Las recientes imágenes captadas durante la misión Artemis II han vuelto a poner el foco en el llamado “lado oculto de la Luna”, un concepto que suele generar confusión, pero que tiene una explicación científica clara.
Lejos de tratarse de una zona permanentemente en oscuridad, este fenómeno se explica por la forma en que el satélite natural rota y orbita la Tierra. Sebastián Espinosa, astroestadístico y académico de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la Universidad de los Andes (Uandes), indica que ambas dinámicas coinciden en un mismo periodo.
“El lado oculto de la Luna se explica porque su rotación coincide con el tiempo que tarda en girar alrededor de la Tierra: 27,3 días. Por eso, desde nuestro planeta siempre vemos la misma cara”, explica.
Por qué no podemos verla y qué revela su estudio
Esta sincronización hace que exista una zona que no es visible directamente desde la Tierra, lo que ha obligado a estudiarla mediante métodos indirectos durante décadas.
“Hay una zona que nunca vamos a poder observar de manera directa a partir de las mediciones que tomamos desde la Tierra”, señala el experto.
En ese contexto, misiones como Artemis II permiten acceder a información desde una perspectiva distinta. “Lo que hace es aprovechar cuando sobrevuela por detrás de la Luna para tomar información, ya sea algún tipo de imagen o dato, que en el día a día se puede hacer, pero mediante sondajes y métodos que son indirectos. Entonces, ahora se puede tomar desde un ojo directo”, detalla.
El acceso a estos datos permite avanzar en preguntas clave sobre la historia del satélite, especialmente en su formación y evolución. Según explica el académico de la Uandes, existen diferencias relevantes entre ambas caras de la Luna, en parte por su exposición a la radiación.
“El lado oculto de la Luna no está expuesto a la misma radiación respecto de que está visto por la Tierra, porque el mismo planeta contribuye en esto. Entonces, ese contrataste que existe es información que uno tiene que aprovechar para ir sacando otro tipo de conclusiones de la misma formación de la Luna”. afirma.
Más allá de lo científico, el experto también destaca el valor de este tipo de avances en la exploración espacial. “Es un momento donde a todos se nos invita a hacer una pausa y entender hasta dónde hemos llegado. Es algo de lo que debemos estar muy orgullosos a nivel global”, concluye.











