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Juan Bautista Picetti: una vida mirando al universo

Su andar sereno, su voz suave y su pasión por la ciencia eran tres características inconfundibles del padre Juan Bautista Picetti Serughetti. Su vida entera la dedicó a entregar sus conocimientos a los estudiantes del Colegio Seminario Conciliar de La Serena.

Misa-PadrePicettiEl pasado miércoles 4 de julio, el querido Padre Picetti falleció,  tenia 94 años. Su funeral se realizó el medio día de este jueves en la Capilla Santa Lucia de dicho establecimiento educacional. Debido a la pandemia sólo un grupo reducido de personas pudieron participar de la liturgia que fue oficiada por el Arzobispo de La Serena, monseñor René Rebolledo.

También se abrió un libro de condolencias digital en donde todas las personas que lo conocían, y particularmente sus ex alumnos, han expresado sus agradecimientos por la importancia que tuvo el Padre Picetti en su formación.

SU VIDA

Nació el año 1927, en Bérgamo, una pequeña ciudad ubicada al norte de Italia en la región de Lombardía. Es el menor de siete hermanos. Su infancia fue tranquila y muy cercana a la iglesia. A los siete años, al igual que muchos de sus amigos, se desempeñaba como acólito de la iglesia local.

Pero como niño también tenía curiosidad por todo lo que pasaba en su entorno. Es así como las películas de cine mudo, que se exhibían esporádicamente en el pueblo, eran toda una novedad. “Teníamos en esos años muchas formas de entretenernos, pero eran muy simples. También nos gustaba ir a la película muda, pero no era fácil, ir al laboratorio donde la proyectaban. Había que pagar, pero después encontramos una solución. Empezamos a vender cosas, dulces, pero veíamos más la película que vender. Después llegaron las películas de Cowboy”, recuerda.

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A los 12 años, instado por el sacerdote de la iglesia de su pueblo, ingreso al Seminario Menor. Ese importante hecho en su vida coincidió con un gran acontecimiento mundial.

El 1939, empezó la Segunda Guerra Mundial. Yo tenía 12 años y estaba ingresando al Seminario Menor. Tuvimos las consecuencias de los bombardeos. Teníamos en la ciudad un puente muy especial sobre el Río Po, que era muy importante porque divide en dos Italia.  Por eso sufrimos por las alarmas cuando venían los aviones y que tiraban bombas. Primero eran alemanes, y después Italia se unió con Hitler, y eran los norteamericanos. Éramos más de 40 niños los que estábamos en el seminario que estaba en la ciudad de Cremona, famosa por los violines Stradivarius”, afirmó.

Debido a la guerra, sus años en el seminario fueron de mucho sacrificio e incluso no comía bien. “Recuerdo que uno de mis hermanos venía a dejarme pan. Nos hacían correr para calentarnos, pero sin comer. Menos energía teníamos. Ellos pensaban que así podrías estudiar sin  calefacción. Ese hermano que me traía el pan, murió en la guerra”.

El año 1952 fue ordenado sacerdote en Roma y destinado a Chile. Llego al puerto de Valparaíso, y debido superar la muerte su madre, Carla Serughetti, ocurrida sólo 15 días antes de emprender el viaje.   “Al mes de recibido de sacerdote el padre superior general nos dijo quédense con sus padres antes de ir a Génova para tomar el barco para venir a Chile. Después de 33 días de viaje en un barco de guerra, que venía a comprar productos. A mi madre por ser el último le costó mucho aceptar y le salió una frase que se cumplió. Yo estuve un mes nomás con ella. Me dijo “prefiero morir que verte partir”.  Nosotros vivíamos en el campo. A los 15 días le vino una peritonitis, y en ese tiempo el médico no se dio cuenta. En tiempos de guerra salían médicos no tan preparados y le dio morfina. Eso la mató. Justo el día que murió mi madre me había tocado ir a Roma y regrese el mismo día. Encontré mucha luz en la casa, era de madrugada, yo pensé que había sido mi padre el que había muerto, porque estaba en la cama. Cuando entré, mis hermanos me dijeron que mi madre había muerto, pero mi padre no sabía nada. Eso fue un poco muy difícil y él me dijo se acabó la familia Picetti”.

Casi toda su vida sacerdotal la ha pasado en el Colegio Seminario Conciliar de La Serena, salvo tres años, a partir de 1973, que estuvo realizando clases en San Vicente de Tagua Tagua.

