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OVNIS en Chile: revisa aquí los detalles de la experiencia más impactante y que hoy cumple 43 años

Hoy 25 de abril se cumplen 43 años de uno de incidentes OVNI más impactantes e investigados ocurridos en Chile. Sobre los detalles de lo ocurrido esa madrugada se han escrito varios libros al respecto.

El primero que aborda este encuentro entre una patrulla militar chilena y Objetos Voladores No Identificados fue “Ustedes Nunca Sabrán”, del periodista Juan Jorge Faúndez. Después han sido publicados otros como; “Encuentro Ovni en Putre” del periodista y director de la Voz del Norte, Cristian Riffo. El último trabajo de investigación lo realizó el periodista, Patricio Abusleme, con “La noche de los Centinelas”.

En este nuevo aniversario de este suceso, damos a conocer parte de un trabajo que fue publicado por la desaparecida “Revista Conozca Más” con el título “El libro no Oficial del Caso Valdés”. El documento fue escrito por Cristian Riffo.

INTRODUCCIÓN

Durante muchos años, en el ambiente ufológico mundial se han tejido una serie de hipótesis con respecto a lo ocurrido el 25 de abril de 1977 en Pampa Lluscuma, a 150 kilómetros de la ciudad de Arica, Primera Región de Chile.

Ese día, un grupo de jóvenes conscriptos del Ejército chileno se enfrentó a un fenómeno que cambiaría su vida por completo. Estaban solos en medio de la pampa, cuando una misteriosa luz se tragó al cabo Armando Valdés Garrido.

Su regreso, tras 15 minutos de angustia de sus compañeros, fue mucho más traumático. Con una barba crecida y su reloj adelantado en cinco días Valdés se convierte en uno de los abducidos más importantes de Chile y del mundo.

La historia oficial de los hechos será contada por los propios protagonistas. Ellos deberán sacar del baúl de los recuerdos esas horas que les cambiaron la vida para siempre.

En estas páginas nos adentraremos en la historia no oficial del caso Valdés. Todos esos detalles que se escucharon durante años y que permanecieron guardados en improvisados archivos.

Una investigación de varios años que nos ha permitido determinar que más allá de la historia de Valdés y sus hombres, hubo toda una maniobra por parte de las autoridades para que esta experiencia no fuera conocida.

Todo valía para silenciar los detalles de este caso que se convirtió el único relacionado con Ovnis que ha tenido censura previa por parte de las autoridades del Ejército.

Se dijo que en realidad lo que ocurrió en la Desierto de Putre fue nada más que una maniobra de desinformación tendiente a ocultar la construcción de un búnker en la frontera. Los problemas limítrofes en la década de los 70 habrían hecho necesaria una vigilancia máxima en la zona.

Pero también hubo un ataque y control sistemático sobre la persona de Armando Valdés Garrido. Fuentes cercanas a la investigación nos aseguran que fue sometido a una serie de electroshock para borrar los detalles de la experiencia.

Todos estos temas forman parte de la historia no oficial de uno de los casos de abducción más importantes del planeta.

SERVICIO

El camino entre el Regimiento de Infantería N°24 “Huamachuco” de Putre y Pampa Lluscuma donde la patrulla debía hacer la guardia, estaba a más de cuatro kilómetros de distancia. El trayecto lo realizaban rutinariamente a pié y en contadas oportunidades usaban caballos.

Las dependencias que cobijan a los montañeses del “Huamachuco”, están situadas en diferentes localidades altiplánicas, siendo su cuartel principal el de la localidad del alto Pacollo, a los pies de los nevados de Putre y a una altitud de 4360 metros sobre el nivel del mar.

El día 24 de abril se inició para los conscriptos pasadas las cinco de la mañana. Todos como siempre se asearon y prepararon sus utensilios para la larga jornada que les aguardaba. A esta hora se produce un hecho clave, que es cuando Armando Valdés se rasura. El propio conscripto Claudio Salinas, reconoce haber visto a Valdés haciéndolo.

A las 8 horas, todos los hombres salieron del destacamento rumbo a Pampa Lluscuma. Iniciaban en ese momento un servicio rutinario que se convertiría en una experiencia que cambiaría sus vidas.

El servicio de esta patrulla era de 24 horas, por lo que los conscriptos debían llevar consigo una mochila con víveres y las respectivas mantas de campaña.

