ACV

Anosognosia: cuando los pacientes no reconocen sus propios síntomas

Estudios demuestran que hasta la mitad de las personas que tienen Accidentes Cerebrovasculares con hemiplejia izquierda pueden no estar conscientes de los que sucede en sus etapas iniciales, cuando hay mayor compromiso de conciencia.  En el caso del lado derecho se observa sólo de 5 a 10% de los casos (consignados en publicaciones de Feinberg y de  McGlynn & Schacter).

Ricardo Kreisel, responsable de la Unidad NeuroIntermedia del Hospital Base de Puerto Montt estaba haciendo su internado cuando sufrió un Accidente Cerebrovascular (ACV) una tarde de estudio.  Su esposa se dio cuenta que no podía hablar. Para él, todo seguía normal e insistió que no era necesario llamar a nadie ni llevarlo de urgencia. “Por suerte mi esposa no me hizo caso. Al principio pensó que estaba bromeando, pero cuando se dio cuenta que no podía hablar me llevaron inmediatamente de urgencia.  Junto con la afasia, creo haber tenido anosgnosia porque era incapaz de reconocer el déficit neurológico que tenía. Yo me negaba a ir al médico, quería que me dejaran tranquilo e ir a dormir. Menos mal que no hicieron eso”, recuerda.

En el trayecto a emergencias, Kreisel recuerda haber recuperado la conciencia y poder hablar mejor.  Pero igualmente lo llevaron. “Mi señora y mi hermana estaban un poco arrepentidas del ‘escándalo’ armado porque parecía no tener nada. Pero cuando me estaban evaluando, volví a caer en el déficit neurológico así que apuraron los exámenes”, dice. Gracias a que su familia permitió que tuviera atención médica inmediata, a pesar de su negativa, pudieron realizarle los procedimientos para remover el coágulo, lo que actualmente lo tiene sin secuelas.

Algo similar le ocurrió a Beatriz Navarrete, quien llegó manejando a encontrarse con su hija pero al llamarla, ésta le cortaba. “Cuando me bajé a buscarla me caí. Me llamó la atención que no me diera vergüenza estar de guata en el piso.  Me costó levantarme, crucé la calle y al llegar al otro lado me volví a caer. Me preocupó mi cartera que estaba tirada, no mi cuerpo porque no me dolía nada. Alguien me ayudó a pararme y justo mi hija estaba llamando, por lo que esa persona pudo avisarle donde estaba y me vino a buscar.  Yo no entendía nada, según yo estaba todo muy bien. Me llevaron de urgencia a la clínica. Todos corrían, todo era muy rápido y yo no entendía por qué. Después me contaron que yo no hacía nada de lo que me pedían, pero en ese momento pensé que sí”, cuenta.

Fue el neurólogo Joseph Babinski, el mismo de los reflejos, quien en 1914 llamó “anosognosia” a la condición cuando los pacientes con hemiplejía decían que eran ser capaces de mover un miembro de su cuerpo totalmente paralizado.

Dada esta condición, muchas veces las personas no son capaces de reconocer en sí mismas los síntomas del ACV por lo que rehúsan ir a urgencia.  Por lo que es fundamental que las otras personas que estén con ellos, reconozcan los síntomas y lo trasladen al centro más cercano, sin importar si es público o privado porque los ACV están cubiertos por la Ley de Urgencia dado que son una de las principales causas de muerte en Chile.

Síntomas ACV

  • CARA: Rostro caído, boca torcida o parálisis facial. ¿Está un lado de la cara caído?, ¿No logra sonreír de manera simétrica?
  • BRAZO: Dificultad para levantar los brazos o pérdida de fuerza en uno de ellos. ¿Nota un brazo más débil o entumecido?
  • HABLA: Dificultad para hablar con claridad, balbuceo o incoherencia en el mensaje. ¿Está el lenguaje mal articulado o no se entiende bien?
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