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Estrés por la tecnología: el impacto silencioso de la pandemia en los alumnos

Desde que irrumpió con fuerza la pandemia del coronavirus en Chile en marzo de 2020, las miradas se centraron en el impacto a los adultos mayores y pacientes con  enfermedades de base. No obstante, con el paso del tiempo, las consecuencias se propagaron a todos los ámbitos   instalando la cultura del teletrabajo y la vida virtual.

En medio de este fenómeno un segmento que vive los efectos en silencio es el educacional. En la OPD de Las Compañías reconocen el sensible momento que experimentan los escolares. “Con frustraciones y están desmotivados de seguir estudiando de esta forma porque piensan que no logran el objetivo  del estudio.  Por otro lado, madres que dejan de cumplir la responsabilidad de conexión a los estudios de sus hijos”, puntualiza Lilian Rojas encargada del área intersectorial de la OPD, que funciona dentro de las dependencias de la delegación de las Compañías.

Igualmente instala el tema de la conectividad. “En Las Compañías tenemos familias grandes  y no  sabemos si pueden pagar internet para tener a cada niño en diferente computador. Se va atrasando su desarrollo educacional”, alerta.

Rojas subraya que los relatos de menores que  participaban en el Consejo Consultivo de la agrupación le impactan. “Se sienten muy solos y no saben cómo manejar esto porque es algo muy nuevo y están desorientados y por lo mismo no estudian o hacen que estudian. Los colegios son un ente natural que protege a los estudiantes y cuando esto no está se junta todo en una casa: Los niños, la mamá y el papá estresado. Es un conjunto que va generando cada vez más problemáticas,  por eso que la Municipalidad de La Serena  y el Sename nos hace estar in situ  con turnos éticos para dar respuestas a las personas y poder bajar esta ansiedad”, puntualiza.

Ángelo Jorquera (16) estudia tercero medio en el colegio San Francisco Coll de Las Compañías y admite que en lo personal ha tenido una buena experiencia con las clases virtuales, pero por el esfuerzo de sus padres de  asegurarle acceso a la tecnología e internet. Sin embargo, asegura que con el paso de los meses se ha visto estresado. Es de los que piensa que la pandemia sólo evidenció la brecha educacional, sobre todo en Las Compañías y que él lo venía advirtiendo en los encuentros estudiantiles que organizaba la OPD.   “Viene de mucho antes, desde la municipalización de la educación… Hoy tanto profesores y estudiantes estamos estresados a punto de explotar porque nos piden trabajo, entrar  a clases, pero nadie piensa si tenemos el tiempo. Muchos no lo ven porque no están en clases…”, advierte.

BUSCANDO ALTERNATIVAS

En todo caso, la profesional destaca que algunos colegios que están más organizados entregan la oportunidad para concurrir a los establecimientos a buscar guías de trabajo porque por diferentes motivos no pueden conectarse, pero desean continuar cumpliendo con  su colegio. “estamos hablando de distancias, donde una cosa puede ser peor que la otra. No tienen internet, pero tampoco poseen dinero para concurrir desde donde vive al colegio a buscar las guías. Estamos hablando de padres sin trabajo. Es un estrés que comienza a crecer de todas partes y  hace que la OPD empiece a recibir una cantidad de causales de violencia intrafamiliar y todos con niños menores de edad. Hay un letargo en los programas, porque tampoco se puede cumplir y la gente no maneja las redes (sociales) y no sabe cómo conectarse”, expone.

Igualmente el alumno Ángelo Jorquera, alerta  el peligro  de la  violencia intrafamiliar, “claramente ese es un factor que puede afectar a los estudiantes, nadie piensa que detrás de esa pantalla, la cámara y un micrófono apagado  puede haber una pareja discutiendo cuando el hijo está en clase y todo termina en que el niño no quiere seguir estudiando”, profundiza.

Jaqueline Silva Mansilla es psicóloga con  estudio en la psiquis y lleva cerca de dos años en la OPD de Las Compañías. También comparte las señales de violencia al interior de los hogares. “Los niños están insertos en el círculo de la violencia y ha sido normalizado en del grupo familiar”. De ahí que la labor como oficina de protección  del derecho ha sido clave promoviendo el diálogo, la comunicación enfrentando con ello, “la agresión verbal, física y económica que también ejercen estas personas”.

No oculta que cada día advierte un mayor número de madres estresadas con el tema escolar,  “con la tecnología y el acceso a ella, donde también incluye un gasto económico. Mantener el hogar en pandemia igual estresa en el grupo familiar porque estamos en una situación que no es  normal y se ha tenido que ir adaptando al tema de la pandemia”, advierte.

Pero, el trabajo  de la OPD no ha parado. Con el resguardo que impone la emergencia sanitaria han seguido cumpliendo con las salidas a  los domicilios de quienes requieren ayuda, “visualizamos el contexto en el cual los niños viven y viendo el tema de vulneración en todos los aspectos.  Además, observamos si hay otras necesidades anexas como el tema socioeconómico”.

La psicóloga no desconoce el costo en lo educacional. “Ha sido un problema el tema de la conectividad para tener clases online, más aún si hay varios hermanos que están en edad escolar en el hogar y complica el acceso  a internet y  ya es un costo el tener un computador  y celular”, advierte.

SOPORTE A LOS NECESITADOS

Gemita  Álvarez  es la directora del colegio Arturo Prat Chacón  de Las Compañías y coincide en las consecuencias de la  pandemia  en la enseñanza de los alumnos  y el cambio que ha significado para los docentes. “Desde un principio nos costó adaptarnos como a muchas familias debido a que no estábamos preparados. A todos nos pilló de sorpresa”, plantea. No obstante, indica que con el paso de los meses  han logrado afianzar el trabajo de los equipos, “para entregar soporte emocional  y educacional. En el primer caso los grupos de convivencia y  Psicólogos han estado atentos a la solicitud de  apoderados y estudiantes. Igualmente estamos trabajando con los inspectores”, ejemplifica.

Agrega que tienen a disposición del alumnado el soporte tecnológico del colegio, “para que ningún estudiante se quede atrás y sin clases, trabajamos para que esa brecha sea cada día menor”,  sumando más Psicopedagogos para los alumnos de primero básico para  potenciar la lectura.

La directora dice estar consciente de la frustración del alumnado con  las clases virtuales, “no podría decir que no, porque es una modalidad nueva para ellos. Pensemos que el niño asistía y estaba con  sus compañeros y tenía recreo. Los alumnos extrañan todo eso, pero si vemos el lado positivo, se han adecuado al tema tecnológico, lo mismo que los profesores que  aprendido  a entregar clases más interactivas”,  profundiza.

En esa línea destacó que un 90 % de los  estudiantes con el apoyo del colegio, los padres, apoderados y tutores, están accediendo a  las clases virtuales. “Preocupados que vaya avanzando  y que no se repita lo que pasó el 2020 que fue un proceso mucho más lento, pero que nos enseñó a superar esta brecha”, sentencia.

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