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Hospital de Coquimbo trabaja con sillas “Get Up” en la rehabilitación de sus pacientes

El recinto hospitalario es el único de la zona norte, que utiliza este tipo de sillas, que permite colocar en pie a los usuarios con daños neurológicos severas producto de esclerosis múltiple y/o lesiones medulares

Hace tres años, Omar Ramírez tuvo un accidente automovilístico, que cambió drásticamente su vida. Debido al fuerte impacto de la colisión, tuvo una lesión medular completa, es decir paraplejia, que lo dejó en silla de ruedas.

Esto lo obligó a replantear sus desafíos y cambiar el foco de su rutina. “Después de ocho meses asumí mi discapacidad. Me di cuenta que jamás me podría volver a levantar y hacer cosas tan simples como conversar mirando a los ojos o tomar cosas en altura”, relató.

Sin embargo, con el paso de los meses, Omar se ha vuelto colocar en pie gracias a la silla Get UP, que le entregó el Hospital de Coquimbo. Esta mediante un sencillo sistema mecánico, es capaz de levantar a las personas y ponerlas de pie, aunque ellas no puedan hacerlo por sí solas.

“La primera vez que la ocupé me emocione muchísimo, porque volvería a tener la oportunidad de trabajar en mi propia casa. El pintar la reja era impensado, porque tenía asumido que permanecería para siempre sentado en mi silla. Ahora puedo tomar cosas hasta en altura”, señaló Omar Ramírez, uno de los ocho pacientes beneficiados con esta ayuda técnica.

El hospital de Coquimbo, es el único centro de salud de la zona norte, que utiliza este tipo de sillas, para la rehabilitación de sus pacientes. Estas otorgan beneficios tanto sicológicos como físicos, ya que, al cambiar los puntos de tensión se evita la formación de escaras, que siempre son muy complicadas de tratar.

“Durante un año, hemos tenido la posibilidad de entregar ocho sillas de ruedas a pacientes con discapacidad neurológica severas producto de esclerosis múltiple y lesiones medulares. Además, las utilizamos en diferentes áreas para favorecer la rehabilitación integral de aquellos pacientes que producto de alguna intervención quirúrgica llevan varias semanas o meses sin poder levántese de sus camas”, explicó el doctor Roberto Alfaro, fisiatra y jefe de la Unidad de Medicina Física y Rehabilitación del hospital San Pablo de Coquimbo.

Junto con ello el especialista comenta que este tipo de ayudas ha permitido mejorar la calidad de vida de los pacientes y aumentar la inclusión social.

Por su parte Claudio Galarce, kinesiólogo del hospital, explica que la silla no sólo genera beneficios sociales o emocionales, sino que también favorece al funcionamiento de distintos órganos. “Permite que los huesos mantengan cierta carga lo que ayuda a evitar la aparición de osteoporosis. Ayuda a cambiar los puntos de presión lo que permite disminuir la aparición de escaras y a nivel cardiovascular, permite que el corazón se mantenga entrenado”.

Omar Ramírez, señala que desde el día que el hospital le facilitó la silla ha logrado cambiar su rutina e incorporar nuevos desafíos. Por ello anhela volver a trabajar en la tornería a nivel más domiciliario, “porque no soy una persona que esté quieta.  Sé que hay empresas que se la están jugando por contratar a personas con discapacidad. La idea es trabajar donde uno pueda ser útil y no por solo llenar un cupo”.

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