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Domingo, Julio 3, 2022
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China al borde de la mayor crisis frente al Omicron. El peor brote de Covid desde Wuhan

A punto de viajar en 48 hrs. a Italia, nos sorprenden nuevas exigencias de examen PCR, cuando en España se dan más libertades para enfrentar la pandemia.

No es necesario usar mascarillas cuando se circula al aire libre, incluso mucha gente no lo hace en los medios públicos de transporte, solo se pide en lugares cerrados, salvo dónde se sirven bebidas y comida.

Para nuestro viaje a Roma debemos hacernos un PCR, certificados de vacunas previas, dónde Astra Seneca no cuenta.

Europa pese a todo, se simplifica en varias medidas, aunque en China, la situación es absolutamente diferente.

En el país asiático han vuelto a COVID 0.

Se basa en cierre de fronteras, confinamientos y pruebas masivas, política que China aplica cada vez que aparece un brote peligroso de COVID.

Pero ahora, la situación parece muy compleja por la masiva irrupción del brote de la variante OMICRON, que se considera la peor ola desde el cierre de WUHAN y la provincia de HUBEI, en enero de 2020.

El Gobierno aplica las estrictas medidas, para muchos draconianas, del cierre y confinamientos de ciudades y provincias  completas, además de pruebas para, detectar tempranamente, e intentar erradicar, ahora, la cepa OMICRON.

Por ejemplo la provincia nororiental de JILIN, lleva una semana cerrada al completo, obligando a permanecer en casa a sus 24 millones de habitantes, lo mismo que se hizo con WUHAN, hace dos años.

Los encierros en domicilio afectan a decenas de millones de personas en China, incluyendo ciudades dónde no se ha detectado la enfermedad.

En los últimos tres meses, China ha detectado cinco veces más casos de CORONAVIRUS, que durante todo 2021. Solo en marzo en JILIN,se consignan más de 45.000.

Según informan las autoridades chinas de salud, el 95% de las infecciones son leves.

Aún así, en SHANGHAI, la mayoría de sus 25 millones de habitantes están confinados voluntariamente en sus hogares y, apenas salen de sus casas para hacer la compra.

Los chinos deben hacerse diariamente las pruebas de PCR, esperando en largas colas de más de un kilómetro, incluso bajo una fuerte lluvia.

Han transcurrido ya dos años de controles y restricciones, y se nota una gran fatiga sicológica, especialmente cuando ven que, el resto de mundo, comienza a recuperar la normalidad. Está situación ha llevado a qué se tengan, cada vez con mayor frecuencia, enfrentamientos de los desesperados habitantes, con los funcionarios sanitarios.

Pese al fuerte costo económico y social que tienen los severos controles, el Jefe del Comité Epidemiológico que asesora al Gobierno, LIANG WANNIAN, ha advertido que China no cambiará la política de COVID 0.

Aunque la mortalidad de OMICRON es menor a la de variantes anteriores, las autoridades chinas piensan que el levantamiento de las restricciones dispararía exponencialmente los casos y como consecuencia directa las muertes.

Una lección que en América a hemos aprendido es que, lo que pasa hoy en China, si nos descuidamos, se repetirá en América a los pocos meses.

Desde Roma – Alejandro Pino Uribe Periodista – Exclusivo para “LA VOZ DEL NORTE

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