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Viernes, Julio 31, 2026
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A 61 años del enigma de Pelluco: el aterrizaje OVNI que marcó la historia de Puerto Montt

La tranquilidad de la madrugada del 31 de julio de 1965 se vio abruptamente interrumpida por un fuerte estruendo que despertó a numerosos habitantes de Puerto Montt. Al mismo tiempo, en el sector de Pelluco, donde familiares y vecinos participaban del velorio de Carolina Proeschle —una joven fallecida días antes en un accidente automovilístico—, decenas de personas aseguraron haber presenciado un fenómeno extraordinario.

Según los testimonios recopilados posteriormente, una enorme nave de forma ovalada, estimada en unos 50 metros de diámetro, apareció a escasa distancia del lugar. El objeto emitía intensas luces de tonalidades violetas y anaranjadas y permaneció suspendido durante varios minutos antes de desplazarse en dirección a la ciudad.

Uno de los principales testigos, Arnoldo Flores, recordó años más tarde:

Era algo que nunca habíamos visto. La nave se quedó suspendida en el aire, con luces multicolores que encandilaban. Luego se desplazó hacia la ciudad y algunos automovilistas aseguraron que descontroló sus vehículos“.

Huellas en el terreno

Al amanecer, numerosos vecinos acudieron al sitio donde presuntamente se había posado el objeto. Allí encontraron una serie de anomalías que aumentaron el misterio: pastos completamente quemados, árboles arrancados de raíz y una depresión circular perfectamente definida sobre el terreno.

Alejandro Proeschle, hermano de la joven fallecida, señaló que el temor fue tal que nadie quiso acercarse mientras el objeto permanecía en el lugar.

“Nadie se atrevió a acercarse a la nave por el miedo que generaba.”

Un fenómeno anunciado

Con el paso de los años, el Mayor (R) de Carabineros Raúl Gajardo Leopold, quien en 1965 era teniente destinado en Puerto Montt, entregó antecedentes que reforzaban la singularidad del caso.

Según su relato, semanas antes del supuesto aterrizaje ya había recibido denuncias de vecinos que observaban enormes luces desplazándose sobre el sector costero de Pelluco.

Una familia aseguró haber visto tres luces de gran tamaño que cambiaban de dimensiones mientras recorrían lentamente la costa.

Cuando posteriormente conoció el relato del aterrizaje, Gajardo reconoció:

No me sorprendió en lo más mínimo.

El entonces oficial entrevistó posteriormente a numerosos testigos, incluyendo a un coronel de Carabineros, quienes coincidieron en que la luminosidad era tan intensa que impedía distinguir con claridad la estructura del objeto.

La comisión científica y las fotografías perdidas

Uno de los aspectos más comentados del caso corresponde a la llegada, pocos días después, de una comisión científica estadounidense que habría inspeccionado el lugar del supuesto aterrizaje.

De acuerdo con diversos testimonios, los especialistas realizaron mediciones y análisis sobre la vegetación y el terreno afectado, concluyendo preliminarmente que la superficie presentaba características compatibles con un levantamiento producido por un intenso campo energético.

El episodio tomó un giro aún más misterioso cuando surgió la versión de que las fotografías obtenidas por el diario El Llanquihue desaparecieron tras la visita de la delegación extranjera.

El propio Raúl Gajardo sostuvo que, al intentar acceder a esas imágenes, le informaron que habían sido retiradas por integrantes de la comisión científica.

Hasta hoy no existe documentación pública que permita confirmar oficialmente el destino de ese material fotográfico.

Un caso inserto en una oleada mundial

Investigadores del fenómeno OVNI han señalado que el episodio de Pelluco coincidió con una intensa oleada internacional de avistamientos registrada durante 1965, con reportes provenientes de diversos lugares del mundo, entre ellos la Antártica, Río de Janeiro, Lima, Ciudad de México y Oklahoma.

Por esta razón, el caso chileno suele ser citado como uno de los episodios más relevantes ocurridos en Sudamérica durante aquella década.

Un misterio que permanece vigente

A 61 años de aquella madrugada, el denominado “OVNI de Pelluco” continúa siendo uno de los casos históricos más recordados de la casuística chilena.

Mientras algunos investigadores consideran que la cantidad de testigos y las huellas descritas convierten al episodio en uno de los aterrizajes más significativos registrados en el país, otros sostienen que la ausencia de evidencia física verificable impide llegar a una conclusión definitiva.

Lo cierto es que el relato sigue vivo en la memoria de Puerto Montt. Entre los recuerdos que permanecen está la inocente canción que, según los testigos, entonaban los niños de un hogar cercano tras el avistamiento:

Llegaron los marcianos… llegaron los marcianos…

Más de seis décadas después, el misterio de Pelluco sigue sin una explicación concluyente, consolidándose como uno de los episodios más emblemáticos de la historia de los fenómenos aéreos anómalos en Chile.

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