Clases-Online

Conozca cómo las organizaciones de la sociedad civil están apoyando el aprendizaje en línea de los estudiantes

Las clases en línea llegaron arrasando con todo. La educación online se instauró como un sistema único para hacer frente a la ausencia de los niños en las salsas de clases producto del Covid-19. Y si bien esta revolución digital venía armando su camino hace algún tiempo, se adelantó a lo menos tres años gracias a la pandemia, y tanto profesores como alumnos, debieron ponerse al día en cuanto a herramientas tecnológicas se refiere para no sacrificar este año escolar en curso.

Así también lo han tenido que hacer varias fundaciones educacionales que apoyan el trabajo en sala, generalmente, de los colegios más vulnerables del país. Realizar cápsulas con contenido, tanto para padres, alumnos y profesores para Redes Sociales, disponer de sus materiales completamente en línea y recurrir a la radio o a la TV, entre otras, son algunas de las herramientas a las que han recurrido instituciones como Sara Raier de Rassmuss, Aptus, Oportunidad y Enseña Chile, con el objetivo de no crear “lagunas” en el aprendizaje de los niños y no dar este año por perdido.

Y uno de los factores principales para darle curso a esta educación en línea es la motivación, no solamente de los profesores y de los alumnos, sino que también la de los padres, que muchas veces tienen la necesidad de salir a trabajar o se ven realizando teletrabajo bajo un constante estrés, además de ocuparse de labores domésticas y de crianza. Desde Aptus, Rodrigo López, gerente general, comenta: “La motivación de los equipos docentes y de las familias es fundamental para continuar el aprendizaje en casa. Debemos partir de la convicción de que es posible que los niños aprendan en casa. Aunque nada reemplaza las clases presenciales, todos los esfuerzos que hagamos son fundamentales. Continuar el proceso de enseñanza contribuye a no perder lo aprendido y a evitar las lagunas en conocimientos acumulativos. Si interrumpimos el aprendizaje, estamos aumentando la brecha educacional entre los distintos sectores socioeconómicos”.

Por su parte, Marcela Marzolo, directora ejecutiva de Fundación Oportunidad, cuenta que “nuestra llegada a las familias de los programas es, principalmente, a través de los equipos educativos y directivos. Con ellos hemos ido generando distintas iniciativas que apuntan a la motivación de las familias para acompañar a sus hijos e hijas en los procesos. La idea ha sido enviar un mensaje de apoyo, muy empático, entendiendo que cada familia está viviendo realidades diversas. La forma de llegar ha sido a través de distintas vías, ya que la mayoría de las familias de nuestras escuelas no tienen acceso a Internet, sin embargo, las escuelas han sido súper innovadoras y han hecho videos para motivar a los niños y familias, han enviado material por whatsapp o de manera física. Todo esto, sumado al material que nosotros hemos generado como las cápsulas para radio y TV, campañas en Redes Sociales como Oportunidad de Aprender y Niños Felices, han sido claves a la hora de motivar a las familias, ya que son actividades simples, lúdicas, que no implican el contar con material sofisticado y que se pueden hacer en tiempos cortos”.

En Enseña Chile reconocen que han debido reinventarse debido a esta pandemia, ya que la mayoría de sus alumnos no tiene acceso a Internet o a un computador y tampoco cuentan con la autonomía para que los niños puedan trabajar solos desde casa en estas condiciones. A pesar de estos factores, coinciden en que lo que más hace falta sigue siendo la motivación. “Los profesores han buscado diferentes maneras de acercarse, de mantener ese vínculo que permite motivar, dar sentido y propósito a lo que ellos necesitan aprender y quieren aprender. Y en eso se destaca la iniciativa de Radio Enseña que, producto de que no hay Internet y no hay computador, ha tratado de transmitir esa motivación vía radio y hoy día estamos cubriendo el 67% del territorio nacional con 230 frecuencias de radio en todo Chile”, cuenta Tomás Recart, de Enseña Chile.

