En nuestra región, cada accidente cerebrovascular tratado a tiempo, cada tumor cerebral extirpado con éxito y cada paciente que ha recuperado su autonomía tras una lesión neurológica, tiene detrás una historia de casi medio siglo de desarrollo clínico. Se trata del Servicio de Neurología y Neurocirugía del Hospital San Pablo de Coquimbo, que a 48 años de su creación se ha consolidado como uno de los pilares asistenciales más complejos del establecimiento, liderando avances que hoy benefician a pacientes de las regiones de Coquimbo, Atacama y otras zonas del norte del país.
Sus orígenes se remontan a 1976, con el levantamiento de la primera unidad especializada en neurología del hospital. En sus inicios, este servicio funcionó en dependencias compartidas con Medicina, con una pequeña dotación de funcionarios y recursos limitados. Dos años más tarde, en 1978, se incorporaron los primeros neurocirujanos del establecimiento, dando origen al Servicio de Neurocirugía.
Ambas especialidades funcionaron de manera independiente durante sus primeros años, hasta que en 1982 se integraron en una sola unidad física, sentando las bases para el desarrollo sostenido de estas ramas.
Con el paso de las décadas, el Servicio de Neurología y Neurocirugía se transformó en centro de referencia regional y suprarregional. Actualmente cuenta con 42 camas y registra una alta actividad asistencial, con cerca de 1.600 ingresos hospitalarios al año. Esta cifra se traduce en un promedio de alrededor de 150 pacientes que ingresan mensualmente, reflejando su relevancia en la red de salud pública.
“En la actualidad hemos avanzado muchísimo y tenemos la capacidad prácticamente de resolver el 96% de la patología neuroquirúrgica, tanto columna como cerebro. Prácticamente todo lo complejo se resuelve acá. Ahora somos catorce neurocirujanos con un turno completo, es decir, siempre va a haber un neurocirujano disponible”, comenta el Dr. Juan Cristóbal Cuéllar, jefe (s) del Servicio de Neurocirugía del Hospital San Pablo de Coquimbo.
La unidad atiende pacientes con patologías neurológicas y neuroquirúrgicas de alta complejidad, siendo los accidentes cerebrovasculares (ACV) la principal causa de ingreso con cerca del 50% de los casos. A ello se suman traumatismos encéfalo craneanos, hemorragias cerebrales y diversas patologías de columna, las cuales son abordadas con equipos y técnicas quirúrgicas altamente especializadas.
Hemos avanzado muchísimo. Hay muchas cirugías complejas que hacemos en conjunto con los neurólogos. Uno hace su parte, el otro hace la suya. Entonces, te permite arriesgarte menos, tener mejores resultados. Y así ha ido subiendo el grado de complejidad de una forma exponencial. Ya estamos al nivel de los grandes centros de Concepción o de Santiago”, comenta el Dr. Klaus Heider, neurocirujano con 30 años de servicio en el hospital.
Neurología: actuando a tiempo para salvar vidas
Gran parte de los avances en el ámbito de neurología se han producido durante los últimos 15 años. En ese sentido, el año 2013 marcó un antes y un después con la realización de la primera trombólisis para el tratamiento de un accidente cerebrovascular (ACV), procedimiento que fortaleció la capacidad de respuesta frente a las patologías neurológicas tiempo-dependientes.
El impacto de este hito impulsó un proceso de fortalecimiento de la especialidad. En 2014 se consolidó un equipo exclusivo de neurología con jefatura propia. Posteriormente en 2018, se implementó la residencia de neurología de urgencia 24/7. Esta capacidad permitió entregar una respuesta más rápida y especializada a pacientes con accidentes cerebrovasculares y otras patologías neurológicas agudas, reduciendo secuelas y mejorando significativamente los resultados clínicos.
Paralelamente, el servicio amplió su alcance mediante la telemedicina, apoyando a equipos de salud de comunas alejadas como Illapel, Combarbalá y Punitaqui. Gracias a este trabajo colaborativo, fue posible asesorar diagnósticos y tratamientos a distancia, acercando la atención especializada en la región.
Además, a partir de 2020, el servicio comenzó a formar médicos especialistas en alianza con la Universidad Católica del Norte, transformándose en un campo clínico de referencia. “Somos un centro formador de becados. Eso estimula mucho a que los neurólogos que formemos se queden acá, aprovechando la posibilidad de que se queden en la región. Esto nos ha permitido tener un policlínico de especialidades que seguimos potenciando”, comenta con orgullo el Dr. Carlos Soto, jefe del Servicio de Neurología del Hospital de San Pablo de Coquimbo.
Otro avance relevante ha sido el fortalecimiento de la atención de personas con demencia. Gracias a la articulación con el Centro Amancay perteneciente al hospital, el servicio cuenta con la posibilidad de derivar a pacientes con demencia moderada para que reciban atención multidisciplinaria especializada durante seis meses, favoreciendo un abordaje integral de esta condición y mejorando el apoyo, tanto a los usuarios como a sus familias.
