Los refrigeradores funcionan durante todo el día para mantener una temperatura estable. Al momento de renovar este electrodoméstico, revisar la etiqueta energética permite comparar alternativas más allá del tamaño, el diseño o las funciones adicionales.
En los refrigeradores comercializados en Chile está en marcha una actualización del sistema de etiquetado. La nueva E2.0 modifica la metodología de medición y los rangos de clasificación, por lo que conviene conocer qué representa cada dato.
Por qué importa el consumo de un refrigerador
A diferencia de electrodomésticos que funcionan durante períodos acotados, el refrigerador permanece conectado de forma permanente y su compresor se activa cuando necesita recuperar la temperatura interior.
El gasto real cambia según la capacidad, la tecnología del equipo, la temperatura ambiente, los ajustes seleccionados y los hábitos de uso. Por eso, atribuir un mismo consumo promedio a toda la categoría puede llevar a comparaciones poco precisas.
Qué cambió con la nueva etiqueta E2.0
La nueva etiqueta E2.0 actualiza la metodología utilizada para medir la eficiencia energética y modifica los rangos con los que se clasifican los equipos.
Su implementación en Chile se dividió en dos etapas:
- Desde el 1 de enero de 2026: Los productos correspondientes deben contar con su nueva certificación y etiqueta E2.0 en la primera venta realizada por fabricantes o importadores
- Desde el 31 de octubre de 2026: Todos los equipos ofrecidos en puntos de venta físicos o digitales deben exhibir la nueva etiqueta
Durante la transición puede encontrarse un mismo modelo con la etiqueta anterior o con la E2.0. Esto no significa que existan dos versiones diferentes del refrigerador, sino que ambas identificaciones pueden convivir temporalmente.
Tampoco corresponde convertir automáticamente una clasificación antigua a una nueva. Al cambiar la metodología, un equipo puede recibir otra letra aunque sus características físicas no hayan cambiado.
Cómo leer la etiqueta de eficiencia energética
La etiqueta de eficiencia energética reúne datos que permiten comparar equipos de características similares.
Clase de eficiencia
Las nuevas clases de eficiencia de A a G van desde A, en el extremo de mayor eficiencia, hasta G, en el de menor eficiencia.
La letra ofrece una referencia rápida, pero debe analizarse junto con la capacidad y el consumo informado del equipo.
Consumo mensual
La etiqueta informa el consumo en kWh de un refrigerador expresado en kWh/mes. Este valor permite comparar cuánta electricidad requiere cada modelo bajo las condiciones utilizadas para su certificación.
Para aproximar el costo energético puede multiplicarse ese consumo mensual por el valor del kWh correspondiente al suministro eléctrico. El resultado sirve como referencia y no representa necesariamente el total de la cuenta de electricidad.
Sistema de deshielo
La etiqueta identifica el sistema utilizado por el equipo. Un sistema No Frost emplea circulación de aire y deshielo automático para evitar la acumulación de escarcha.
No Frost no debe interpretarse por sí solo como sinónimo de menor consumo. Para determinar cuál alternativa es más eficiente deben revisarse la clasificación y los kWh/mes.
Volumen de los compartimentos
También se informa el volumen del espacio refrigerado y del congelador. Este dato permite relacionar el consumo con la capacidad que ofrece cada modelo.

Qué tecnologías pueden ayudar a reducir el consumo
Al buscar modelos orientados a un menor gasto eléctrico, la etiqueta continúa siendo la principal referencia. Algunas características pueden favorecer un funcionamiento más eficiente, aunque su presencia no garantiza por sí sola un menor consumo.
Entre ellas se encuentran:
- Compresor inverter: Puede ajustar su funcionamiento según la demanda de refrigeración
- Buena aislación térmica: Ayuda a limitar el intercambio de calor entre el interior y el ambiente
- Sellos adecuados: Reducen las pérdidas de aire frío alrededor de las puertas
- Control de temperatura: Permite mantener las condiciones interiores dentro del rango definido por el equipo
Para conocer qué modelos incorporan estas características, en la vitrina de refrigeradores se pueden revisar las alternativas disponibles y comparar eficiencia energética, capacidad y tecnologías.
Hábitos que ayudan a reducir el gasto eléctrico
Las condiciones de uso también influyen en el consumo. Algunas prácticas ayudan a evitar que el compresor trabaje más de lo necesario:
- Ubicación: Mantener el equipo alejado de hornos, estufas y radiación solar directa reduce la exposición a fuentes externas de calor
- Ventilación: Respetar las distancias indicadas por el fabricante ayuda a disipar el calor generado durante el funcionamiento
- Temperatura: Utilizar los ajustes recomendados evita enfriar más de lo necesario
- Sellos de las puertas: Mantenerlos limpios y en buen estado limita las pérdidas de aire frío
- Aperturas: Reducir el tiempo que las puertas permanecen abiertas disminuye el intercambio de aire
- Organización interior: Mantener libres las salidas de aire facilita la circulación dentro del equipo

Cómo comparar refrigeradores con la nueva etiqueta
La letra de eficiencia ofrece una primera referencia, pero una comparación completa también debe considerar el consumo mensual, el volumen de los compartimentos y el sistema de deshielo. Dos equipos de tamaños distintos no necesariamente son comparables únicamente porque comparten la misma clase energética.
Relacionar capacidad, consumo y características permite evaluar mejor qué alternativa responde a las necesidades del hogar sin depender de una sola letra o tecnología. Ese análisis resulta especialmente útil al comparar refrigeradores.










