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Hospital de Coquimbo crea programa para mejorar atención de los pacientes ostomizados

El recinto de salud comenzó a realizar el marcaje y educación previo a la operación, lo que ha permitido disminuir los reingresos hospitalarios por complicaciones asociadas al mal manejo y cuidado de una ostomía.

Lleva tiempo sentirse cómodo con una ostomía, debido al alto impacto psicológico y social, que significa para los pacientes vivir conectados a una bolsa en su abdomen, que les permita evacuar sus heces u orina.

Muchos de ellos abandonan sus rutinas y optan por aislarse. Temen tener pérdidas, provocar olores o que los vean cambiando su bolsa en el baño.Sin embargo, una ostomía bien cuidada y tratada no tendría por qué interferir en la vida diaria de las personas. Así lo explica Carolina Molina, enfermera encargada de los pacientes ostomizados en el Hospital San Pablo de Coquimbo. “Ellos pueden continuar con su vida normal, no hay límites”.

La profesional señala que la clave en la recuperación del paciente es la educación y el marcaje, por ello, el hospital de San Pablo de Coquimbo, desde octubre del año pasado comenzó a ejecutar el “Programa de asistencia integral al paciente ostomizado y su familia”. Esto ha ayudado a disminuir tanto los reingresos hospitalarios por complicaciones asociadas al mal manejo de la ostomía, como las posibilidades de fugas y lesiones dérmicas, mejorando la calidad de vida de los pacientes.

Antes de este piloto, antes no existía ni la marcación y ni la educación previa. Los usuarios sólo se enteraban de la ubicación de la bolsa una vez terminada la operación. Lo que dificultaba la aceptación a su nueva condición de vida. En cambio, ahora “buscamos el mejor lugar para colocar la bolsita, tenemos presente los pliegues del abdomen, cicatrices, el uso de ropa (pantalón) y la actividad física”, explica la enfermera del recinto hospitalario.

María Álvarez es una de las pacientes beneficiadas con este programa. En enero de este año le realizaron una ostomía. Si bien, en un principio la noticia la deprimió una vez que tomó contacto con la enfermera encargada de los pacientes ostomizados logró asimilar la situación.

“Cuando me comentaron que tendría que andar con una bolsa se me vino el mundo abajo, pero luego me explicaron que podía continuar con mi vida. Hoy, programo mi día, ordeno mis bolsitas, que tienen distintos diseños, y me voy de compras”, comenta.

Las patologías como el cáncer colorrectal, enfermedad diverticular del colon, cáncer ginecológico avanzado, colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn, traumatismos o infarto intestinal, son algunas de las que pueden requerir de una ostomía. Estas no sólo provocan un cambio físico, sino que también psicológico debido a que tienen poco tiempo para asimilar la situación e iniciar los estudios.

Por ello, los pacientes son acompañados durante todo el proceso, antes y después de la operación. No sólo se educa al paciente, sino que también a la familia, ya que es importantes que ellos entiendan el uso de las bolsitas y derriben mitos sobre los pacientes ostomizados.

La enfermera del hospital explica que un paciente ostomizado puede realizar su vida con completa normalidad. Inclusive, en estas fechas de calor puede perfectamente ir a la playa o a la piscina, sólo debe preocuparse de sellar bien la bolsa antes de realizar alguna actividad.

“No sabía nada, sólo conocía la mala experiencia de mi hermana, quien hace algunos años le hicieron una ostomía en otro hospital, pero nunca le enseñaron o le explicaron que le podría pasar. En cambio, a mí, me explicaron todo”, señaló María Álvarez.

La tecnología, también ha sido una aliada en este programa piloto. Los 26 pacientes, que han sido operados desde octubre a la fecha han sido incorporados a un grupo de whatsapp, que lidera la enfermera, con el fin de apoyarlos y responder sus inquietudes.

“Algunos pacientes que son de lejos se quedaban con algunas dudas y no tenían a quien recurrir. En cambio, con esta red de apoyo entre ellos mismos se van aconsejando y dando ánimo. Incluso, se comparten insumos, porque algunos son reconstituidos de tránsito y donan los que les queda”, señaló carolina Molina, enfermera del hospital.

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