ZONA ESTRATÉGICA

Al llegar los hombres al lugar comenzaron a montar el campamento. La labor era bastante fácil porque, aunque el Ejército en su momento dijo que los conscriptos se encontraban patrullando la zona, estos estaban apostados en la zona. Para que se entienda mejor se encontraban de punto fijo.

Ellos fueron obligados al principio a decir que estaban de paso. Esto debido a que la zona era considerada estratégica. Todos los caballos allí apostados podrían ser utilizados en cualquier instante por los destacamentos del Ejército en caso de cualquier conflicto limítrofe, que como hemos señalado era bastante delicado. Si uno revisa los primeros informes entregados por los protagonistas se habla de ovejas y no de caballos. Ello debido a que los países vecinos no debían saber de su existencia.

RELATO

Para comprender la experiencia vivida por esta patrulla de Ejército, es vital el testimonio grabado por el profesor y corresponsal del diario “La Estrella de Arica”, Pedro Araneda. Dicha cinta magnetofónica, si aún existe, es sin duda una de las pruebas más interesantes y contundentes del caso. Ello debido a que el testimonio de todos los integrantes de la patrulla fue grabado sólo horas después de ocurrido el suceso. No hubo tiempo de analizar, ni adornar, ni preparar la historia.

Rescatamos aquí los pasajes más interesantes de los minutos más impactantes de la experiencia vivida el 25 de abril de 1977:

SOLDADOS

“Estamos impresionados. Si hubiésemos sabido qué era a los que nos enfrentábamos, no habríamos tenido temor. Estamos preparados para cualquier contingencia relacionada con nuestra profesión”

“Pero eso no tenía explicación. Era una gran luz que avanzaba sobre nosotros, para luego retirarse”

CABO VALDÉS

“Nosotros cuando vimos esto nos agrupamos y nos colocamos en posición de combate, hombro con hombro y dijimos: nadie se mueva. Si nos pasa algo que nos pase a todos”.

SOLDADOS

“En una oportunidad la gran luz se nos acercó bastante. Mi cabo se plantó delante de nosotros y gritó: ¡Acérquense e identifíquense! Pero no hubo respuesta de nadie desde la luz”.

SOLDADO

“Después mi cabo nos ordenó que sacáramos las mantas… y vi que se alejó al extremo de la pirca. Yo creí que iba a hacer alguna necesidad física. Pero cuando pasaron cinco minutos, más o menos y no venía, lo fuimos a buscar y había desaparecido”.

“Siete hombres. Todos vimos lo mismo juntos. Yo entonces me perdí. Según ellos me llamaron. Me buscaron, luego aparecí y me desmayé. Según dicen estuve con espasmos. Yo no sé. Yo no recuerdo nada”.

“La voz que tenía siempre él, pero un poco más apresurada, alterada. Y cuando perdió el conocimiento y volvió a reincorporarse, nos miraba, así como que no nos conociera y daba vueltas la cabeza para atrás y decía: la luz…la luz”.

CABO VALDÉS

“Para mí fue algo increíble. En quince minutos que estuve desaparecido la barba me creció como si tuviese cinco días”.

El reloj: “Se había detenido a las 4:30 de la madrugada. Justo a la hora que mis hombres me vieron reaparecer junto a ellos…cuando lo examinamos nos dimos cuenta que el calendario había avanzado en ese rato, quince minutos, el tiempo correspondiente a cinco días…del 25 de había adelantado, al 30 de abril”.

COMUNICADO

Ante estos hechos, que fueron conocidos por la opinión pública exactamente 21 días después de ocurrida la experiencia, la Comandancia en jefe del Ejército entregó un comunicado oficial al respecto. “Ante numerosas consultas de los medios de comunicación social, respecto a los sucesos ocurridos en las proximidades de Putre el 25 de abril de 1977 a una patrulla militar, se aclara lo siguiente”:

  1. El Ejército no se pronuncia respecto a los hechos mismos relatados por los integrantes de la patrulla;
  2. Desde el momento que sucedió el hecho hasta que éste fue dado a conocer por la prensa, no se había dado versión oficial por parte de la institución;
  3. Conforme a las consultas realizadas por vía oficial se manifiesta, que las versiones dadas por la prensa hasta este momento son en lo general coincidente con los relatos de los integrantes de la patrulla.

