Techos verdes

Quinta fachada, la nueva tendencia sustentable para época estival

Estamos frente a la época veraniega con altas temperaturas y días soleados y en este sentido, los santiaguinos buscan lugares para capear el calor. Es indispensable luego del trabajo tener un espacio con piscinas en las azoteas para así liberar el estrés, sin embargo, generalmente son sin vegetación y cuidado medioambiental.

En este marco, la quinta fachada o techos verdes, es la nueva tendencia que se manifiesta aún más en la temporada de verano y tiene como objetivo darle vida a la azotea de los edificios o viviendas de gran envergadura, en las que se puede contar con naturaleza al alcance de la mano.

La sustentabilidad, cuidado del medio ambiente y fomentar la naturaleza en la ciudad es lo que se realiza hace ya varios años en los países de Europa y Estados Unidos mediante las azoteas o techos verdes, una tendencia que ha llegado a Chile y que busca construir las cubiertas en los edificios con vegetación amigable y sin el uso de materiales convencionales, combinando sustentabilidad real desde la misma elaboración del espacio, diseños de espacios urbanos, hasta elementos decorativos.

Para Víctor Danús, Gerente General de ProUrbe “Los techos verdes tienen como intención perfeccionar la calidad del medioambiente urbano y prometer una mayor eficiencia energética a favor de la economía de los residentes y del entorno. Buscando que los municipios se conviertan en entidades conscientes del medio ambiente, que respalden la creación de espacios verdes donde las personas se conecten con la naturaleza en la cotidianidad”

¿Qué integra la quinta fachada?

Entre los beneficios que entrega la azotea verde, está la posibilidad de recuperar y aprovechar las áreas en altura, protegiendo la impermeabilización de las edificaciones y otorgando un uso social y medioambiental a los techos y azoteas de la ciudad.

“Estas verdaderas zonas ecológicas contribuyen a reducir el llamado ‘efecto isla de calor’, es decir, ayudan a disminuir las altas temperaturas de los rayos del sol”, explica Danús, quien agrega que también “colaboran en la evacuación de agua en tiempo de lluvia, creando nuevos ecosistemas para la micro fauna urbana”, algo que también se puede realizar en casas donde la estructura de la techumbre lo permita. Esto, a través de unas estructuras que se engranan como un lego y pueden alcanzar la extensión que el proyecto considere necesaria.

En Santiago se han ido reutilizando estos espacios de manera paulatina y con un crecimiento considerable. A comienzos de este año, el Gobierno presentó un decreto que modifica la Ordenanza General de Urbanismo que apoya el desarrollo de techos verdes o quinta fachada en los nuevos edificios del país.

“Este cambio permitirá, entre otras medidas, darle utilidad al 100% de la azotea de los edificios nuevos. Considera que un máximo del 25% de la azotea se destine a construcciones abiertas con cubiertas livianas, como quinchos, y construcciones cerradas, como baños” explica Danús.

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