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Javier Traslaviña (UAI): “La innovación no la hacen las empresas, en abstracto; la hacen las personas”

El director del Design Engineering Center de la Universidad Adolfo Ibáñez, resalta que la capacidad de innovar está vinculada directamente con la creatividad y la colaboración, aunque para hacerse eficaz necesita convertirse en un proceso sistemático.

Asimismo, releva la importancia de que la educación dé acceso a los medios y herramientas que facilitan la innovación, y evitar que éstos sean el patrimonio de una elite.

 

“La innovación no la hacen las empresas, en abstracto; la hacen las personas. Son las personas quienes tienen la capacidad inherente de hacer procesos creativos. Cuando logras derribar el mito de que son las empresas las que innovan, empiezas a accionar habilidades, capacidades, procesos; se torna mucho más accesible”.

Así reflexiona Javier Traslaviña, diseñador y magíster en Comportamiento del Consumidor, quien ejerce como profesor asistente en la Universidad Adolfo Ibáñez, en donde dirige el Design Engineering Center (DEC, Centro de Ingeniería de Diseño).

El profesional fue el más reciente invitado por el Club de Innovación de la Región Estrella, agrupación de empresas locales que busca instalar un ecosistema innovador en la región de Coquimbo. Cuenta con apoyo en cofinanciamiento del Gobierno Regional, a través de Corfo. Sus integrantes se reúnen mensualmente para compartir materias vinculadas a la innovación empresarial, para lo cual invita a personajes referentes en cada tema.

El DEC promueve la integración de la ingeniería, el diseño y la innovación mediante metodologías de aprendizaje activo, uso de tecnologías y desarrollo de proyectos que aporten valor a las personas. Ubicado en Peñalolén, región Metropolitana, hacia allí concurren no sólo alumnos de la UAI, sino también pequeños empresarios e incluso estudiantes de enseñanza media, dispuestos a abrir la mente hacia nuevos enfoques, en donde la capacidad de innovación está vinculada directamente con la creatividad y la colaboración, aunque para hacerse eficaz necesita convertirse en un proceso sistemático.

“Un mindset (actitud mental) para hacer innovación requiere de un ejercicio de reencuadre permanente de un problema, ponerlo en distintas perspectivas. Al final, una solución es consecuencia de un proceso de experimentación, de exploración permanente. La solución nunca está ‘terminada’, siempre puede ser mejorable, y eso es muy rico en los procesos de innovación, porque es la oportunidad de seguir profundizando la comprensión del problema y la solución posible”.

-Más allá del tamaño de las organizaciones, sean grandes, medianas o pequeñas, ¿se entiende que el tema de la innovación es ya no una cuestión de opción, sino un deber?

Sí. La innovación no es un ejercicio sólo de buenas intenciones. Es un proceso que requiere de recursos, métrica, incentivos, ejecutivos y responsables de una empresa.

La decisión de accionar una estrategia de innovación estará basada en los recursos disponibles, y desde ahí se empieza a expandir y a desarrollar nuevas capacidades, obtener nuevos recursos. Si bien la empresa grande tiene más capacidades, es más lenta; una empresa más chica tiene, probablemente, menos capacidades iniciales, pero es más ágil. Ahí es donde se pone interesante el ejercicio, en cuanto a salir de los mitos que rodean al mundo de la innovación. Todo el tiempo escucho a los responsables de Pymes decir que la innovación es para los grandes, o que es muy caro; una Pyme bien entrenada puede ser mucho más efectiva que una empresa grande.

Se trata de una definición estratégica. Pasa por que un líder de una organización tome a la innovación como un pilar, que necesita sobre todo de un plan de ejecución.

-¿Cuál es tu impresión sobre la capacidad que nosotros, los chilenos, tenemos para absorber este cambio cultural?

No es que seamos nosotros, como chilenos; más bien es el contexto en el cual te desenvuelves el que determina si tienes mayor o menor entendimiento de que la innovación es un proceso que puede accionar cualquier persona. Para un tipo de contexto, la innovación es lejana porque tenemos un problema cultural con la confianza; para otro, la innovación es lejana porque estamos bombardeados de que innovación se hace solamente a lo Steve Jobs (el célebre co-fundador de Apple).

