Organizaciones de la Sociedad Civil de la región de Coquimbo se ponen a disposición para colaborar ante situación que vive Chile

La Red de Organizaciones de la Sociedad Civil de la región de Coquimbo compuesta por el Hogar de Cristo, Fundación Súmate, TECHO-Chile, Fundación Coanil, Fundación para la Superación de la Pobreza y Fundación Junto al Barrio se reunieron nuevamente para manifestar su compromiso social con las demandas ciudadanas que se han levantado en el marco de los acontecimientos que ocurren en nuestra región y país.

Las instituciones que componen esta red llevan años trabajando por la equidad y justicia social, especialmente para personas, grupos y territorios en situación de marginación y exclusión social. Muchas de estas personas se encuentran en una situación de permanente vulnerabilidad, sin embargo, otras ya han rebasado esta condición de fragilidad, estando en una verdadera situación de abandono, sufriendo transgresiones a sus derechos sociales básicos y siendo invisibles tanto para la sociedad como para la agenda pública.

Las organizaciones en su declaración señalaron que sus esfuerzos tampoco han sido suficientes para poder revertir esta situación. “Como muchos que componen esta sociedad, también estamos en deuda. Nuestras experiencias de éxitos y fracasos, no han incidido lo necesario para transformar esta realidad a través de políticas públicas que tengan impactos concretos en la calidad de vida y dignidad de las personas. Empatizamos con los dolores sociales que hoy se expresan a lo largo de todo el país y manifestamos nuestra disposición a colaborar con todos los actores para co-construir junto a las personas y desde los territorios, las soluciones que sean necesarias”.

Además, puntualizaron que “no queremos arrogarnos la voz de las personas con las que trabajamos, sino que, por el contrario, creemos que esta es la oportunidad para que las personas tengan voz, sean escuchadas y puedan incidir en las decisiones que hoy se debaten y que afectan directamente su vida cotidiana. Que personas en situación de discapacidad, personas en situación de pobreza, niños, niñas y adolescentes, personas en campamentos, personas en territorios rurales, personas de barrios marginados y personas mayores, entre otros tantos invisibilizados, puedan dar a conocer sus necesidades, opiniones y propuestas para las transformaciones sociales que permitan alcanzar la justicia social y una calidad de vida digna”.

A través de la presente declaración las instituciones se pusieron a disposición “con nuestras capacidades, experiencia y compromiso para el desarrollo social de nuestra región a través del trabajo colaborativo que permita construir un puente que hoy separa a quienes tienen el poder de decisión con el resto de la sociedad, crear un nuevo vínculo social que vea y escuche a las personas, especialmente a aquellas que son excluidas de las ciudades. Solo a través del diálogo sincero y transparente será posible recuperar las confianzas que son tan necesarias para avanzar en derechos sociales y respeto por la dignidad de las personas”.

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