Medir la tasa de expansión del Universo ha sido por mucho tiempo uno de los objetivos centrales de la astronomía. Para hacerlo, los científicos utilizan dos enfoques fundamentalmente distintos. El primero consiste en medir distancias a estrellas y galaxias del Universo cercano. El segundo mide la luz del fondo cósmico de microondas para predecir cuál debería ser la tasa de expansión actual según el modelo estándar de la cosmología.
En teoría, ambos enfoques deberían conducir al mismo resultado. Sin embargo, no es así. Las mediciones basadas en el Universo cercano indican sistemáticamente una tasa de expansión mayor —alrededor de 73 kilómetros por segundo por megaparsec—, mientras que las predicciones derivadas del Universo temprano arrojan un valor menor, cercano a 67 o 68. Si bien la diferencia parece pequeña, es demasiado grande para explicarse por incertidumbres estadísticas. Esta discrepancia persistente se conoce como tensión de Hubble, y se ha observado en numerosos estudios y con técnicas independientes.
Ahora, al reunir décadas de observaciones independientes dentro de un único marco unificado, un equipo internacional de astrónomos ha logrado la medición directa más precisa hasta ahora de la tasa de expansión del Universo cercano. En un artículo publicado el 10 de abril en Astronomy & Astrophysics, la Colaboración H0Distance Network (H0DN) reporta un valor para la constante de Hubble de 73,50 ± 0,81 kilómetros por segundo por megaparsec, que equivale a una precisión de poco más del 1%.
El estudio, titulado “The Local Distance Network: a community consensus report on the measurement of the Hubble constant at ∼1% precision” (La Red de Distancias Locales: un informe de consenso de la comunidad sobre la medición de la constante de Hubble con una precisión de ∼1%), es el resultado de un amplio esfuerzo comunitario iniciado en el taller Breakthrough del Instituto Internacional de Ciencias Espaciales (ISSI), “What’s under the H0od?”, realizado en marzo de 2025 en Berna, Suiza.
“No se trata sólo de un nuevo valor de la constante de Hubble, sino de un marco desarrollado por la comunidad que reúne décadas de mediciones independientes de distancia de forma transparente y accesible”, señala la colaboración.
NOIRLab de NSF contribuyó a esta iniciativa tanto con su experiencia como con datos observacionales. John Blakeslee, astrónomo y Director de Servicios Científicos y de Investigación de NOIRLab de NSF, forma parte de esta colaboración. El estudio incluye datos obtenidos con telescopios del Observatorio Interamericano Cerro Tololo (CTIO) en Chile y del Observatorio Nacional Kitt Peak (KPNO) en Arizona, ambos Programas de NOIRLab de NSF. Esos datos se integraron en un marco colaborativo más amplio que combina observaciones desde telescopios terrestres y espaciales, lo que ayudó a reforzar el resultado global.
En lugar de basarse en un solo método, el equipo construyó una “red de distancias” que conecta múltiples técnicas superpuestas para medir distancias a través del Universo local. Entre ellas se encuentran observaciones de estrellas variables Cefeidas pulsantes, estrellas gigantes rojas con brillo conocido, supernovas de tipo Ia y ciertos tipos de galaxias. Este enfoque permite llegar al mismo resultado final por varias vías independientes y, al mismo tiempo, poner a prueba una pregunta clave: ¿podría la discrepancia deberse a un error en un método específico? Los resultados indican que esto es poco probable. Incluso al eliminar técnicas individuales del análisis, el resultado final cambia sólo de forma mínima. Las mediciones independientes continúan siendo concordantes entre sí, lo que refuerza la solidez de la tasa de expansión medida en el Universo local.
“Este trabajo descarta de forma efectiva las explicaciones de la tensión de Hubble basadas en un único error pasado por alto en las mediciones de distancia locales”, concluyen los autores. “Si la tensión es real, como sugiere el creciente conjunto de evidencias, podría apuntar a una nueva física más allá del modelo estándar de la cosmología”.
Las implicaciones son profundas. La menor tasa de expansión inferida del Universo temprano depende del modelo estándar de la cosmología, que describe cómo ha evolucionado el Universo desde el Big Bang. Si ese modelo es incompleto —por ejemplo, si no considera plenamente el comportamiento de la energía oscura, la existencia de nuevas partículas o posibles modificaciones de la gravedad—, sus predicciones sobre la tasa de expansión actual se verían afectadas.
En ese caso, la tensión de Hubble podría no ser el resultado de un error de medición, sino una señal de que al modelo actual del Universo le falta un componente clave. La red de distancias locales también establece un marco para futuras investigaciones. Al poner a disposición del público sus métodos y datos, la colaboración ha creado una base que podrá ampliarse con nuevas observaciones. Dado que se espera que los observatorios de próxima generación proporcionen mediciones aún más precisas, los astrónomos esperan determinar si esta discrepancia se resolverá finalmente o si seguirá apuntando hacia una nueva física.











