Presentan libro sobre viticultura regional

Agosto.- La vid está ligada a la historia del Norte Chico desde su llegada, en las alforjas de los conquistadores españoles. Hoy sigue siendo protagonista de la vida local, con miles de hectáreas dedicadas a la uva de mesa, vinífera o pisquera. Sin embargo, son pocos los textos que abordan esta relación íntima y que ayudan a construir un relato histórico, social y cultural al respecto.

El enólogo Rodrigo Carmona, oriundo de Mostazal Oriente, comuna de Monte Patria, asumió ese desafío. El resultado es el libro “Miradas vitícolas en la Región de Coquimbo”, que despliega una visión artística, histórica, ambiental y de las tradiciones del quehacer vitícola local. Una obra que mezcla datos duros con vivencias personales, historia y recuerdos, siendo seleccionada por la Comisión Bicentenario de la Región de Coquimbo y publicada con financiamiento del Fondo de Cultura Regional. Será presentada el próximo 1 de septiembre en la cava de la planta de Capel en Vicuña.

 

El contenido de este volumen abarca la historia del cultivo de la vid, desde sus inicios en el Viejo Mundo, su llegada a América, la mezcla de tradiciones españolas con los pueblos indígenas y el nacimiento de una cultura vitícola autóctona. También aborda la evolución de esta actividad en la región, con menciones amplias a las diversas preparaciones a base de uva que proliferaban hasta hace no muchos años –algunas de ellas en franco desuso en la zona, como la chicha y el chacolí– y al desarrollo de la viticultura pisquera. A lo anterior suma una serie de sabrosas anécdotas e historias locales, inspiradas o relacionadas con el cultivo de la vid; reflexiones sobre el futuro de la actividad y una propuesta de viticultura masiva sustentable. Todo esto ilustrado con hermosos dibujos originales y fotografías.

 

Parte fundamental de la tradición vitícola del Norte Chico está definida por la producción del pisco, que tiene en su historia un valor agregado de la mayor trascendencia en su ruta hacia la internacionalización. La construcción de este relato es una de las preocupaciones actuales del sector pisquero y del Programa de Innovación Territorial (PIT) Nuestro Pisco, que ejecuta el Centro Regional Intihuasi del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) y cofinancia la Fundación para la Innovación Agraria (FIA).

 

Fue por esa vinculación que el escritor acudió a presentar su libro a las ejecutivas del PIT Nuestro Pisco, entregando un ejemplar para la biblioteca de INIA Intihuasi.

 

LA NECESIDAD DE “CONTAR EL CUENTO”

 

La relación de Carmona con las uvas partió desde su niñez, en el predio de su padre. Estudió la carrera de Agronomía y se especializó en Enología, iniciando su vida laboral en 1971. Cuenta que trabajó durante 15 años en una cooperativa pisquera, y luego cuatro años en una viña vinífera. Después se dedicó a la producción de uva.

 

Una vida trabajando junto a estas nobles plantas, que le hizo observar que “gran parte de la producción de piscos y vinos se hace en los viñedos, pero los enólogos se llevan las flores”. Asimismo, en una de las empresas en que trabajó se encontró con que se recibía visitas de turistas interesados en conocer el proceso, pero las acomodaciones no eran óptimas y “a la gente no se le contaba el cuento. De ahí que desarrollé un proyecto de ecoturismo en la planta”.

 

Sus ganas de “contar el cuento” las ha plasmado en su libro, así como en una segunda obra que está en preparación, que lleva por nombre tentativo “La súplica de las parras”.

 

Fuente: Pablo Portilla.

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