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La regulación del juego legal en Chile brilla por su ausencia

A nivel mundial hemos llegado a un punto en el que muchos sectores han cambiado ese cariz de localización o tradicional por uno más global e interactivo. Este es el caso del sector del juego, que ha dejado de lado la realización de hace décadas para su actividad, promoviendo en estos momentos un modelo de negocio online que ha colonizado la práctica totalidad de países desarrollados.

Fijando la mirada en Chile, no hay duda de que las plataformas de juego han encontrado una nación en la que esta actividad es seguida por miles de personas diariamente, y que con la nueva forma de realización han visto como la comodidad en el uso de productos de juego no para de mejorar.

Como cualquier actividad legal, ésta se debe regir por unas reglas de juego y una legislación que haga que las plataformas de esta índole operen conforme a la ley y respeten los dictámenes impuestos por los órganos competentes. Marcas como Codere y Pragmatic Play, líderes en muchos países de América del Sur, es probable que en breve lleguen a Chile con un enorme impacto, por lo que se hace necesario unas reglas claras para que estos gigantes del entretenimiento puedan desembarcar en nuestra nación con total seguridad.

Muchos países de habla hispana como España y Colombia, ya ofrecen este servicio a sus compatriotas con éxito, siendo hora de que otras naciones den un paso adelante para establecer un juego legal online de garantías dentro de sus fronteras.

Por esta razón surgen disputas entre operadores en Chile por pugnar por la licencia y la hegemonía en una determinada zona. Este es el caso de la disputa entre Enjoy y Dreams por el casino de Puerto Varas.

A tenor de esta situación tan comprometida, el fiscal corporativo y gerente de Relaciones Institucionales de Dreams, Carlos Silva Alliende afirma que “a finales de 2019, el país atravesó una situación social compleja que derivó en la aplicación de ciertas restricciones de funcionamiento. Unos meses después, en marzo de 2020, llegó la pandemia del coronavirus. Son situaciones de fuerza mayor que nos han obligado a adaptarnos. Dentro de las normas, siempre estamos dispuestos a prestar nuestros servicios de entretención a la comunidad con los respectivos pagos de impuestos que esto implica“.

Estuvimos 15 meses sin poder operar u operando de manera esporádica en una u otra región con restricciones de aforo y controles. Ha sido un desafío cumplir con lo que la ley nos ordena como prestadores de servicios de entretención y cuidar a nuestros trabajadores y clientes. Tuvimos que adaptar el layout de nuestros casinos, garantizar la distancia con la colocación de acrílicos, instalar filtros que purifiquen el aire del ambiente e implementar controles de ingreso más estrictos con la toma de temperatura y ahora el pedido del certificado de vacunación“, concluye de manera crítica.

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