El consejero regional por la provincia de Elqui, Pedro Valencia Cortés, expresó su preocupación y rechazo al anuncio realizado este viernes por la alcaldesa de La Serena, Daniela Norambuena, quien confirmó el regreso de los fuegos artificiales para la celebración de Año Nuevo.
La iniciativa municipal busca incentivar el turismo y contempla medidas para reducir los efectos de las detonaciones en personas con sensibilidad auditiva y mascotas. Sin embargo, Valencia sostuvo que la decisión representa un retroceso frente a las preocupaciones planteadas durante años por organizaciones ambientalistas y animalistas.
Durante la misma jornada, los alcaldes de Coquimbo y Ovalle descartaron realizar espectáculos de fuegos artificiales para Año Nuevo en sus respectivas comunas, marcando una diferencia con la decisión anunciada por La Serena.
“Me produce un profundo malestar que volvamos a los fuegos artificiales como si no hubiésemos aprendido nada. Durante años advertimos sus efectos y trabajamos para proteger nuestra bahía. Una ciudad debe avanzar hacia celebraciones donde todos puedan disfrutar, incluidas las personas que sufren con las detonaciones”, manifestó Valencia.
El consejero agregó que “la alegría de recibir un nuevo año debe considerar también el bienestar de las mascotas y el cuidado de la vida silvestre”.
Preocupación por los humedales y la fauna
Valencia recordó que la bahía de Coquimbo alberga espacios como la laguna Saladita de Punta de Teatinos, el humedal de la desembocadura del río Elqui y el humedal El Culebrón. A su juicio, la protección de estos ecosistemas exige una mirada compartida entre La Serena y Coquimbo.
Como fotógrafo de naturaleza y observador de aves, relató que participó en acciones para documentar lo que ocurría durante las celebraciones de Año Nuevo. Según explicó, hace aproximadamente quince años, un grupo retiró ejemplares que ya estaban muertos antes de las detonaciones, para distinguirlos de aquellos que pudieran encontrarse posteriormente.
Al regresar el 1 de enero, señaló, encontraron nuevamente ejemplares muertos y otros desorientados. Si bien esta observación no permite determinar por sí sola la causa de cada muerte, Valencia considera que es un antecedente que merece atención.
También recordó la presentación de un recurso de protección y el posterior traslado de los lanzamientos a barcazas, como parte de las respuestas adoptadas frente a las inquietudes ciudadanas.

Solicita explicar las medidas de mitigación
El consejero planteó que el bienestar de las personas debe ocupar un lugar central en la planificación, especialmente el de quienes presentan hipersensibilidad sensorial, incluidas algunas personas autistas.
Respecto de la anunciada entrega de protectores auditivos y del uso de tecnología denominada antiestrés para mascotas, pidió explicar sus características, alcance y respaldo técnico. Asimismo, solicitó aclarar cómo se abordará el impacto sobre la fauna silvestre.
Apoyo al turismo con alternativas de menor impacto
Valencia reconoció la necesidad de respaldar a los empresarios turísticos, gastronómicos y comerciantes que dependen de la temporada estival. También manifestó preocupación por la incertidumbre respecto de la apertura del Paso Agua Negra y sus posibles consecuencias sobre la llegada de visitantes desde San Juan, Argentina.
“Comprendo a los empresarios turísticos y a las familias que esperan el verano para trabajar. La preocupación por Agua Negra y la llegada de nuestros vecinos sanjuaninos es también nuestra”, expresó.
En ese contexto, propuso fortalecer la promoción del destino y desarrollar una programación atractiva que considere espectáculos de luces, proyecciones y drones, con planificación y evaluación de sus efectos.
“Tenemos que apoyar esa actividad con una programación atractiva, promoción y alternativas como espectáculos de luces, proyecciones y drones, bien planificados y evaluados. Podemos recibir el Año Nuevo con una gran celebración que cuide a las personas y a nuestra bahía. Eso también habla bien de La Serena como destino turístico”, afirmó.
Finalmente, el consejero llamó a reconsiderar la decisión y evaluar alternativas de menor impacto con participación de los gremios turísticos, las organizaciones ciudadanas y especialistas. El objetivo, sostuvo, debe ser una celebración convocante que genere oportunidades económicas y refleje una ciudad que escucha, aprende y cuida su entorno.










