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Martes, Mayo 19, 2026
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Invierno sin sobresaltos: 5 claves para cuidar la salud después de los 40 y evitar complicaciones respiratorias

El invierno no solo trae bajas temperaturas, sino también un escenario sanitario más exigente. La alta circulación de virus respiratorios —como influenza, virus respiratorio sincicial (VRS) y rinovirus— se convierte en una amenaza mayor para las personas sobre los 40 años, grupo en el que comienzan a evidenciarse cambios en el sistema inmune, el metabolismo y la capacidad de respuesta del organismo.

Frente a este contexto, Francia Rivera Droguett, académica de la Facultad de Enfermería de la Universidad Andrés Bello, sede Viña del Mar, enfatiza que “a partir de los 40 años, la prevención deja de ser una opción y se transforma en una necesidad. El cuerpo ya no responde de la misma manera frente a infecciones o cambios bruscos de temperatura”.

A esto se suma el llamado “estrés térmico”, que corresponde al impacto de las bajas temperaturas sobre el sistema respiratorio y el uso de métodos de calefacción que pueden deteriorar la calidad del aire interior.

“Muchas veces las personas se enfocan solo en abrigarse, pero olvidan que el ambiente en el que viven también influye directamente en su salud respiratoria”, advierte la académica UNAB.

1. Control de enfermedades y cuidado del entorno

El primer paso es mantener bajo control patologías de base como hipertensión, diabetes, asma o EPOC. A juicio de la experta, “las enfermedades crónicas descompensadas aumentan significativamente el riesgo de hospitalización por infecciones respiratorias”.

En paralelo, el entorno doméstico juega un rol clave. “Ventilar los espacios diariamente es fundamental para evitar la acumulación de humedad y contaminantes. Además, hay que tener especial cuidado con sistemas de calefacción como braseros o estufas a leña, que liberan partículas nocivas”, señala Francia Rivera.

2. Hidratación: un hábito que no se negocia

Aunque en invierno la sensación de sed disminuye, la hidratación sigue siendo esencial. “La mucosa respiratoria necesita estar hidratada para actuar como una barrera eficaz frente a virus y bacterias. No tomar suficiente agua debilita esa primera línea de defensa”, explica la profesional.

La recomendación es beber líquidos de manera constante durante el día, incluso sin tener sed.

3. Reducir la exposición a virus

Evitar cambios bruscos de temperatura y proteger las vías respiratorias son medidas simples, pero efectivas. “Cubrir nariz y boca cuando se sale al frío y evitar salir con el cabello húmedo puede marcar una diferencia importante en la prevención de infecciones”, comenta la académica. Asimismo, insiste en la importancia de evitar conductas de riesgo, especialmente en un contexto de alta circulación viral.

4. Fortalecer el sistema inmune

Una vida saludable sigue siendo una de las herramientas más eficaces para prevenir enfermedades. “El sistema inmune responde mejor cuando hay una buena nutrición, actividad física regular y esquemas de vacunación al día”, afirma la académica de Enfermería UNAB.

En esa línea, recalca la relevancia de la inmunización. “Las vacunas contra influenza, COVID-19 y neumococo son fundamentales para reducir complicaciones, especialmente en grupos de mayor riesgo”.

5. Reconocer señales de alerta

Detectar a tiempo los síntomas de gravedad puede evitar complicaciones mayores. Entre los signos de alerta destacan la dificultad para respirar, fiebre persistente sobre 38°C y episodios de confusión o desorientación. “No hay que normalizar síntomas ni postergar la consulta médica. La detección precoz permite un tratamiento oportuno y evita complicaciones más severas”, concluye Rivera.

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