– ¿Cuándo nace esa cercanía suya al tema de la ciencia?

– “Siempre he tenido curiosidad. En el seminario leía muchas cosas relacionadas con eso. Asistía a charlas sobre temas variados, para complementar mis estudios de teología”

– ¿Y su acercamiento a la astronomía?

– “Fue el 69 cuando tuvimos la idea de formar un grupo de astronomía. Ahí se formaron un montón de personas. El primer telescopio que tuvimos le dimos el nombre de Tololito, y en 1972 hicimos el Tololito más grande. El estudio lo hizo el mismo Observatorio Tololo. Luego entraron personas que aportaron a la compra de un buen telescopio que todavía está arriba, pero lamentablemente la ciudad ya se murió. Existe mucha contaminación lumínica, pero está la cúpula y el telescopio. Ahora está la idea de hacer un observatorio pero solar. Eso se podría ocupar todo el día”.

– ¿Y eso ya está en proyecto?

– “Los norteamericanos aceptaron ver la posibilidad de eso. Ellos también trabajan en el área infantil”.

– ¿Y cómo surge la idea de crear el observatorio de Cerro Mayu en la Quebrada de Talca?

– “En un momento dado nos dimos cuenta que ya no se podía hacer observaciones de aquí y dijimos porque no buscamos allá. Y tuvimos el apoyo de ex alumnos, la familia Olivier, que nos dio un pedazo del cerro. Lo probamos. Cuando uno sueña fuerte, las cosas se cumplen. El seminario casi no dio nada, y salió eso. Tololo también nos han apoyado, y hemos tenido visitas muy importantes”.

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– ¿Cómo ve el acercamiento de los niños con la ciencia y la astronomía?

“Antes no me costaba, si me cuesta. Usted les habla pero no falta el niño que se casa su tablets, y está en otra onda. No es malo, pero son cosas distractivas. Además, les cuesta apreciar su entorno. Están con sus audífonos, pero el canto del pájaro nos les interesa. Hay una ausencia en eso”.

– ¿Qué opina de los extraterrestres?

– “Yo creo que esas cosas son de la tierra. De hecho Nicolás Tesla, uno de los más grande inventores, tiene diseño de disco volador”.

– ¿Somos único de la creación?

– “Vida si, pero como nosotros uno se da cuenta que somos privilegiados”.

Otro de sus grandes logros, es haber implementado uno de los museos de física, donde se reproducen, a pequeña escala, los inventos más clásicos, como el primer teléfono, la primera ampolleta, etc. “Me gustaría que pudiera tener más visitas. Que más personas puedan conocerlo, quizás se puede hacer algo. Debería valorizarse más, se deberían hacer turnos”, indica.

“Aunque uno muera, porque se siente cansado, algo queda y hay un legado. Ojalá  que los recuerdos sean positivos, sean alegres, que no sean noticias tristes”, padre Juan Bautista Picetti Serughetti.

PREMIO

El años 2007, debido a extendida trayectoria en el fomento de la educación y su gran interés por aprender física y transmitirla con pasión a generaciones de estudiante, además del esfuerzo en la formación de sus Académica de Astronomía y Astrofísica, recibió el premio “Michael Faraday a la docencia en física, que otorga la Facultad de Física de la Universidad Católica de Chile.

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El Observatorio de AURA en Chile,  también creo el Premio Anual denominado el “Premio Padre Picetti”, que año a año reconoce a líderes en educación y extensión del norte de Chile por su extraordinario desempeño y contribuciones a la comunidad en la enseñanza de la ciencia, no sólo en la enseñanza a los jóvenes estudiantes sino también al público en general, incentivando de esta manera a nuevas generaciones de astrónomos y profesionales científicos para Chile.

– ¿Qué le parece que se hay creado un premio que lleve su nombre?

– “Uno dice hay semillas que pueden dar frutos, y pareciera que la semilla que se tiró, no cayeron en vano. Hay una continuidad de los sueños, de búsqueda, y eso es muy positivo. Aunque uno muera, porque se siente cansado, algo queda y hay un legado. Ojala  que los recuerdos sean positivos, sean alegres, que no sean noticias tristes. Creo que hay que demostrar que uno ama las cosas. Mirando el mundo uno a veces está desconcertado”.

FUENTE: Entrevista realizado por el periodista Cristian Riffo para el suplemento Perfiles.

Fotos: La Voz del Norte

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