Bacteria

Cuidemos nuestra higiene de manos: una de las maneras más eficaces para evitar contraer y propagar infecciones

La resistencia a los antibióticos es un serio problema de salud a nivel global, siendo Chile uno de los tantos países afectados. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cerca de 700 mil muertes al año son atribuibles a este flagelo, y la cifra podría llegar a 10 millones de muertes anuales para el año 2050 [1].

En este contexto, entre el 18 y el 25 de noviembre se celebra la semana mundial de concientización sobre el uso de los antibióticos, organizada por la OMS, que tiene como objetivos sensibilizar a la población sobre esta temática, además de fomentar también las mejores prácticas en el público general, en los profesionales de la salud y en los responsables de la formulación de políticas para evitar que la resistencia a los antibióticos siga apareciendo y propagándose. [2]

En el día a día estamos expuestos a infectarnos con diferentes tipos de microorganismos tanto en el trabajo, como también en los hogares. Llaves, pasamanos, puertas, botones de ascensores, dinero, son solo algunos de los objetos que manipulamos diariamente.

Por lo que lavarse las manos toma suma relevancia para prevenir la adquisición y propagación de infecciones causadas por microorganismos, incluyendo los que son resistentes a los antibióticos [3].

Este hábito no está incorporado totalmente en todas las rutinas y existe una diferencia entre hombres y mujeres. De acuerdo con el reporte del 2017 “La higiene importa” de Essity[4], las mujeres se lavan las manos alrededor de 9,5 veces al día y los hombres lo hacen 7,6 veces. Además, el 83% de las mujeres lo hace después de ir al baño, en cambio, los hombres lo realizan en un 74%.

La enfermera académica del Departamento de Enfermedades Infecciosas de la Universidad Católica, Camila Carvajal, comenta que la lucha contra la resistencia antimicrobiana debe darse desde distintos planos. Por ejemplo, la comunidad puede trabajar educando y promoviendo el buen uso de los antibióticos, llamando a no automedicarse. Pero una manera sencilla y efectiva es el lavado de manos.

¿Cuándo y cómo se deben lavar las manos correctamente?

Un buen lavado de manos puede eliminar hasta un 80% [5] de los microorganismos que transportamos en nuestras manos, por el contacto con objetos contaminados, agua, alimentos, mascotas, entre otros. Es importante lavarse las manos: antes y después de manipular alimentos o amamantar; antes de comer; después de tocar basura o desperdicios y alimentos crudos; después de ir al baño, sonarse la nariz, toser o estornudar; después de cambiar pañales; luego de tocar objetos como pasamanos, dinero, llaves, etc.; y al llegar a la casa.

La técnica adecuada para el lavado de manos implica tres pasos fundamentales:

1.- Mojarse las manos hasta la altura de los antebrazos, aplicar el jabón y ejercer fricción entre las manos, dedos, muñecas y antebrazos.

2.- Una vez que el jabón ya hizo espuma, se colocan las manos bajo el chorro del agua, de manera que el agua corra libremente eliminando todo el jabón por efecto de barrido. Es importante secar muy bien al finalizar el enjuague para anular la humedad.

3.- Debemos evitar el tocar de nuevo una superficie que sabemos que está contaminada; si estamos en un baño público, por ejemplo, el mismo papel con el que nos secamos las manos lo debemos utilizar para abrir la chapa de la puerta del baño.

“En el ambiente hospitalario, es clave practicar siempre una apropiada higiene de manos, respetar las adecuadas medidas para el control de las infecciones hospitalarias que se implementan en las instituciones y promover el uso apropiado de los antimicrobianos”, sostuvo Camila Carvajal, desde la perspectiva de lo que ocurre en recintos hospitalarios, donde las infecciones pueden ser críticas en la salud de los pacientes.

¿Qué es la resistencia antimicrobiana (RAM)?

Consiste en la evolución que experimentan las bacterias, virus, hongos o parásitos, desarrollando mecanismos que permiten sobrevivir a la acción de los distintos tipos de antimicrobianos que existen, haciéndose resistentes o muchas veces inmunes a esta clase de medicamentos [6]. La causa principal es el uso excesivo de fármacos en humanos y animales.

Causa más de 700.000 muertes anualmente a nivel mundial y, en los países sin directrices de tratamiento estándar, los antibióticos suelen ser sobre-prescritos por los trabajadores de la salud, veterinarios, y sobre utilizados manejados incorrectamente por el público. Por ello se estima que cerca del 50% de los antibióticos recetados en medicina humana no son necesarios [7].

Entre las recomendaciones para disminuir el impacto de la resistencia antimicrobiana, además de un oportuno lavado de manos, se debe evitar el mal uso de los antibióticos, promover un empleo apropiado de los mismos y respetar las medidas para el control de las infecciones hospitalarias que se implementan en las instituciones.

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