Patricio Olavarria2

Afganos, en el ojo del huracán

Desde mediados de agosto, la comunidad internacional observa con atención lo que sucede en Afganistán, país que después de dos décadas vuelve a caer en manos de los talibanes sin ninguna resistencia. Kabul, la capital, donde viven alrededor de 4,5 millones de afganos, hoy está controlada por el grupo islamista radical que ya había gobernado antes de la invasión norteamericana hace dos décadas, hecho que se produce después del atentado a las Torres Gemelas el 2001.

Hoy la situación es dramática, pues se habla de 10 mil personas que tratan de fugarse del régimen talibán. Siendo una de las grandes preocupaciones que se repita una crisis migratoria como la de 2015, cuando miles de refugiados sirios murieron tratando de alcanzar las costas del mediterráneo occidental. Así lo manifestó el ministro de inmigración griego, Notis Mitarakis, sobre la posible llegada de refugiados afganos a territorio europeo, quien agregó que Grecia no quiere convertirse de nuevo en puerta de entrada hacia la Unión Europea. Sin embargo, el presidente del Parlamento Europeo, David Sassoli, ha manifestado que se deben apoyar los derechos fundamentales de la población afgana migrante en este momento.

Es un hecho además que ahora existe mayor resistencia al régimen talibán, y la comunidad internacional observa con atención cuáles son los movimientos que seguirán sus líderes que pretenden controlar el país del norte asiático.

Más allá de las aparentes buenas intenciones que han manifestado los cabecillas talibanes, cuyo vocero Zabihullah Mujahid, dijo que no buscan problemas con la comunidad internacional y que aplicarán una amnistía, además de mantener los derechos de las mujeres, lo cierto es que en el pueblo afgano hay incredulidad.

Estados Unidos en dos décadas ha gastado más de 700 mil millones de dólares, según su Departamento de Defensa, y ha sumado cientos de bajas en una guerra que es antipopular entre sus habitantes. Sin embargo, Afganistán, enclavado entre montañas y desierto, no es solo rico culturalmente, también puede producir miles de barriles de crudo y cuenta con grandes reservas de cobre, oro, hierro y gas natural. Todo esto lo hace una zona geopolítica estratégica para países como el propio EE. UU., China, India y Rusia, mientras el pueblo afgano, resiste en el ojo del huracán.

Por: Patricio Olavarría, Periodista y Máster en Comunicación Política Docente Escuela de Periodismo UDLA

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