Neurocirugía: de derivar casos complejos a resolverlos en la región
Hacia finales de la década de 1990, gran parte de las patologías neuroquirúrgicas de mayor complejidad debían ser derivadas al Instituto de Neurocirugía de Santiago para su resolución. Sin embargo, la incorporación progresiva de nuevos especialistas, además de equipamiento diagnóstico y quirúrgico, permitieron ampliar la capacidad resolutiva del hospital y abordar más procedimientos.
“Lo que había, no se acerca en nada a lo que tenemos hoy. Por ejemplo, disponemos de más de un escáner de alta resolución en el hospital y un resonador magnético. Eso significa que ya casi no hacemos angiografías, porque los otros dos medios de diagnóstico nos suplen todo eso con una resolución submilimétrica”, explica el Dr. Klaus Heider, neurocirujano del Hospital San Pablo de Coquimbo.
Por otra parte, la incorporación de modernos microscopios quirúrgicos, técnicas de neuro endoscopía y el desarrollo de áreas de subespecialización permitieron dar un salto cualitativo en resolutividad. Sin ir más lejos, actualmente el servicio cuenta con especialistas en neurocirugía vascular, cirugía de base de cráneo, neurocirugía infantil, neuro oncología, cirugía funcional para enfermedades como el Parkinson y cirugía compleja de columna, consolidándose como un centro de referencia en la zona norte del país.
“Hoy somos referentes académicos y varios servicios de salud nos envían sus médicos para formarse en neurocirugía, por lo tanto, hay un reconocimiento de parte de otras regiones de la calidad de lo que estamos formando acá, porque saben que nosotros producimos y generamos harto tratamiento quirúrgico, es decir, generamos conocimiento para otros médicos que se están formando”, comenta el Dr. Juan Cristóbal Cuéllar, jefe (s) del Servicio de Neurocirugía del Hospital San Pablo de Coquimbo.
Neurorehabilitación: pieza clave en la recuperación de pacientes
Parte importante de la evolución del Servicio de Neurología y Neurocirugía ha estado marcada por el fortalecimiento de sus equipos humanos. Actualmente, la unidad cuenta con 21 enfermeras, 30 TENS, una trabajadora social, 7 auxiliares de servicio y un equipo multidisciplinario integrado por kinesiólogos, fonoaudiólogos y terapeutas ocupacionales. Esta estructura ha permitido brindar una atención integral y oportuna a pacientes de toda la región, acompañándolos desde la hospitalización hasta su proceso de recuperación.
En 2013, esta labor era realizada por un equipo reducido compuesto por un kinesiólogo y un fonoaudiólogo. Sin embargo, la pandemia de COVID-19 evidenció la necesidad de fortalecer la rehabilitación temprana de pacientes con secuelas neurológicas y respiratorias, impulsando la incorporación progresiva de nuevos profesionales.
Gracias a los resultados observados, en 2024 se formalizó el equipo de rehabilitación del servicio, consolidando un modelo de atención que hoy entrega rehabilitación especializada las 24/7, convirtiéndose en el único servicio del Hospital de Coquimbo que dispone de esta capacidad.
Así lo explica Camila Barraza, kinesióloga y magíster en neurorehabilitación del Hospital San Pablo de Coquimbo. “Tenemos la fortuna de tener un equipo completo, y que trabaja de forma coordinada, entonces nos comunicamos tanto con los médicos, como con las enfermeras. Acá el principal eje es la comunicación, desde ahí yo creo que hemos ido evolucionando de buena forma. El año 2024 nosotros logramos tener otro turno de kinesiólogos, y paralelamente también de terapeutas y fonoaudiólogos, entonces tenemos esa fortuna de tenerlos 24-7 y darle un seguimiento al paciente de forma más integral”.
En ese sentido, Karina Contreras, enfermera jefa del Servicio de Neurocirugía y Neurología, valora el reconocimiento que se ha hecho por aumentar la dotación de personal especializado en todas las áreas de la unidad. “Para nosotros es un orgullo, porque ha sido un gran esfuerzo. Desde buscar las líneas para empezar a especializarnos, formar los equipos, consolidarnos, el luchar por aumentar nuestra dotación, la de kinesiólogos, terapeutas ocupacionales y fonoaudiólogos, es un gran logro. Además, destaco mucho el trabajo en equipo que se da acá, porque todos son piezas claves, auxiliares de servicio, TENS y enfermeros, que cuidan de nuestros pacientes 24-7, además del trabajo conjunto que se da con la trabajadora social que es fundamental. Es un equipo comprometido, humano y técnicamente muy competente, que se han ido especializando en vista de todos los desafíos y la calidad de la atención que entregan.”
A 48 años de su creación, el Servicio de Neurología y Neurocirugía continúa proyectándose hacia nuevos desafíos. Entre estos últimos, destacan la obtención de la certificación internacional de la World Stroke Organization (WSO), la futura implementación de una Unidad de Tratamiento Intensivo para el Ataque Cerebrovascular (UTAC) y el fortalecimiento de la atención de pacientes con trastornos cognitivos y demencias mediante la creación de un “Policlínico de Memoria”. Estas iniciativas buscan seguir elevando los estándares de atención y responder a las crecientes necesidades de salud de la población.











