LaSilla

Observatorio La Silla cumple 50 años

La construcción de La Silla, en la cumbre de la montaña chilena de Cinchado-norte, a las afueras del desierto de Atacama, comenzó en 1965, tres años después de la fundación [1] de ESO. El sitio fue elegido por su accesibilidad, su clima seco y las óptimas condiciones de observación, perfectas para la construcción de un observatorio líder mundial.

Para hacer las observaciones, se comenzó utilizando los telescopios de 1-m y 1.52-m de ESO, relativamente pequeños. A medida que el observatorio ha ido consolidándose, la cantidad y variedad de telescopios en La Silla se ha incrementado, albergando actualmente un total de 13 telescopios operativos — no sólo de ESO sino de países, universidades y colaboraciones de todo el mundo. Estos telescopios incluyen TRAPPIST–Sur, el telescopio REM (Rapid Eye Mount telescope) y el telescopio buscador de estallidos de rayos gamma TAROT.

Incluso 50 años después de su inauguración, La Silla sigue siendo un bastión de ESO a la vanguardia de la astronomía, proporcionando los datos para más de doscientos artículos científicos cada año. Aunque el buque insignia del observatorio es ahora el VLT (Very Large Telescope), en Paranal, ESO todavía opera en La Silla dos de los telescopios de clase 4 metros más productivos del mundo. El primer telescopio principal de ESO, el ESO de 3,6 metros, alberga al buscador de planetas extrasolares más importante del mundo, HARPS (High Accuracy Radial velocity Planet Searcher), un espectrógrafo con precisión inigualable que ha descubierto decenas de mundos alienígenas.

El segundo telescopio ESO que aún sigue funcionando en La Silla (el NTT, New Technology Telescope, de 3,58 metros), abrió un nuevo camino para el diseño de telescopios y fue el primero en el mundo en tener un espejo principal controlado por ordenador. Esta innovadora tecnología, denominada óptica activa, fue desarrollada en ESO y ahora se aplica en la mayoría de los grandes telescopios del mundo. Además de realizar una gran variedad de observaciones científicas, este telescopio fue allanando el camino para el VLT.

Ambos telescopios se actualizarán para mantenerlos a la vanguardia astronómica. El NTT pronto acogerá al instrumento pionero SoXS, un espectrógrafo diseñado para el seguimiento de tránsitos y de eventos astronómicos variables de estudios a partir de sondeos en imagen imagen. El telescopio ESO de 3,6 metros, será el anfitrión de NIRPS, un instrumento buscador de planetas que trabajará en el rango infrarrojo y que complementará las ya impresionantes habilidades de HARPS. Estos recién llegados, junto con nuevos telescopios alojados como ExTrA y BlackGEM, garantizarán que el observatorio La Silla permanezca a la vanguardia de la ciencia astronómica.

Muchos de los descubrimientos Top-ten de ESO se llevaron a cabo con telescopios ubicados en La Silla. Destacan, del gran cuerpo de investigación científica de las últimas cinco décadas: el descubrimiento de la expansión acelerada del universo, un hallazgo que recibió el Premio Nobel de Física en 2011; el descubrimiento de un planeta alrededor de la estrella más cercana al Sol; la observación de la primera luz de una fuente de ondas gravitacionales; la determinación de las distancias más precisas a galaxias cercanas por el proyecto Araucaria, liderado por investigadores chilenos; y el descubrimiento de siete planetas alrededor de una estrella enana ultrafría en el sistema TRAPPIST-1.

Dos acontecimientos astronómicos particulares alteraron la rutina de La Silla y captaron la atención de su batería de telescopios durante semanas: la explosión de SN 1987A y la colisión del cometa Shoemaker-Levy 9 con Júpiter. En particular, este último evento irrumpió en la vida de La Silla, ya que hubo 10 telescopios observando Júpiter y eventos de prensa en directo en Garching y Santiago, compartiendo así las últimas novedades de la catastrófica colisión con los medios de comunicación.

Además de por sus avances astronómicos, La Silla ha jugado un papel muy importante en el desarrollo de la astronomía en Chile, y los astrónomos chilenos utilizan de forma rutinaria los telescopios de La Silla para su investigación científica. El funcionamiento y desarrollo continuo de las instalaciones de ESO, incluyendo La Silla, también ha proporcionado una gran variedad de oportunidades para la participación de la industria, la ingeniería y la ciencia chilenas. Los telescopios de La Silla también han servido como campo de entrenamiento para las nuevas generaciones de astrónomos europeos y chilenos, como se muestra, por ejemplo, con el caso de las Escuelas de Observación ESO-NEON que alberga regularmente La Silla.

La Silla ha superado desafíos y disfrutado de éxitos; mientras que el observatorio goza de condiciones de observación casi perfectas, también está en riesgo debido a la actividad tectónica. Hasta el momento, en La Silla no ha habido grandes problemas causados por los terremotos, a pesar de haberse encontrado, en alguna ocasión, cerca del epicentro de grandes terremotos. El observatorio ahora enfrenta otro riesgo preocupante: la contaminación lumínica de la carretera Panamericana, que amenaza los cielos oscuros de La Silla.

Este distinguido observatorio, que celebra su quincuagésimo aniversario, impulsará no sólo la astronomía profesional, sino también la astronomía amateur, y dará a conocer las maravillas de los fenómenos astronómicos: este año, un eclipse total de Sol será visible desde La Silla. A medida que la Luna cubra la cara del Sol, convirtiendo el día en noche sobre una franja de 150 km de ancho en el norte de Chile, cientos de visitantes celebrarán, no sólo este evento astronómico extraordinario, sino también el legado científico de La Silla, el primer observatorio de ESO.

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