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El 74% de los niños en Chile tiene una mayor reactividad emocional producto de la pandemia

La pandemia y el confinamiento ha tenido efecto en todas las personas, pero sobre todo en los niños que debieron cambiar de un momento a otro sus rutinas. Si en un comienzo de la pandemia los adultos a cargo de niños pudieron advertir una mayor demanda por parte de sus hijos, mayor desobediencia y temor a que un familiar se enfermara, en esta segunda etapa del estudio, estas señales se intensificaron y han afectado la salud mental, tanto de los niños como de los adultos.

El estudio “Los efectos de la Pandemia en niños, resultados de la Segunda Etapa Proyecto Cuidemos a Nuestros Niños” fue liderado por la psiquiatra Pilar Del Río, de Clínica MEDS, y participó un equipo interdisciplinario compuesto por psicólogos, psiquiatras, académicos e investigadores de distintas instituciones del país. Este estudio buscó conocer el impacto psicológico que ha tenido el coronavirus en los niños de Chile entre 0 y 11 años, durante los meses de julio y septiembre de 2020.

“En esta segunda etapa del estudio pudimos ver que los aspectos cognitivos, de atención y concentración y psicomotores no cambiaron, pero los aspectos anímicos y biológicos sí cambiaron y aumentó mucho ese tipo de sintomatología. Hemos visto que la duración de la cuarentena sí es un factor importante en el bienestar de los niños y sobre todo lo que más llama la atención es el nivel de soledad que los niños tienen y que son las niñas las más afectadas por la pandemia y las cuarentenas”, advirtió la psiquiatra de Clínica MEDS, Pilar del Río.

El estudio reveló el 46% de los encuestados consideró que esta pandemia ha afectado negativamente a sus hijos y un 79% afirmó que ha aumentado la demanda hacia el adulto. La especialista explicó que los resultados demuestran que los efectos de la pandemia en los niños no tienen que ver con si se puede o no salir, sino con que hay un cambio de vida que tiene a los niños estresados porque han tenido muchos cambios y no han logrado adaptarse.

“Es un hecho que esta pandemia ha afectado la salud mental, tanto de los niños como de los adultos. Lo que tenemos es que han aumentado los síntomas depresivos, y en ese sentido, los síntomas internalizantes como cambios de humor súbitos, desgano, fatiga, irritabilidad, tristeza sin razón y síntomas somáticos empeoraron a medida que aumentaba el tiempo de cuarentena o confinamiento y los síntomas externalizantes, como las pataletas, son los que mejoraron un poco en esta segunda etapa”, explicó la psiquiatra.

Niños desobedientes y desafiantes

Según este estudio, los adultos perciben que el 74% de los niños tiene una mayor reactividad emocional; un 51% está más desafiante; un 32% pelea más; un 19% tiene dificultad para enfrentar el cambio de rutina y un 35% aumentó sus conductas agresivas físicas.

La psiquiatra de Clínica MEDS aseguró que a estas alturas de la pandemia no solo los niños están más reactivos, sino también los adultos están con menos paciencia por lo que es fundamental la autorregulación para poder contener a los niños. “Cuando los padres están regulados, los niños van a estar bien. Por eso cuando el niño presente alguna de las conductas descritas es necesario bajar el tono de voz, ponerse a la altura del niño, mirarlo a los ojos y calmarlo validando sus emociones y no coartando la emoción con un no llores, por ejemplo”, explicó.

En este sentido, Pilar del Río destacó que “lo preocupante es que, en la primera etapa de este estudio, el desgano, la fatiga, la falta de energía, la tristeza sin razón aparente eran síntomas que los veíamos con un porcentaje muy similar a lo que se podía observar en circunstancias habituales, sin pandemia. Sin embargo, en esta segunda etapa, se ha visto un aumento”.

Según el estudio el 40% de los niños presenta cambios de humor súbitos, el 20% presenta fatiga o desgano; el 19% tiene tristeza sin razón aparente y el 14% no quiere participar en juegos, mientras que sus miedos también se incrementaron: el 30% tiene miedo de quedarse solo en una pieza; el 23% tiene miedo a que un familiar se enferme y el 16% tiene miedo a enfermar.

“Nosotros pensábamos que los niños iban a ser capaces de adaptarse a esta nueva normalidad y que iban a ir desarrollando una mayor autonomía. Eso no es lo que nos muestra el estudio, la reactividad emocional aumentó, la demanda hacia el adulto aumentó, la desregulación emocional en general aumentó, esto significa que los mecanismos de adaptación o no están alcanzando o no se pudieron desarrollar. Probablemente esto esté dado porque no hemos logrado llegar a una nueva estabilidad”, indicó la psiquiatra.

En este sentido, la doctora del Río hizo un llamado a los adultos a estar atentos a las conductas de los niños y consultar de inmediato a un cuando aparezcan ciertos comportamientos se extiendan por más de dos semanas, entre ellos, cambios de humor súbitos, desgano, fatiga, baja de energía, irritabilidad y tristeza sin razón. También, la psiquíatra de Clínica MEDS sugiere prestar atención  cuando los niños presenten síntomas físicos (somatizaciones) como dolores de cabeza, de estómago, sarpullidos, dolores musculares, entre otros.

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