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Francisco Lagreze Pérez: un héroe olvidado en el cementerio de La Serena

El sábado pasado se inauguró la primera ruta patrimonial por el Cementerio de La Serena. A través de un profesor de historia y actores, los asistentes pueden conocer algo más de la vida de destacados personajes como Gregorio Cordovéz, Pedro Pablo Muñoz, Isabel Bongard, Gabriel González Videla o Francisco de Aguirre (cuyos restos están en la Catedral). De esta manera los turistas, habitantes de la ciudad y también los escolares podrán revivir acontecimientos que marcaron la historia de nuestro país y la región.

Sin embargo, en el mismo campo santo hay sepultados otros chilenos más desconocidos pero que realizaron acciones que también han quedado marcadas en la historia. Uno de ellos es Francisco Lagreze Pérez, teniente de Ejército y aviador de la Escuela de Aviación, quien el 28 de septiembre de 1924 se convirtió en el primer chileno y sudamericano en lanzarse en paracaídas desde una altura de 700 metros. Su historia, al igual que el lugar donde descansan sus restos, es desconocida por muchos.

Para tener más antecedentes sobre esta hazaña, nos contactamos con la encargada de la Biblioteca del Museo Aeronáutico en Santiago, Flora Piñol, quien nos proporcionó una serie de antecedentes de lo ocurrido ese día.

Pero la génesis de su salto, se remonta a unos meses antes cuando llegó a nuestro país el ingeniero alemán Otto Heinecke, quien vino a promocionar un paracaídas que había inventado. Su objetivo era mostrar sus características y lograr que otros voluntarios se arriesgaran a saltar desde un avión usando su entonces novedoso dispositivo. Permaneció en nuestro país durante dos meses, logrando que dos chilenos cumplieran con realizar un salto.

El primero de ellos fue Francisco Lagreze Pérez, oficial del Regimiento Coquimbo, comandado en la Escuela de Aviación y el segundo fue el Piloto Aviador Naval, Agustín Alcayaga Jorquera, quien efectuó su salto sobre el mar el 11 de noviembre de 1924.

EL SALTO

El salto se efectuó la mañana del 28 de septiembre de 1924 en el Aeródromo Militar de El Bosque en Santiago, con la presencia del Ministro de la Guerra de la época, contraalmirante Luis Gómez Carreño, el inspector general de aviación, General Luis Contreras Sotomayor, el director de la Escuela de Aviación, Capital Federico Barahona Walton y otras autoridades militares y civiles, como el presidente de Corte Suprema y de Apelaciones. Además, estaban presente miembros de la aristocracia Santiaguina.

La ceremonia también contemplo una demostración aérea y un concurso de aeromodelismo infantil. Luego fue el turno del paracaidista alemán Otto Heinecke quien brindó un pequeña disertación sobre las capacidades de su paracaídas. El mismo efectuó un salto desde 800 metros para demostrar las ventajas de este paracaídas tipo Heinecke traído al país en calidad de muestra para que fueras adquirido por el gobierno.

Más tarde fue el turno del teniente Francisco Lagreze Pérez, quien acompañado por el paracaidista alemán, subió al biplano De Havilland DH-9, piloteado por el teniente Oscar Herreros Walker. El cielo estaba completamente despejado.

Tras recibir las últimas instrucciones, el joven piloto saltó al espacio ante la expectación de los presentes. Luego de caer libremente por unos segundos se desplegó el paracaídas de seda que freno su caída. Tras un descenso de unos tres minutos, Lagreze flexionó sus piernas y llegó a tierra. El fuerte impacto sólo de provocó una ligera dislocación de un tobillo.

Pero según consta en los archivos del Museo Aeronáutico de Santiago, Francisco Lagreze también fue el primer aviador militar en aterrizar en La Serena y además, se desempeñó como jefe del aeródromo de Ovalle. En su carrera militar llego a ser comandante.

Otro información da cuenta que el 25 de mayo de 1932, fue protagonista de un grave accidente aéreo en el Cajón del Maipo, donde un piloto perdió la vida. Pese a resultar herido de gravedad pudo seguir con su vida militar.

Pese a los intentos, no fue posible contactar a alguno de sus familiares para conocer algo más de sus últimos días y como recordaba él, esta hazaña que lo hizo formar parte de la historia aeronáutica de nuestro país.

FUENTE: Diario La Región – La Serena

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