Y no solamente a la radio han recurrido estas fundaciones. En Chile, existen 2,7 televisores en promedio por hogar y la cobertura es de más del 87% de la población, lo que transforma a la TV en una herramienta de mayor difusión a nivel nacional. Esta estadística le hizo mucho sentido a la Fundación Sara Raier de Rassmuss que, gracias a la colaboración de Punkrobot Studios y el apoyo de Grupo CAP, adaptó su programa Alfadeca, basado en prácticas exitosas de enseñanza y aprendizaje de lectura y escritura a nivel mundial, como contenido educativo para TV Educa Chile. El programa, consta de 33 capítulos de 10 minutos cada uno, enfocado en enseñar a leer y escribir todas las letras del abecedario, sobre todo a aquellos estudiantes que actualmente no tienen una conexión a Internet ni un adulto que los guíe en su aprendizaje. “Queremos que esta contingencia no genere más desigualdad en los aprendizajes. En un año normal, el 60% de los estudiantes de 1º básico termina su año escolar sin saber leer y escribir. Esta crisis generada por el Coronavirus impactará en un alza de este porcentaje, afectando principalmente a aquellas comunidades más vulnerables. Por ello, hemos puesto a disposición de la televisión abierta nuestro programa Alfadeca, que esperamos ayude a muchos hogares en este momento” agrega Ricardo H.C. Evangelista, director ejecutivo de la Fundación Sara Raier de Rassmuss frente a las motivaciones de impulsar este proyecto televisivo.

Para Rodrigo López, de Aptus, lo que ha hecho TV Educa Chile “es una buena iniciativa dentro de una parrilla de alternativas que han surgido para apoyar la educación a distancia. Su gran ventaja ha sido su posibilidad de llegar a mucha gente, incluyendo a las familias que no tienen acceso a Internet.  Se complementa de buena manera con otras plataformas y herramientas de educación online”.

La Fundación Oportunidad también ha recurrido a la televisión como herramienta para respaldar la difusión de sus materiales de ayuda y complemento para los establecimientos educacionales con los que trabaja. Cápsulas educativas para radios y TV, secciones destinadas a familias en su plataforma e-Learning “Oportunidad en Línea” y blogs con temáticas contingentes, son algunas de ellas. “La TV está siendo usada por muchos países como una forma de llegar a todas las comunidades. Lo importante es que el contenido sea de calidad y que exista una propuesta variada para niños y niñas de distintas edades. En nuestro caso estamos desarrollando cápsulas breves para TV con temas de lenguaje, específicamente de desarrollo de la conciencia fonológica para niños y niñas de entre 4 y 5 años y pensamos en el futuro potenciar este material con actividades complementarias que pondremos en nuestra plataforma de e- Learning para que las familias tengan opciones de reforzar esos aprendizajes de manera lúdica, con material atractivo para los niños. Esa puede ser una buena forma de potenciar el contenido de TV Educa”, complementa Marcela Marzolo.

¿Año perdido?

Mucho se ha hablado de que este podría ser un año escolar perdido. A pesar de las medidas que han tomado las autoridades y el esfuerzo que han realizado miles de profesores y colegios para mantener la educación a distancia, la realidad de implementación de estas medidas especialmente en las escuelas en contexto vulnerable nos muestra que existe una tremenda diferencia con respecto a las clases presenciales.

Según el Ministro de Educación, Raúl Figueroa, no se puede asegurar una fecha exacta para el regreso a la sala de clases, ya que todo dependerá de las condiciones sanitarias en las que se encuentre el país. En este escenario, el primer semestre virtual podría extenderse hasta el día 14 de agosto.

Y aún hay más. La Agencia de la Calidad de la Educación informó se cancela la prueba Simce para este año a raíz de la pandemia del coronavirus que sigue afectando a Chile y el mundo y será reemplazada solo por una evaluación de carácter muestral, acotada a un número de establecimientos que participen voluntariamente.

“El creer que este es un año perdido en materia educativa, es no entender que este año es una gran oportunidad para aprender otras cosas y para sacar en limpio muchos problemas que tenía este sistema educativo que, gracias al coronavirus, hoy en día se conocen y se pueden resolver. La importancia de la educación rural, por ejemplo, que implica a 200 mil estudiantes en cerca de 3 mil escuelas o liceos, la importancia de la escuela en sí, más allá de la parte educativa, como un lugar de encuentro, de sociabilización, un lugar donde se permite ejercer derechos básicos como la alimentación, el cuidado y la seguridad de los niños. Otro aspecto es la importancia de tener un currículum basal, priorizado, y dejar que las comunidades aprendan desde ahí. Hoy en día hay mucha repetición de contenido y poco desarrollo de habilidades. No queremos que aprendan solo los estudiantes, sino también que la autoridad aprenda a que podemos facilitarle enormemente el aprendizaje si nos concentramos en lo esencial solamente”, reflexiona Tomás Recart.

En tanto, Ricardo H.C. Evangelista agrega “más que hablar de un año perdido, debemos hablar de un año de aprendizajes. Esta pandemia nos ha enseñado a que lo importante es lograr avances junto con estar siempre atentos a nuestros niños y niñas. Y eso ha implicado trabajar en grupos, en distantes velocidades , considerando contextos diversos. Hoy debe primar el “menos es más” y que pese a lo difícil que hoy es  enseñar a distancia, lo que menos debemos hacer es dejar de intentar”.

 

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