Fantasma-CDT-2020

Impresionante fotografía de fantasma en la Ex Cárcel de La Serena

La Ex Cárcel de La Serena se encuentra ubicada entre las calles Anfión Muñoz, Larraín Alcalde, Amunátegui y Benavente, justo en el límite del llamado Casco Histórico de la ciudad. 

Su primera ubicación, en 1755, fue  en calle Matta, a un costado de la Plaza de Armas. Las crónicas de la época señalan que tenía una débil pieza desde donde los presos se escapaban con facilidad. 

Fue durante el gobierno que José Manuel Balmaceda, en 1889, donde se decide construir otro recinto carcelario y se adquiere ese terreno que tiene 10.617 metros cuadrados. En esos años se trataba de un lugar muy retirado del centro de la ciudad.


El edificio se construyó tomando el modelo Panóptico, diseñado por el filósofo inglés Jeremy Bethman. Este consiste en varios sectores distribuidos en torno a una estructura central desde donde el vigilante puede observar a todos los prisioneros sin que ellos puedan saber. 
 

La estructura de la cárcel fue sometida a varias modificaciones, principalmente en los años 1904, 1929 y 1950. Esta última como parte del llamado Plan Serena desarrollado por el presidente Gabriel González Videla. 

Fue diseñada para una capacidad de 400 reclusos, sin embargo, durante sus últimos años de funcionamiento llegó a tener una población penal superior a los 800 internos. 

El año 2006 se realizó el traslado de los internos al Complejo Penitenciario de Huachalalume. Desde ese año, el recinto permaneció cerrado y sólo una guardia de Gendarmería tenía a cargo su cuidado. Varios de ellos contaron haber escuchado ruidos, golpes e incluso gritos. 

En 2011, el Ministerio de Bienes Nacionales traspasó los terrenos del recinto al servicio de Salud Coquimbo, para la construcción del Centro de Diagnóstico Terapéutico (CDT). Allí se realizó la demolición de varios de los sectores de la cárcel.

Durante el segundo semestre de 2017, llegan al lugar los encargados de la obra por parte del Servicio de Salud y en enero de 2018 lo hacen los trabajadores de la empresa Contratista Moller y Pérez- Cotapos.

Al principio ocuparon parte de las dependencias de la cárcel en el segundo piso y que eran usadas por Gendarmería como Administración. Allí se recepcionaba a todas las personas que llegaban hasta el recinto.

ENERGÍA NEGATIVA

Durante los primeros días, los funcionarios aseguran haber sentido mucha energía negativa y sentían un extraño peso en su cuerpo. Incluso muchos de ellos llegaban con esa energía negativa a sus casas y debían bañarse para liberarse de ella. 

En una oportunidad, un grupo de aproximadamente 15 profesionales estaban en una reunión, en este segundo piso de la antigua cárcel. La puerta estaba cerrada y de pronto, se sintieron varios golpes en ella. Uno de los profesionales, que estaba a solo centímetros de la puerta, la abrió. Para su sorpresa y de todos los presentes no había nadie. El golpe fue claro y todos lo sintieron. Ese fue el primer incidente que llamó la atención de los trabajadores.

Otro hecho fue protagonizado por los guardias encargados de cuidar el recinto. Algunos de ellos aseguran que se sentían ruidos extraños y que algunos letreros, señaléticas que se encontraban colgados se comenzaban a mover de manera inexplicable. Producto de ello los guardias no duraban más de una noche en el lugar. Hubo una oportunidad en la que dos renunciaron al mismo tiempo producto de esta situación.

EMPUJÓN

En otra oportunidad, otro de los trabajadores, que se encontraba almorzando, junto a un grupo de compañeros aseguró haber sido empujado por la espalda. En el lugar no había nadie más presente, tampoco había alguna ventana o algo que pudiera explicar ese empujón.

Este tipo de situaciones, y muchas otras vividas en diferentes sectores de la construcción, llevó a los trabajadores a realizar un reclamo ante la empresa, la que debió traer un sacerdote que logró apaciguar en algo estos sucesos. Son más de 580 las personas que trabajan en la obra.

FOTOGRAFÍA

Pero estos sucesos también han tenido evidencia fotográfica. Hace seis meses, uno de los profesionales que allí trabaja, caminaba por el sector donde se encuentra el túnel que cruza desde el CDT hasta el Hospital de La Serena y que se encuentra a ocho metros de profundidad y atraviesa la calle Larraín Alcalde. 

 Mientras se desplazaba comenzó a sentir mucho frío, se dió vuelta y pudo ver una figura que parece ser una monja o mujer vestida de blanco. Pese al impacto que le generó dicha aparición tuvo tiempo de sacar una fotografía con su celular.  La imagen hoy está siendo analizada por profesionales relacionados con la fotografía y sucesos paranormales. 

En otra oportunidad, también otros trabajadores han podido fotografiar otros fenómenos extraños en un antiguo ducto de alcantarillado que pasaba por la zona. Esto ocurrió en los inicios de la obra. Incluso en otro sector de la obra se dice que en un rincón  aparece un misterioso bulto y que para poder pasar los trabajadores le piden permiso….y cuando ellos dicen eso….este bulto desaparece de manera misteriosa. 

Estos sucesos fueron dado a conocer durante el último capitulo del programa “La Noche del Misterio” que transmite todos los miércoles a las 21 horas Radio Continente 98.9 FM.

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