17.7 C
La Serena
Lunes, Abril 20, 2026
spot_img
spot_img

Dolor lumbar: cuándo sospechar que no es solo un mal movimiento

El dolor lumbar es una de las principales causas de consulta en Chile y en el mundo. La mayoría de las veces se asocia a malas posturas, sobreesfuerzos o contracturas musculares, y suele resolverse con reposo y analgésicos. Sin embargo, no todo dolor en la zona baja de la espalda es benigno. En algunos casos, puede ser la señal de una hernia discal lumbar, una condición que compromete raíces nerviosas y que, si no se aborda oportunamente, puede generar secuelas funcionales.

“Las hernias discales lumbares se producen cuando el disco intervertebral se desplaza o se rompe, comprimiendo uno o más nervios. Esto explica por qué el síntoma más característico no es solo el dolor de espalda, sino el dolor irradiado hacia una pierna, conocido como ciática, que muchas personas describen como punzante o eléctrico”, explica Vanessa Torres Morales, académica y Coordinadora IFIME de la Escuela de Tecnología Médica de la Universidad Andrés Bello.

Síntomas que encienden la alerta

A diferencia de una lumbalgia común, el dolor por hernia discal suele seguir el trayecto de un nervio, desde la zona lumbar hacia glúteos, muslo, pantorrilla o pie. A esto se pueden sumar hormigueos, entumecimiento y, en casos más avanzados, debilidad muscular.

“Algunos pacientes comienzan a notar dificultad para levantar el pie, inestabilidad en la rodilla o tropiezos frecuentes. Incluso puede aparecer el llamado ‘pie caído’, que es una señal de compromiso motor importante”, advierte Torres Morales.

Otro elemento diferenciador es el comportamiento del dolor. Mientras el dolor muscular mejora con el reposo, el dolor por hernia discal suele empeorar al estar sentado, al inclinarse hacia adelante o al toser, y en algunos casos incluso mejora al caminar.

Diagnóstico

El diagnóstico de esta patología es principalmente clínico. “El médico evalúa la fuerza, la sensibilidad, los reflejos y realiza maniobras específicas, como la prueba de Lasègue, para identificar compresión nerviosa”, detalla la académica UNAB.

La resonancia magnética cumple un rol complementario y no siempre se solicita de inmediato. “Se indica cuando hay debilidad, alteraciones neurológicas importantes o si el dolor no mejora con tratamiento conservador. Además, muchas personas tienen hernias en la resonancia y no presentan síntomas, por eso no basta con el examen de imagen”, aclara la académica de la UNAB.

Otros estudios, como radiografías, escáner o electromiografía, pueden utilizarse según el caso para descartar otras patologías o evaluar el compromiso nervioso.

Factores de riesgo y prevención

El desarrollo de una hernia discal no es repentino. El sedentarismo, el sobrepeso, el tabaquismo y el levantamiento inadecuado de cargas son factores clave, a los que se suman la edad y la predisposición genética. “Fortalecer la musculatura abdominal y lumbar actúa como una faja natural que protege la columna. A eso se suma la higiene postural y el control del peso corporal, especialmente para reducir la carga sobre las vértebras más afectadas, como L4-L5 y L5-S1”, señala Torres Morales.

¿Cuándo consultar con urgencia? Si bien, la mayoría de los casos evoluciona favorablemente con kinesiología y manejo médico, existen señales que requieren atención inmediata. “La pérdida de control de esfínteres, la anestesia en la zona genital o una debilidad progresiva en ambas piernas pueden indicar un síndrome de cola de caballo, una urgencia neurológica”, enfatiza la especialista.

También se recomienda consultar si el dolor es intenso y persistente, afecta el sueño, aparece tras un traumatismo o se acompaña de fiebre, baja de peso inexplicada o disminución visible del volumen muscular en una pierna. “Detectar a tiempo una hernia discal permite evitar procedimientos invasivos y mejorar significativamente el pronóstico”, concluye.

RetroTour

Notas Relacionadas

Conéctate

4,941FansMe gusta
1,615SeguidoresSeguir
4,319SeguidoresSeguir
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img