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Jueves, Mayo 26, 2022
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La nueva era tecnológica para Chile: cibersegura, sustentable y digital

El potencial del desarrollo tecnológico de Chile es inmenso. La evolución digital impulsada por la pandemia abrió espacios de crecimiento nunca antes vistos. De hecho, el país es más digital que nunca y es casi imposible que retroceda a lo que era hace dos años.

Las proyecciones son auspiciosas. En los próximos cinco años el país avanzará hacia una digitalización sostenida y escalonada. Y esto no escapará a ninguna industria, sector e institución. La tecnología transformó y, lo seguirá haciendo, todas las arterias de la humanidad.

Hoy hablamos de economía digital, la cual está sustentada por procesos inteligentes, predictivos, hiperconectados, remotos, remotizados, sustentables, eficientes y con un especial foco en la ciberseguridad. Ciertamente, el mundo cambió para siempre.

Nuevas tecnologías, nueva vida

La irrupción de nuevas tecnologías siempre trae cambios y, particularmente en los dos últimos años, transformó las formas de trabajar, relacionarse y producir. En ese sentido, apalancado por la Inteligencia Artificial, Big Data, Internet de las Cosas, robots, analítica y muchas más, en Chile se proyectan más y mejores posibilidades de crecimiento gracias a las siguientes tendencias.

– 5G. En diciembre de 2021, Chile se convirtió en el primer país de Latinoamérica en contar con 5G a nivel nacional, lo que trae un sinfín de posibilidades. Dada su baja latencia y alta velocidad, se podrá satisfacer los actuales requerimientos de comunicación inalámbrica como realidad aumentada y virtual, internet de las cosas y el incipiente desarrollo de ciudades inteligentes.

Por si fuera poco, el Gobierno proyecta que el 5G permitirá el aumento de unos US $10 mil millones al PIB en los próximos 10 años y generará alrededor de 68 mil nuevos empleos, según estimaciones de la Subtel, junto con favorecer la creación de nuevas pymes y startups.

– Smart Cities. Las personas ya habitan ecosistemas conectados. Pero el potencial es mucho mayor. El desarrollo de un transporte inteligente, monitoreo eficiente de semáforos o la iluminación en las calles permitirán construir servicios que facilitarán la vida de las personas. En ese sentido, es clave el desarrollo de una infraestructura digital que permita sostener la demanda de los ciudadanos.

– Ciberseguridad. Esta es una de las áreas de mayor espacio de crecimiento. Desde la generación de marcos regulatorios legales hasta la capacitación de las personas sobre la relevancia que tiene, su función es pieza angular de la economía digital. Se debe avanzar hacia políticas, procedimientos y capacidades tecnológicas interdependientes que permitan reducir riesgos y amenazas, con enfoque de confianza cero, gestionando los accesos y testeando los protocolos de seguridad.

– Educación y ciudadano digital. Lo primero para evitar un ciberataque es formar en base a las habilidades digitales. En ese sentido, hay que seguir avanzando en el acceso universal a internet, alfabetización digital y protección de datos. A medida que las personas dependan más de la tecnología para trabajar y relacionarse, la educación y protección de datos del ciudadano deben ser garantizados como derecho fundamental a través de la preparación, capacitación y reentrenamiento.

– Modernización del Estado. Se trata de uno de los agentes más importantes para los ciudadanos. En ese sentido, la digitalización ha permitido agilizar trámites y diligencias que antes no solo hacían perder tiempo y dinero, sino que afectan la credibilidad y confianza de los ciudadanos. Hoy, desde servicios y facilitación de documentos digitales, está gestionando su labor de forma más rápida y eficiente, permitiendo adaptarse a las nuevas demandas y expectativas de las personas.

– Experiencia digital. Las personas están cada vez más exigentes y empoderadas, pidiendo coherencia entre los canales digitales y físicos. En ese sentido, la lealtad estará marcada por experiencias que sean de utilidad, rápidas, informadas, sin fricción y seguras.

– Sustentabilidad. La tecnología está permitiendo procesos más sostenibles y sustentables. Está ayudando a reducir la contaminación en los distintos planes de las empresas y Estados hacia la descarbonización. La innovación, sin lugar a dudas, generará nuevas formas de gestionar la utilización de los recursos naturales, mientras se mejora la calidad de vida de las personas.

El camino es largo, pero estará impulsado por distintos hitos tecnológicos que el país establecerá en los próximos cinco años. La tecnología  estará en todas partes, afectando la prosperidad económica e interacciones sociales.

La fortaleza económica, la presencia de grandes empresas, el fortalecimiento de nuevas alianzas, la alta demanda de soluciones y la casi segura digitalización de todas las industrias e instituciones, permiten soñar con Chile como un hub digital para América Latina.

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