Este comunicado fue preparado con mucho cuidado por la institución, pues, con la atención de los medios de comunicación en el asunto, cualquier reconocimiento oficial de la experiencia, podría significar una cobertura mayor, cuestión que se estaba tratando de evitar. Este comunicado, aunque histórico, sirvió para bajar el perfil que, poco a poco estaba tomando el caso.

 INVESTIGACIÓN OFICIAL

Un hecho que no es conocido es la investigación que realizó la institución de la experiencia de Valdés. El cabo Roca (se desconoce su nombre de pila), fue quien tuvo la misión de entrevistar a todos los miembros de la patrulla, de manera de encontrar posibles contradicciones en los relatos.

Este estudio llevado adelante en completa reserva contempló 180 minutos de grabación, visitas al lugar del suceso y la confección de un expediente “secreto”. No está claro si se trata del mismo expediente que será presentado por Valdés en su anunciado libro.

La investigación del Cabo Roca se inició el mismo día 25 de abril cuando Valdés y sus hombres regresan a su unidad en Putre. Allí los jóvenes debieron reiterar una vez más su testimonio.

El resultado de la investigación realizada por el cabo Roca demostró que todos los jóvenes conscriptos no cayeron en contradicciones y fueron muy claros en contar los detalles de la experiencia.

ARMAS

En esta investigación hemos podido determinar que la patrulla si portaba armas. Las armas si existieron. Durante todos sus servicios la patrulla de Valdés salía desde el destacamento con dos rifles. No se justificaría que un grupo de soldados que tenían cómo misión cuidar a cientos de caballos estuvieran en medio de la nada, sin armas con que defenderlos.

Distinta y complemente falsa resulta la información que señalaba que los cañones de las armas se habían fundido con el calor emanado desde el Ovni. Eso forma parte de las historias fantasiosas surgidas frente a este relato.

BUNKER

Otra información que ha circulado en los ambientes ufológicos señala que en la zona de Pampa Lluscuma se estaba construyendo un búnker o reducto fortificado. En esta investigación también pude hablar con personas muy cercana al Ejército chileno y que hoy están en retiro, que me señalaron que toda la zona de Putre era considera estratégica por la institución. Ellos no descartan que el Ejército haya pensado en construir algo allí. Sin embargo, aseguran que el caso Valdés no tuvo nada que ver con ello.

Si vamos más allá y adentrándonos en lo que al tema Ovni se refiere, el Diario La Estrella de Arica, en su edición del 22 de mayo de 1977, señala que existen una serie de zonas Ovnis que son marcadas en los mapas militares de la Primera Región, “indicando lugares en que se habrían detectado “fenómenos por explicar”.

También se dijo que se trataba de ejercicios realizados por la Fuerza Aérea de Chile. En esta investigación pude confirma que la FACH no realizó ese mes ningún tipo actividad en la zona. Oficiales que trabajaron esos años en esta institución indicaron que los ejercicios en dicha zona no eran habituales.

PROHIBIDO INFORMAR

El martes 17 de mayo de 1977, el Gobernador de la Provincia de Arica, coronel Oscar Figueroa Márquez, emite una circular en donde se establece una censura previa a todas las informaciones referidas a Ovnis. “En relación a las múltiples publicaciones difundidas en los diarios locales sobre la aparición de Objetos Voladores No Identificados – OVNIS – en diversas localidades de esta provincia, el Gobernador Provincial que suscribe, estima necesario impartir al señor Director, las siguientes instrucciones: todas las publicaciones y declaraciones que se refieren a esta materia, deberán ser puestas en conocimiento del gobernador adscrito en forma previa a su publicación, cuidando que tales informaciones sean redactadas en tono ponderado y evitando especulaciones y comentarios desmesurados carentes de base científica que desfiguran la realidad de los hechos”, señalaba el escrito.

No hay que ser muy entendido en medios de comunicación para comprender que lo que allí se señala es una clara censura previa. La explicación que se dio en su momento fue una vez más estratégica. El problema para el Ejército se habría suscitado cuando a través de los medios locales, especialmente el Diario La Estrella de Arica (perteneciente a la cadena de El Mercurio), se comenzaron a ventilar asuntos de inteligencia como la existencia de una reserva de caballares y la permanencia de una patrulla militar en esa zona de Pampa Lluscuma. Reiteramos que el Ejército les pidió a los conscriptos que dijeran en un principio que estaban patrullando y no apostados en el lugar.

