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Arzobispo René Rebolledo: “Que con la presencia de Cristo, la luz que procede de Belén, puedan ser iluminadas todas las realidades de nuestra vida”

Con el objetivo de respetar el protocolo sanitario dispuesto para las celebraciones religiosas en el marco de la emergencia sanitaria, la tarde del jueves 24 de diciembre se celebraron dos santas Misas de Nochebuena en la Catedral de La Serena. Ambas celebraciones fueron presididas por el Arzobispo René Rebolledo Salinas, ocasión en que los fieles presentes en el templo y quienes se sumaron a la transmisión virtual de la Eucaristía, depositaron en el Niño Jesús sus sentimientos de esperanza y fe, como también la oración por todos quienes se encuentran sufriendo tras un año difícil desde el punto de vista sanitario, económico y social.

En su homilía, el Arzobispo se refirió a los acontecimientos vividos durante gran parte de este año, situaciones provocadas principalmente por la pandemia y sus consecuencias. “Constatamos tanto dolor en el mundo, en nuestro país y en la región, no solo a causa de la terrible pandemia que nos azota del COVID-19, sino también por otras grandes preocupaciones, las entradas económicas que no son suficientes para sostener los hogares y las instituciones debido a la disminución de las fuentes laborales y tantas otras razones, difíciles de afrontar en estos momentos, pero que nos preocupan, causan dolor y en numerosas personas provocan angustia y gran aflicción”.

El Pastor enfatizó en que la situación por la que atraviesa la sociedad es compleja, momentos en que precisamente se debe tener presente al Señor. “Sin duda, todo ello es complejo y difícil. Se trata de momentos, circunstancias y acontecimientos que solo el Señor conoce plenamente. Por ello, no obstante tanto dolor, Él mismo invita a la alegría. Alegrémonos todos en el Señor. Procuremos vivir esta noche santa, Nochebuena, mañana, el día de la Natividad de nuestro Señor, y desde mañana hasta el domingo 10 de enero, el Tiempo de Navidad con la alegría a la que el Padre bueno nos convoca. Alegrémonos todos en el Señor. En ésta celebración, en el compartir fraterno en los hogares, también en las nuevas familias que el Señor ha puesto en nuestro camino y que con gran bondad saben acoger e integrar a otros hermanos”.

Finalmente, Mons. Rebolledo convocó a no decaer en la esperanza y oración, manteniendo firme la fe en Cristo Jesús. “Solicitemos al Señor abra nuestros corazones para recibir con espíritu agradecido la gran bendición de esta noche santa. Que con la presencia de Cristo, la luz que procede de Belén, puedan ser iluminadas todas las realidades de nuestra vida. Solicitemos al Señor que nos abra siempre más a la verdad de esta noche santa. Que con la presencia de Cristo no se extinga jamás la luz de nuestra fe, esperanza y amor, como también nuestra confianza en Él, no obstante las oscuridades de nuestro pecado. Solicitemos al Señor nos renueve en el fervor para acudir a su encuentro y facilitar -en todo lo que esté de nuestra parte- para que Él en esta noche santa nazca en el corazón de quienes más precisan volver a empezar, reanimarse en el camino de la vida, seguir adelante, afrontando en su nombre y con su bendición, los desafíos que se les presentan”.

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