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Las profesiones desconocidas de los agentes inmobiliarios

Actualmente, la gestión inmobiliaria y el corretaje se han transformado en una guía a la hora de arrendar o comprar una propiedad, ya sea en Santiago o en regiones. En Chile, existen entre 15 a 20 mil personas que se dedican a este rubro, trabajando de manera independiente o siendo parte de empresas de gestión inmobiliaria. En esta última, Prourbe se encarga de capacitar periódicamente a sus agentes para entregarles un servicio completo, donde el profesional no sólo se dedica a vender o arrendar una propiedad, sino más bien que se convierta en un real gestor inmobiliario y en una red de apoyo para los clientes.

En este sentido, los agentes inmobiliarios pasan a ser claves a la hora de invertir en un bien raíz. Sin embargo, muchos desconocen que estos ejecutivos cuentan con carreras profesionales o técnicas completamente alejadas del rubro de las ventas y que por diversas razones llegaron a ser agentes inmobiliarios desarrollándose con mucho éxito.

María Teresa Irureta de 65 años, es profesora de historia, geografía y educación cívica, actualmente está jubilada y es una de las profesionales que desde hace un año es agente de propiedades en Prourbe. Se dedicó 40 años a la educación, llegando a ser directora de un prestigioso colegio de la comuna de Providencia y una vez jubilada comenzó a realizar asesorías durante un tiempo, pero se aburrió y buscó una actividad que le acomodará, conoció ProUrbe y  entró al rubro inmobiliario.

“Para mí era un mundo totalmente distinto, porque me dediqué siempre a la educación y jamás en la vida pensé que podría entrar a trabajar en una corredora de propiedades y mucho menos vender algo”, confiesa. Añade “aunque el comienzo fue duro, ha sido una experiencia hermosa, porque sé que toda la experiencia que tuve como profesora me ha servido en lo que soy ahora. Me siento contenta, me capacitan regularmente y puedo manejar mis tiempos”, explica María Teresa Irureta.

Un caso de laboratorio es el de Pilar Rojas, quien es doctora e ingeniero agrónomo y se especializó realizando diversos Magíster y Doctorados en genética de plantas en España y EE.UU. Una vez que llegó a Chile trabajó en una universidad realizando investigaciones en el área genética, sin embargo, al cabo de un tiempo se quedó sin trabajo, y con 52 años “no fue fácil. A mi edad encontrarse sin trabajo fue un golpe”.

Agrega “me puse a buscar e ingresé a una empresa de ventas, donde estuve 12 años. Eso me dio el impulso para entrar al corretaje de propiedades, a través de un aviso que encontré”, explica Pilar Rojas.

Como buena científica, el estudio constante y la especialización está en su ADN. Esto la llevó a buscar capacitarse más y viajó a EE. UU para rodearse con profesionales que llevan en este negocio décadas y que cuentan con una regulación que en Chile todavía no existe. “Aprendí mucho más del negocio inmobiliario con un modelo que es muy parecido del que usamos en Prourbe”.

Por otro lado, Ángeles Arregui, de 36 años, es Ingeniero Agrónomo, nunca ejerció su profesión porque desde pequeña siempre tuvo la pasión por las ventas. Realizó un diplomado de Marketing y Ventas y desde allí trabajó en lo que tanto anhelaba: las ventas y el corretaje de propiedades.  “Mi vida tuvo un giro y me fue bien, pude alcanzar las metas que me proponían, gané premios a nivel nacional y me siento muy cómoda”, comenta.

Desde hace un año también es parte del equipo de agentes de Prourbe y asegura que desde que comenzó en la empresa ha encontrado personas de quien aprender, le dan espacio para su familia, se ha perfeccionado en el rubro y tiene proyecciones de seguir creciendo, generando una asesoría con sus clientes, que estén contentos y confíen en su trabajo.

Al igual que Ángeles, el caso de Carolina Freixas es muy parecido, aunque ella es Trabajadora Social y se desempeñó en el rubro de inmobiliario desde que egresó de su profesión. Su trabajo hasta el día de hoy va de la mano con formar un ambiente de apoyo y guía hacia sus clientes, generando vínculos y escuchando sus necesidades y no sólo concretar la venta o arriendo de alguna propiedad.

Para el gerente general de Prourbe, Víctor Danús, la importancia de reclutar personas con una profesión es que “vienen con una metodología de trabajo y estructura”, confiesa.

Añade “en la empresa cada agente está a cargo de su propiedad, pero además pueden hacer negocios en conjunto, donde se genera un compañerismo absoluto aprovechando sus áreas de fortaleza y especialidad”.

Para Danús “las capacitaciones que se le entregan a los agentes inmobiliarios es fundamental, lo que, junto a una cultura vigorosa y trabajo en equipo desarrollado en la empresa a lo largo del tiempo, marca la diferencia y se obtiene una amplia fidelización y compromiso con nosotros. Por ende, la rotación de agentes es muy baja”.

En cuanto a las cifras que los agentes pueden ganar, Danús revela que “la comisión por una venta asciende a 2% generalmente. Ellos entran en un período donde deben generar su propia cartera de negocios, y nosotros le ayudamos a eso”, dice. Agrega “en un período menor seis meses, dependiendo de la persona, son capaces de generar ingresos para ellos. Pueden empezar a ganar desde un millón de pesos”.

“Los que son más experimentados o han estado dos o tres años en esto pueden llegar a ganar sobre los 3 millones de pesos, desclasifica.

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