Se dice que el mismo entonces presidente y comandante en Jefe del Ejército, Augusto Pinochet Ugarte, llamó al encargado militar de la zona para pedir explicaciones de lo sucedido y ordenar que se pusiera fin a la entrega de antecedentes del caso, a través, de los medios de comunicación. Esta habría sido su primera intervención en el caso.

PINOCHET

Durante una visita a Arica realizada por Pinochet, el 26 de junio de ese año, personalmente consultó por el manejo que se le estaba dando al caso en el Ejército. Según fuentes de la institución, en esa oportunidad le habría señalado al comandante de la Guarnición Militar, Coronel Oscar Figueroa Márquez, su interés por leer el informe elaborado con el caso.

En aquella oportunidad también se reunió con otros oficiales que estaban a cargo del Valdés. Allí se habría decidido que sería la comandancia del Ejército la encargada de autorizar cualquier tipo de entrevista con los medios de comunicación. Así curiosamente, Valdés queda en manos de la comandancia. Como ya se han podido dar cuenta esta historia está llena de curiosidades.

Aquí uno se puede preguntar. ¿Qué información estratégica tan importante pudiera tener un cabo de sólo 23 años?

EXÁMENES

El Ejército, recomendó que Valdés fuera enviado a Santiago para practicarle una serie de exámenes. No era recomendable hacerlos en Arica, como se dijo en su oportunidad, debido al interés de los medios de comunicación por el tema. Un oficio del Ejército fechado el 15 de mayo, ordena a dos oficiales realizar todas las gestiones correspondientes para el traslado a la capital de Valdés.

Su llegada al Hospital Militar se produjo en el más completo de los silencios. El tema estaba presente en los medios de comunicación y el Ejército no quería que la presencia de Valdés alterara la tranquilidad con que hasta el momento se trataba el tema.

Acompañado de dos oficiales, designados por el Ejército, Valdés fue llevado hasta ese centro hospitalario en donde primero fue sometido a un completo examen físico, que incluyó extracción de sangre y orina. También le fueron tomadas varias radiografías, todavía con métodos muy poco desarrollados.

Durante todo el proceso Valdés fue acompañado por los oficiales. Estos estaban siempre afuera del lugar en donde se encontraba el Cabo. Parece sacado de un capítulo de la serie “Los Archivos Secretos X”, pero ello habría ocurrido tal y como lo estoy narrando.

PSIQUIATRA

Estos exámenes también contemplaban un estudio psiquiátrico para determinar que Valdés se encontrara en completa salud mental. Curiosamente el médico psiquiatra, Raúl Molina que atendió a Valdés, trabajaba entonces en el Hospital Militar, pero lo trasladó al Hospital Instituto Psiquiátrico Dr. José Horwitz Barak.

Se inicia aquí uno de los aspectos más oscuros del caso Valdés. En este lugar, además de realizarle una serie de exámenes considerados rutinarios en estos casos, fue sometido al menos a 10 electroshock.

Este tipo de procedimiento lo que hacen es borrar la experiencia. ¿Cuándo se indica realizar un electroshock? Cuando existe una psicosis, una esquizofrenia que no puede ser controlada con medicamento antisicóticos.

El electroshock consiste en una descarga de 110 voltios con dos segundos de aplicación. Frente a ello la persona entra en una etapa convulsiva o crisis epiléptica provocada.  Luego esta comienza a perder la conciencia y para luego de – al menos- ocho de estos procedimientos la persona queda confusa. Llegando a ese estado, se terminan los electroshocks y se le comienza a administrar drogas.

Eso habría sido lo que ocurrió con Valdés. Las fuentes cercanas a esta investigación lo confirman, sin embargo, el propio Valdés no lo ha mencionado en ninguna de sus conversaciones con personas cercanas a él. Sin duda, si fue sometido a un procedimiento tan vejatorio, este debiera haber marcado su vida.

Las dudas surgen y surgen. ¿Porqué el Ejército autorizó que Valdés fuera sometido a electroshock? ¿Estaba Valdés esquizofrénico? Aquí me detengo, pues al leer sus declaraciones realizadas un par de horas después de ocurrido queda demostrado que el cabo tiene muy claros los hechos y es capaz de narrarlos en forma coherente, al igual que todo el resto de la patrulla.

