Corazon

Claves para que el verano no se convierta en un enemigo de tu corazón

El verano es la época del año donde nos permitimos hacer lo que no podemos realizar el resto del año: trasnochar, viajar, comidas fuera de casa o disfrutar del sol, por ejemplo. Todo esto, no tendría por qué resentir nuestra salud, si se hace en su justa medida. No obstante, y de acuerdo a la Fundación Española para el Corazón, es necesario tomar algunas medidas para evitar problemas a este órgano, que sí podría verse afectado en esta época del año.

Paula Molina, químico farmacéutico de Farmacias Ahumada, señala que el principal problema que puede afectar al corazón en verano es el calor. “La presión aumenta por la dilatación de los vasos sanguíneos, por lo que es fundamental mantenerse siempre hidratado y estar atento a los síntomas que entrega tu cuerpo. La posibilidad de alzas de presión e, incluso, accidentes cerebro vasculares (ACV) aumenta significativamente en este periodo”, indica.

Asimismo, hay que tener cuidado si se realizan viajes a zonas con altura. “Lugares con una altura por encima de los 2.000 metros sobre el nivel del mar, pueden afectar a quienes tengan alguna patología cardiovascular, porque entre más altitud haya, menos oxígeno habrá en el aire, y consecuentemente, menos oxígeno en la sangre, lo que se traduce en que si el corazón está dañado tendrá que trabajar más”, señala la especialista.

Molina también aconseja que quienes tengan antecedentes o patologías cardíacas no tomen sus vacaciones en lugares aislados, que no cuenten con servicios de salud mínimos para enfrentar alguna emergencia, “en especial pacientes con tratamiento anticoagulante que deben mantener sus controles de protombina o INR. Una opción es elegir un destino con atención médica en la misma zona dejando los lugares aislados sólo para excursiones de día, por ejemplo”.

La químico farmacéutico enfatiza que se debe tener especial cuidado con la ingesta de alcohol, ya que hacerla excesiva o brusca puede provocar trastornos en el ritmo cardíaco y un cierto grado de insuficiencia contráctil, lo que muchos especialistas han denominado “corazón en vacaciones”. Por último, es fundamental no olvidar tomar los medicamentos. “Para los enfermos crónicos, esto es vital. Al tener cambios de hábitos en los horarios, es fácil que se olvide continuar los tratamientos farmacológicos; por eso se recomienda poner alarmas –sobre todo los primeros días- para que, a pesar del cambio de la rutina, se mantengan los tratamientos y sus horarios”, indica la especialista.

La idea es disfrutar y no arriesgarse a tener un mal recuerdo de este período. Y aproveche de descansar, ya que la falta de sueño aumenta los niveles en sangre de las hormonas del estrés, aumentando no sólo la presión arterial, sino también los riesgos de enfrentar alguna emergencia.

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