Adolfo Formas, es importante recordar que el sueño de tener un Observatorio Astronómico en Chile había sido planteado por Bernardo O’Higgins en octubre de 1842 cuando yacía moribundo en su exilito en Lima. Allí redacto una carta al presidente Bulnes donde le recordaba que había cedido al ejercito todos los animales de su hacienda y veinticinco mil pesos, es por ello que como compensación pedía que parte de esos fondos fueran destinados a la instalación de un observatorio astronómico en el cerro Santa Lucia. Ello no se concretó como lo pedía el héroe de la guerra de la Independencia.

REGRESO A LA SERENA

Con toda esa experiencia recogida en ese lugar y compartir con los más importantes astrónomos del país,  en 1864 Adolfo Formas y debido a problemas de salud deja su labor y se traslada a La Serena, donde se convierte en profesor del Liceo de Hombres de La Serena.

Allí desarrolló una labor destacada en la formación de los estudiantes. Su destacada labor le llevó a asumir la dirección del establecimiento durante las ausencias del director titular.  Asumió las cátedras de Física y Astronomía.

Adolfo Formas también fue miembro de la Sociedad de Artesanos desde el 20 de octubre de 1873 y fue el primer director de la escuela nocturna dicha institución.

Además, fue venerable maestro de la Logia Luz y Esperanza de La Serena en los años 1875 y 1879 al 1880. Fue también bombero y ocupó un cargo de directivo. Formas también escribió obras literarias, de educación, de astronomía. Una de ellas, y que está disponible en la biblioteca de la Sociedad de Artesanos de La Serena,  es «Astronomía Esférica; tratado teórico y práctico», publicado en 1886.

FORMAS Y LA ASTRONOMÍA

Durante todos sus años como profesor del Liceo de Hombres de La Serena Adolfo Formas siempre tuvo en su mente el poder contar con un observatorio astronómico que permitirá traspasar sus conocimientos sobre la bóveda celeste a sus estudiantes y todo aquel que pudiera estar interesado en la astronomía.

En esos años la ciudad de La Serena no tenía luminarias que pudieras interferir la observación de los astros. Con ese objetivo en mente el profesor trajo desde Alemania una serie de implementos que formarían parte de este observatorio. Aunque no hay un registro muy claro sobre qué tipo de equipos eran, para Formas tenían un gran valor y cada vez su sueño estaba más cerca.

Sin embargo, aquello fue algo que no pudo concretar antes de su muerte. Por razones desconocidas sus instrumentos de observación fueron destruidos por un soldadesca de un regimiento que tuvo el liceo por cuartel.

Pero quizás uno de los hechos más recordados de este ingeniero y profesor, tiene que ver con la Guerra del Pacífico. Aquí realizó una labor educativa muy importante dentro del llamado Batallón Coquimbo. Para lograr que los compatriotas que partían a la guerra se pudieran ubicar durante las noches, les enseñó a orientarse mediante las estrellas. Es así como les entregó las claves para usar las constelaciones de la Cruz del Sur y Orión para ubicar los puntos cardinales. Esa información era clave en esos años donde no existía la tecnología de posicionamiento global de hoy. Este hecho no es muy conocido.

Sus últimos años en el Gregorio Cordovéz por ahí después del 1891, un grupo de soldados que tenía albergado el liceo, le dañaron un material astronómico que tenía para impartir nuevas clases de astronomía, lamentablemente no lo pudo realizar.  Cuando dejó el liceo y le dieron un departamento del Club Coquimbo de la Logia Luz y Esperanza, donde vivió sus últimos días, con sus libros y sus obras de caridad diaria que realizaba a las personas. Sus restos no se sabe bien dónde están, pero es posible que sea en el Cementerio de La Serena», señala Luis Malebrán, de la Sociedad de Artesanos de La Serena.

Adolfo Formas también perteneció al Círculo Literario y Científico de La Serena fundado en 1897. «El era ya viejito pero muy respetado, realizaba composiciones literarias relacionadas con el universo, los astros como el Dios Sol», dijo Malebrán.

El único registro que existe de la muerte de Adolfo Formas lo tienen en la Masonería y sería en 1912. Lo que no se sabe, y esperamos poder descubrir en este trabajo de investigación es el lugar donde fue sepultado.

Pese a que muy pocas personas desconocen la importancia de tuvo Adolfo Formas para el desarrollo de la astronomía local y en la necesidad de muchas personas por acercarse a la ciencia, existe en La Serena una calle que lleva su nombre, está en la Avenida Cisternas, entre Seminario y Los Castaños.

Esta investigación es gracias el Fondo de Medios de Comunicación 2017 del Ministerio Secretaría General de Gobierno y el Consejo Regional de Coquimbo. 

LE INVITAMOS A LEER NUESTRA SEGUNDA ENTREGA

 

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