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Vacaciones con niños en la casa, consejos para padres y cuidadores

Las vacaciones son el periodo más ansiado por los niños. Por mucho tiempo han esperado tener tiempo libre para hacer actividades diferentes y disfrutar sin tener que seguir la rutina del año escolar. Sin embargo, se trata de días que pueden generar mucho estrés y dolores de cabeza para sus padres o cuidadores, ya que pasan mayor tiempo en sus casas con más energía y tiempo libre, que muchas veces canalizan mediante video juegos, la televisión o la ocurrencia de alguna travesura.

Consciente de que esta situación no es sencilla, la psicóloga Magdalena Cruz de la Fundación Cuida Futuro, capacitada en el Programa Triple P, entrega algunas recomendaciones que permiten que esta época sea también de mayor descanso para toda la familia y una oportunidad para pasarlo bien y mejorar la relación con los niños.

  1. Los niños durante las vacaciones están más descansados por lo que tienen más energía para jugar, saltar, correr y hacer travesuras. Es importante estar consciente de esto y tener expectativas realistas respecto a su conducta, no podemos esperar que el niño esté quieto. Como cuidadores podemos ayudarlos a canalizar esa energía en actividades que les permitan desarrollar su creatividad y mantenerse entretenidos, tales como: invitarlos a cocinar, hacer manualidades, pintarse las caras, disfrazarse, almorzar haciendo un picnic en el patio o la terraza, etc. Para esto es muy importante ayudarlos a crear un ambiente físico que permita la realización de estas actividades, por ejemplo, hacer una caja con tijeras, pegamento y lápices de colores, recolectar material de reciclaje o entregarles accesorios que les pueda ser útil de disfraz.
  2. Crear un ambiente predecible para ellos que los ayude a disminuir la ansiedad que produce la incertidumbre. A pesar de que en las vacaciones no existen obligaciones escolares ni tiempos limitados para jugar, es importante que los niños tengan cierta claridad de las actividades que pueden hacer, la hora en que van a almorzar, quien los va a cuidar ese día en el caso de que los padres vayan a trabajar y a qué hora volverán a la casa. Pueden escribir o representar por medio de dibujo las actividades del día en algún lugar de la casa en donde los niños puedan verlas.
  3. Dígale a su hijo lo que usted espera de él por medio de instrucciones simples y concretas, que le permitan al niño tener claro lo que sus cuidadores “quieren que haga”, por ejemplo: “si quieres jugar con agua tendrá que ser en el jardín, afuera de la casa” o “puedes jugar play desde las 11:00 hasta las 11:30”.
  4. Poner reglas básicas. Es importante que sean pocas (2 ó 3) y aplicables a todos los miembros de la familia. Lo recomendable es que tengan relación especialmente con esos temas que sabemos que son más sensibles para nosotros, y tendrán el beneficio de que, si se les plantean a los niños de antemano, y las aplicamos siempre, con todos por igual, lograremos volvernos predecibles. Es recomendable plantearlas en positivo. Por ejemplo, respetar los turnos al jugar, ordenar después de jugar y tratarse con cariño. Pueden escribirlas en algún lugar de la casa que les sirva de recordatorio.
  5. Ponga atención en los momentos en que se encuentra con sus hijos portándose bien, compartiendo sus juguetes, colaborando con las tareas de la casa o cuando lo ve ayudando a su hermano menor. ¡No desaproveche esas situaciones!, felicítelo describiendo verbalmente lo que le gustó de esa conducta, por ejemplo “te felicito por haber compartido tus legos con tu hermano”. Esto los hace sentirse vistos, queridos e importantes y los motiva a repetir esas conductas.
  6. Busque apoyo en sus redes. Probablemente hay vecinos o familiares que están en la misma situación y podrían estar interesados en pasar tiempo juntos. Se pueden organizar en el barrio para realizar actividades recreativas en conjunto invitando niños a sus casas e ir alternando los lugares de encuentro.
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