Escolares

Experta entrega las claves para enfrentar la vuelta al colegio

Luego de prácticamente tres meses de descanso estival, para los niños –y sus padres– no siempre es fácil retomar la rutina escolar. Si bien el inicio oficial de las clases 2017 está fijado por el Ministerio de Educación para el día lunes 6 de marzo, hay establecimientos que parten su año académico la próxima semana

Para poder afrontar la vuelta al colegio con el pie derecho, la Directora de la Escuela de Psicología de Universidad del Pacífico, Carmen Gutiérrez, señala que lo ideal es conversar con los niños sobre el cambio que se aproxima.

“Pensar que niños escolares y menores de edad estarán preparados para la vuelta a clases de manera independiente y autónoma es poco realista, porque ellos no tienen la capacidad de proyectarse en forma cabal. Los niños lo que sí pueden proyectar es que podrán volver a juntarse con su amiguito o amiguita. Entonces, el tema de la preparación para la vuelta al colegio es una tarea cuya responsabilidad recae en los hombros de los padres y no en los niños”, aclara la psicóloga.

Esto significa que los padres deben informar previamente a los niños sobre que lo que implica en términos concretos la vuelta a clases. “Los padres deben plantearles de qué manera su rutina cotidiana se va a ver afectada y proyectarles cómo va a ser su rutina más adelante, en relación a la hora de acostarse y de levantarse, por ejemplo. Debe plantearse como hecho real y en términos concretos lo que viene más adelante, lo que muchas veces implica otorgar funciones y responsabilidades al interior de la familia, con la colaboración de los hijos mayores”, indica la experta.

Carmen Gutiérrez asegura que lo mejor es partir con lo más básico, que es asumir los nuevos horarios. “En este tiempo que queda de vacaciones es bueno ir acortando los horarios de trasnoche de los niños, para que se vayan acostumbrando a acostarse y a levantarse más temprano”, precisa.

No es negociable

Muchos padres creen que siempre es importante llegar a acuerdos con sus hijos y, en este caso, suelen aparecer las negociaciones para definir la hora de acostarse y levantarse durante los últimos días de vacaciones. Sin embargo, la psicóloga advierte que dentro de la responsabilidad y rol paterno esto no todo es negociable, particularmente cuando se relaciona con el bienestar de los niños.

“Por ejemplo, no es transable aquello que se relacione a actividades que permiten funcionar en la vida cotidiana, como es la hora de acostarse y de levantarse, si se toma o no desayuno, o lo que se lleva de colación al colegio, porque son ciertas cosas que afectan lo necesario para procurar el máximo bienestar posible de ese niño para que esté en las mejores condiciones para ir al colegio”, asegura.

En esa línea, hay cosas que los padres no deben preguntar, sino que simplemente determinar. “Creo que hay acuerdos que no lo son, porque deben ser imposiciones de los padres. O sea, no todo debe ser negociable, ni transable ni definible por los niños. Hay ciertos espacios y cosas que deben ser definidas por los adultos. Lo único que se debe negociar es la forma en que se implementa la norma definida por los padres, pero no la norma en sí”, indica la especialista.

Consciente de que la adaptación a la rutina escolar puede provocar cierta rebeldía e irritabilidad en los menores, Carmen Gutiérrez enfatiza en la necesidad de que los padres o los adultos significativos les den la confianza y seguridad a los niños en relación a los recursos o capacidades que los mismo niños poseen para enfrentar adecuadamente esta nueva situación.

“No hay que asustarse por el estrés de la vuelta a clases, porque es lo esperable, al igual que lo que sucede con el cambio de casa, de colegio o de profesor. Un niño estresado no es un niño enfermo, sino que es una respuesta natural del ser humano frente a una situación que de alguna manera evalúa o percibe que lo sobrepasa. Retomar la rutina será solo cosa de tiempo”, concluye la Directora de la Escuela de Psicología de la Universidad del Pacífico.

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