Zanahorias-Cabras

Donan más de 140 toneladas de zanahorias

En coordinación con la administración del Parque Pedro de Valdivia, el municipio serenense a través de Servicio a la Comunidad, inició el retiro del producto vegetal desde el fundo Juan Soldado. Los dos camiones de alto tonelaje cargados con zanahorias fueron destinaron (16 mil kilos) al Comité de Criancero del Arrayan de Lambert, otros 24.000 kilos fueron para el Comité San Lorenzo de la Quebrada la Fundición; el cual agrupa a más 60 ganados distintos. También recibieron esta ayuda los crianceros del sector El Romeral (8.000 kilos) y otros 12.000 kilos fueron al Comité de Crianceros del Chacay Bajo.

A eso de las 8 de la mañana del martes 22 de octubre, miles de zanahorias donadas por la Familia Herler, eran apartadas de la cosecha para alimentar ganado caprino repartido en diversas majadas de la Provincia del Elqui, principalmente en la comuna de La Serena, afectados no solo por escases hídrica. También por la falta de comercialización de pasto, otra de las causas que aqueja por estos días a los crianceros producto de los procesos de confinamiento para evitar posibles contagios de coronavirus. Al respecto, Pedro Aracena, administrador del Parque Pedro de Valdivia, señaló que junto a la Delegación Municipal de La Serena, “se han intervenido en la últimas semanas diversos sectores de la ruralidad en ayuda de los campesinos de la comuna con las donaciones de productos de cosechas de primera línea entregada por la familia Herler. Por lo cual este paliativo sirve para aplacar el hambre del ganado y contribuir a la generación de leche en las cabras para la producción de quesos y la posterior comercialización. Ya son más de 140 toneladas de alimento que se han entregado a través de esta red de apoyo a esta campaña que se inició el año pasado”.

El drama de los crianceros de cabras adultos mayores 

La señora María Lazcano, es una mujer adulto mayor, criancera de cabras del sector Cutún, Las Rojas. Producto de su precaria condición económica tuvo que trasladarse junto a su ganado hacia una majada al interior del sector Las Cardas. Ella y su esposo son analfabetos digitales y solo cuentan con un antiguo celular para recibir llamadas de sus familiares ó hacer llamadas de emergencias si es que consiguen señal en su teléfono en medio de los cerros del secano costero. Además, al no contar con un vehículo propio, su vida de transhumante los dejó prácticamente aislados durante un tiempo en la pandemia sin la posibilidad de comprar forraje para sus animales y alimentos de primera necesidad para ellos debido a lo retirado que se encontraban de los centros comerciales de la ciudad. “Tampoco pudimos vender nuestros quesos de cabra, ya que los permisos provisorios de 3 horas que daban Carabineros durante la cuarentena no nos alcazaba al tener que salir hacia la carretera a tomar el bus para luego viajar dos horas más a la ciudad para luego ir a comprar apurados para alcanzar a usar el permiso. Los tiempos para la gente de la ciudad y las distancias no son iguales que para la gente en el campo”, asegura María Lazcano tras dicha experiencia que la llevó a golpear puertas para intentar conseguir por aquel entonces un permiso provisorio de unas horas más extenso que les permitiera hacer todas sus compras semanalmente. Ella al igual que otros crianceros de la comuna fueron contactados por funcionarios de la Delegación Rural Municipal para prestarle ayuda y asesoramiento respecto a su caso.

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