Si el diagnóstico de Valdés era tan grave. ¿Por qué no fue dado de baja del Ejército? Recordemos que se retiró con el grado de Suboficial mayor y con una hoja de vida intachable.

HIPNOSIS

Todos los que han estado preocupados de este caso, incluidos médicos, han señalado la necesidad de que Valdés hubiera sido sometido a una hipnosis regresiva luego de la experiencia. Ellos señalan que de haber sido sometido a un proceso de electroshock, es muy difícil que vuelva recordar parte de esos 15 minutos en que desaparece de la vista de sus conscriptos.

Cabe recordar que este tipo de procedimientos, que hoy son utilizados por la mayoría de los psiquiatras que estudian abducciones, el año 1977 no era muy conocido por las cátedras de psiquiatría. Los pocos médicos que la practicaban habían hecho cursos en el extranjero o en forma autodidacta.

EN LA NAVE

A mediados del 2000, un rumor comenzó a sonar fuerte en el ambiente ufológico, al menos en los que estaban más informados de este caso. Valdés se sometió a una serie de hipnosis regresivas. Este rumor indicaba que estas experiencias las había realizado en Argentina, de la mano de un profesional de mucho prestigio. Se dijo también que el médico tratante no sabia que se trataba de un abducido. Valdés habría recordado con lujo de detalles cada uno de los momentos vividos en esos quince minutos. Él aseguraba, según esta hipnosis, que había estado al interior de una nave en la que unos seres le habrían mostrado una serie de pantallas en la que se veían una serie de imágenes del futuro de la Tierra. Además, le habrían enseñado una serie de materias. Según esta versión fueron cinco los días que Valdés estuvo al interior de dicha nave.

Otro aspecto que llamó la atención fue que, en uno de los capítulos, los misteriosos seres le habrían señalado que Dios no existía. Recordemos que Valdés es evangélico, por lo dicha situación le habría causado un gran dolor.

FAMILIA

Otra información, como tantas de las que han surgido en torno al tema, señala que además de la patrulla habría más testigos de la aparición de las misteriosas luces. No sólo eso, sino que habrían visto cuando Valdés es tragado por la Luz. Este detalle lo conocí en 1992, pero la verdad no me interesó mucho, sin embargo, años después Juan José Benítez me vuelve a confirmar esa información. “Esta familia de Aymara habría visto toda la abducción de Valdés” me aseguró en una entrevista para el programa “Difusión Extrema” trasmitido por UCV Televisión.

Para seguir indagando en este tema, pude escuchar un rumor y destaco aquello “un rumor” que señalaba que había otra patrulla en la zona que también habría sido testigo de la aparición de las luces. Pero hasta que nos existan las pruebas, sólo es un aspecto más que forma parte de esta historia no oficial.

En enero de ese año 1977, el diario “La Estrella de Arica” publicó la historia del joven estudiante Lucio Quevedo Lazarte, quien asegura haber tenido contacto con extraterrestres que lo llevaron a su nave al pie del volcán Taapacá, Putre. Ello se suma a la experiencia vivida por una patrulla de Carabineros que bajaban de la localidad conocida como Caritaya.

DE BAJA

Para seguir derribando mitos en torno a este caso, no puedo dejar de mencionar el rumor que hablaba que todos los conscriptos fueron dados de baja luego de la experiencia y que el único que había quedado en el Ejército había sido Valdés. Hay que ser muy claro en señalar que todos los protagonistas de la experiencia de Putre el año 1977 siguieron siendo parte del Ejército. Los jóvenes conscriptos cumplieron sus funciones hasta que completaron su servicio militar. En tanto Armando Valdés formó parte del Ejército hasta el año 1999.

Esta fue quizás una de las versiones entregadas por la prensa que más molestó a los miembros de la patrulla.

TRASLADOS

Uno de los puntos que se ha prestado para debate han sido los constantes traslados experimentados por Valdés durante su vida militar. Recordemos que el oficial estuvo en la VI División (Putre), III División (Concepción), IV División (Temuco) y VII División (Coyhaique).

La verdad es que tras realizar un ejercicio buscando una explicación para tanto cambio, he llegado a la conclusión que, no existe nada oculto y que este tipo de traslados son normales en el Ejército de Chile.

