RapaNui-Productores

Productores de Rapa Nui se destacan en el control de plagas de manera natural

Las actividades comprometidas en el marco del proyecto “Manejo Integrado de Plagas Biointensivo con productores familiares hortofrutícolas de Rapa Nui”, no se detienen en la Isla.

Hace dos años hemos establecido parcelas demostrativas con agricultores líderes de la isla, los que han sido acompañados por el equipo de INIA y principalmente el profesional de campo, Ignacio Ahumada,  que está permanentemente en la isla.

Estos agricultores líderes se han transformado en referentes para los vecinos de sus sectores y eso va creando un radio de acción de tal manera que el conocimiento comienza a amplificarse.

Natalia Olivares Pacheco, directora de proyecto afirma que, “el manejo de  plagas sin el uso de plaguicidas convencionales es un desafío a nivel nacional. Cada vez existe más conciencia que la producción de hortalizas y frutales de la isla requiere mantener una condición fitosanitaria acorde con el cuidado del medioambiente, la salud humana y los recursos suelo/agua no contaminados”.

Este es un proyecto que cuenta con el apoyo de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) y el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) y su propósito es reducir las aplicaciones de agroquímicos a las hortalizas y frutales en Rapa Nui.

Aquí INIA La Cruz cuenta con un equipo técnico que se encarga de dar cumplimiento a cada una de las etapas contempladas en el proyecto y con diferentes unidades o predios demostrativos en los campos de los propios productores de hortalizas. El equipo de trabajo de esta iniciativa lo integran además, Aart Osman, Alejandro Morán e Ignacio Ahumada.

En este proyecto se trabaja con el cultivo del camote, banano  y la piña, principalmente de la variedad pascuense ya que es una de las especies frutales más demandadas en el mercado de la isla, debido a su color, dulzor, sabor y aroma.

Para los productores de la isla, el consumo de plátano y camote constituye una fuente importante de alimento por lo que el interés por mantener a raya las plagas ha permitido avanzar en las medidas de control.

A continuación recordemos los hitos más importantes de este proyecto:

Hito 1 – Liberación de un insecto benéfico equivalente a más de 2 mil chinitas de la especie Cryptolaemus montrouzieri para reducir el daño que generan los  chanchitos blancos sobre  el cultivo de la piña.

Este fue un hito sumamente relevante en el uso del control biológico de plagas en Rapa Nui ya que fue la primera liberación de este  enemigo natural. Anteriormente se había realizado control biológico de la mosca doméstica, programa que se extendió a otras plagas hortofrutícolas durante más de 10 años en la década de los 80.

La chinita Cryptolaemus montrouzieri es un depredador que actúa sobre algunas especies de chanchitos blancos y se espera reducir las poblaciones de la plaga y lograr un equilibrio entre ambas especies.

Natalia Olivares, directora de este proyecto anunció que “se está realizando una evaluación del efecto de depredación de C. montrouzieri, sobre chanchitos blancos presentes en el cultivo de la piña, en diferentes agricultores de la zona insular. Claramente, esta labor es una contribución relevante  para Rapa Nui, ya que mientras más estrategias respetuosas del ambiente se usen, más eficiente y sustentable es el manejo de plagas”.

Hito 2 – Primera aplicación de trampas en base a feromonas, que son sustancias químicas que los mismos insectos producen para comunicarse específicamente entre ellos. Este tipo de sustancias son utilizadas para atraer los individuos adultos del picudo negro del banano a una trampa y reducir las poblaciones en el campo a través de capturas masivas mediadas por la feromona como práctica de manejo de la plaga.

Se instalaron 15  trampas, las cuales fueron distribuidas en las zonas donde existe cultivo de plátano, tanto en predios de agricultores como en patios de las casas donde habitan los isleños. Con una frecuencia semanal se monitorea los adultos del picudo negro del plátano  y se lleva el registro de capturas en cada trampa.

El mayor problema que genera el Picudo Negro es por el daño directo que realizan las larvas al alimentarse del cormo, provocando la destrucción del tejido. Esto trae consigo pudriciones y un debilitamiento de la planta la que finalmente muere sin siquiera alcanzar a producir frutos.

Hito 3 – Obtención de camote libre de Picudo del camote. Cuando se inicia el proyecto, se diagnosticó que los agricultores de camote perdían más del 50% de los frutos al momento de la  cosecha, debido a la presencia de una plaga perteneciente a la familia Curculionidae Euscepes postfasciatus, insecto que desarrolla su ciclo de vida principalmente en el interior de la planta (guías y raíces tuberosas), llevándola a  la muerte o deteriorando la calidad de los camotes por presencia en el interior de éstos.

Gracias a este manejo, actualmente los agricultores reconocen la plaga y han logrado su manejo con nuestras indicaciones “deben iniciar la plantación con guías apicales inspeccionando el tejido de éstas,  preparando previamente el suelo, aporcando las plantas con el fin de proteger el camote y mantener un monitoreo frecuente”.

Hito 4 – Plan de capacitación y establecimiento de unidades demostrativas.

Los equipos técnicos del territorio Rapa Nui han sido socios claves para difundir estos conocimientos con numerosas actividades técnicas, con más de 30 productores capacitados, que han asistido a jornadas, charlas, visitas técnicas.

Los Días de Campo han tenido una asistencia que ha  superado los 30 asistentes en cada actividad, un número importante para una isla pequeña. Natalia Olivares afirma, “nuestro compromiso como equipo de INIA es promover y difundir los resultados  de investigación obtenidos, a través de este Programa de transferencia Tecnológica Territorial y lograr tener una retroalimentación con las observaciones y demandas de los equipos técnicos y productores referentes, de manera  de poder ajustar mucho mejor la estrategia de control de las plagas y los procesos de aprendizaje de los productores ya que la realidad de la isla es muy diferente a cualquier otra zona agroecológica del país. Por tanto, para nosotros también ha sido un aprendizaje conocer su cultura, sus hábitos y su forma de trabajar la tierra”.

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