Hay que entender que la innovación representa un proceso gradual sistemático, que requiere de personas entrenadas en ese proceso.

-Hay quienes piensan que nuestra sociedad es menos abierta que otras a la innovación, al menos en el ámbito empresarial.

Yo trato de no pensar en rigideces como esa. Está bastante comprobado que todas las personas tenemos la capacidad de cambiar nuestra manera de entender un determinado problema. En la medida que las personas tengan acceso a herramientas, a medios y formas de entrenarse, se puede hacer. Y es eso en lo que estoy trabajando. Estoy viendo chiquillos de 14 años o menos que tienen una capacidad que no he visto en personas de generaciones mayores, y es la capacidad de –precisamente– reencuadrar un problema, ponerse en un punto de vista distinto.

En esa línea, la educación tiene una responsabilidad muy importante, que es dar acceso a todos esos chiquillos a los medios y las herramientas; que no sean propiedad sólo de un grupo privilegiado.

-A la definición de que son las personas quienes hacen innovación, ¿cabe agregarle que eso se logra en colectivo, más que en solitario?

Claro que sí, colaborativamente. De hecho hay un concepto en innovación que es la colaboración radical. Se basa en la confianza: yo colaboro contigo sin temor a que me vayas a perjudicar, tengo plena confianza en lo que haces y en lo que dices.

-Eso implica trabajar mucho en los equipos de trabajo, para bajar los niveles de desconfianza a los que nos hemos habituado.

Bueno, nadie dice que esto es fácil, por eso es un concepto… Qué tan lejos o qué tan cerca estamos de eso en Chile, se trata de ponerse a trabajar en eso. Esa es la meta.

 

PARA INNOVAR HAY QUE PROTOTIPAR

En su exposición, Traslaviña subrayó el valor que, en innovación, tiene el diseño de prototipos, tanto de productos como de servicios. Además, se entiende al prototipo como un desarrollo continuo, una labor de constante revisión y mejora, que puede partir con algo tan simple como un dibujo en un cartón, el cual irá afinándose hasta llegar a la respuesta buscada.

-¿Por qué es importante desarrollar prototipos, y además hacerlo sin asumir que debe ser desde el principio una suerte de “casi-diseño final”, sino que tiene etapas?

Porque un prototipo es un medio para comprobar los supuestos o hipótesis respecto de una solución que estoy dando. Se transforma en un medio para el entendimiento de si el problema que estoy resolviendo es relevante o no para alguien. Te saca de lo perverso que puede ser el pensar que tu solución es la única posible.

No podemos esperar a tener un piloto para darnos cuenta de si una idea sirve o no. Tenemos que acelerar al máximo la comprensión de si se trata de un problema relevante para alguien, y si la solución que hemos ideado es óptima, factible (que efectivamente se pueda implementar) y escalable en términos de negocios.

 

VOCES DE EMPRESARIOS

El trabajo del Club de Innovación atrae constantemente a nuevas empresas interesadas. Es el caso de la Fundación Génesis Protector, una organización recientemente conformada, con foco en la investigación, desarrollo e innovación, en las áreas minera, energética y medioambiental. Su vicepresidente, Mauricio Carmona, participó por primera vez en el club.

“Las redes son muy importantes en el desarrollo de nuevas tecnologías. Como decía la charla, ver el problema, la idea es llegar al fondo, hacer innovación. La fundación pretende eso, desarrollar tecnología, nuevos procesos y nuevas etapas que ayuden optimizar procesos”, dijo.

En tanto, entre los integrantes más antiguos, se ha despertado el espíritu inquisitivo y la inquietud por crear nuevos negocios. Es el caso de Cristian Villanueva, de la empresa DV Drilling, dedicada a perforaciones y exploraciones para la minería y agricultura: “Innovar en ciertas áreas, mejorar procesos, explorar nuevas áreas de negocios o quizá nuevos rubros. Eso es algo que nos estamos cuestionando ahora, más porque el tema minero tiene altos y bajos que afectan mucho al rubro nuestro”.

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