Un tema distinto es el de los avistamientos de Objetos Voladores No Identificados, que se habrían producido durante la permanencia de Valdés en dichas ciudades. Algunos de estos incidentes fueron consignados por la prensa. ¿Coincidencia?

BENITEZ

Uno de los investigadores extranjeros que más ha investigado este caso, es sin duda el escritor español, Juan José Benítez. Tanto fue su interés que logró conseguir una autorización de parte de mismo Comandante en Jefe del Ejército, Augusto Pinochet.

De dichas reuniones Benítez habría logrado rearmar la historia de Valdés de manera casi completa. También asegura haber obtenido una copia del expediente “secreto” del caso. Pese a todo ello, el escritor de Caballo de Troya señaló no estar muy convencido de realizar un libro exclusivo con la experiencia de Valdés.

Este hecho cambió cuando el año 2000, Benítez viajó a Chile para participar en la Feria Internacional del Libro. Tras una gestión personal, logré contactarlo con el entonces asesor de Valdés, el periodista Víctor Gutiérrez. La idea, ver la posibilidad de escribir un libro en conjunto.

La reunión se realizó en un conocido hotel de la capital. En aquella oportunidad se llegó a hablar de un posible contrato con la editorial Planeta. Sin embargo, pese a que se habló de una serie de datos relacionados con la experiencia de Valdés, que no habían sido conocidos antes, todo quedó en nada.

En abril de ese mismo año, Juan José Benítez regresa una vez más a Chile. Esta vez debía participar en la Feria Internacional del Aire y el Espacio (FIDAE 2000). Pese al escaso tiempo disponible, Benítez logro contactarse en forma telefónica con Valdés. Pese a la cordial conversación, todo queda una vez más en nada. Se pone fin a otra de las historias surgidas en torno al caso: Benítez tiene listo el libro y esta esperando que Valdés lo autorice a publicarlo.

PERSONAL DE EE.UU

Mucho se habló de la presencia en Chile de personal de la NASA investigando el caso Valdés. La verdad es que esta agencia norteamericana no investigó nada al respecto. Sin embargo, se ha confirmado que a través de su Embajada en Chile, el país del norte siguió con mucha atención cada uno de los aspectos que englobaron el caso Valdés. No es difícil suponer que se confeccionaron documentos como los que fueron presentados por la agrupación Ovnivisión hace un par de meses.

Pero no sólo en el ámbito oficial se demostró el interés de Estados Unidos. También el conocido semanario “National Enquirer”, destinó recursos para que dos de sus más destacados periodistas, Robert Wiley y Malcon John Nicholl viajaran hasta Putre para cubrir esta historia.

Estos profesionales se encontraban en Canadá cubriendo otra historia cuando fueron informados de la experiencia del Cabo Valdés. De inmediato, el director del medio les pidió que se trasladaran a Chile. Ese año este medio tenía una circulación de nada menos que cinco millones de ejemplares.

A nivel del Departamento de Estado norteamericano y de la embajada de ese país en Santiago, fue solicitada una autorización para que ambos periodistas pudieran entrevista el Cabo Armando Valdés Garrido. Pese a ello debieron desistir pues la orden de que los militares chilenos no tocasen más el tema también les afectó.

No fueron los únicos que tuvieron problemas para entrevistar a Valdés. El año 1999, el periodista Daniel Trujillo, de Red Televisión también tuvo dificultades para llevar a cabo un reportaje para el programa “Los Visitantes”. Sin embargo, pese a ello logró las primeras imágenes del Cabo Valdés después de muchos años.

CONCLUSIÓN 

– Lo más probable es que el Ejército de Chile jamas reconozca haber manejado el caso Valdés.

– Si fue por proteger información estratégica o por no demostrar su desconocimiento frente a la experiencia vivida por Valdés, quizás nunca lo sepamos.

– Si Valdés fue sometió a electroshock para borrar sus recuerdos de la experiencia, quizás tampoco sea reconocido, aunque el mismo médico psiquiatra lo haya reconocido en el círculo de amigos más cercanos.

– Lo que sí podemos tener claro, todos los que hemos seguido este caso, es que la historia vivida por Valdés y sus hombres es real. No podemos asegurar que se haya tratado de un secuestro por parte de seres extraterrestres, pero sí podemos dejar abierta la mente a esa posibilidad.

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