Una alerta encendió la Asociación Internacional de Exorcistas tras sostener una reunión con el Papa Francisco, donde plantearon la necesidad urgente de aumentar el número de sacerdotes capacitados en prácticas de exorcismo a nivel global.
Según el informe presentado, la solicitud responde al crecimiento sostenido de lo que denominan “sectas ocultistas” y a un aumento de personas que aseguran estar afectadas por fenómenos atribuidos a la “acción extraordinaria del demonio”.
Desde la organización advirtieron que existe una “dolorosa y cada vez más extendida situación” en distintas partes del mundo, donde fieles buscan ayuda ante experiencias que, según la doctrina católica, requieren intervención espiritual especializada.
En ese contexto, el vicepresidente de la entidad, el sacerdote Francesco Bamonte, sostuvo que ignorar estos fenómenos “deja a los fieles sin defensa frente a ataques espirituales graves”, subrayando además la creciente presencia de prácticas vinculadas al ocultismo y el satanismo.
A juicio de Bamonte, estas actividades podrían abrir la puerta a situaciones más complejas desde el punto de vista espiritual, lo que refuerza la necesidad de una respuesta institucional más robusta por parte de la Iglesia.
Finalmente, la asociación planteó como objetivo avanzar hacia la presencia de al menos un exorcista en cada diócesis del mundo, con el fin de garantizar atención oportuna a quienes soliciten este tipo de asistencia.











