Cerro Tololo cierra con inédito éxito masivo proyecto de educación científica

La Serena.- El programa Educación de los Cielos Oscuros, complementario a la campaña astronómica mundial Globe at Night, contó con la participación de 63 colegios en tres regiones, sumando más de mil estudiantes y docentes de enseñanza básica y media, quienes observaron el cielo nocturno en sus distintas localidades y midieron los respectivos niveles de contaminación lumínica.

Satisfacción y alegría embargan a organizadores, profesores y estudiantes del proyecto Educación de los Cielos Oscuros, que acaba de llegar a su fin, dando con ello término definitivo a las actividades de la campaña mundial de observación de los cielos Globe at Night 2010. Nunca antes se había logrado una participación tan masiva, sumando más de mil estudiantes y profesores en 63 establecimientos educacionales de enseñanza básica y media: seis de Antofagasta, dos de Copiapó, 23 de la Provincia de Choapa, 13 de Limarí y 19 de Elqui.

 

El programa Educación de los Cielos Oscuros es una iniciativa de educación y divulgación en ciencias, desarrollada por la Oficina de Extensión Educacional y Pública (EPO, por sus siglas en inglés) del Observatorio Interamericano Cerro Tololo. Se realiza en forma complementaria con la campaña Globe at Night, que invita una vez al año a gente de todas las naciones a observar el cielo nocturno y evaluar el efecto que los sistemas artificiales de iluminación provocan en la nitidez con que vemos las estrellas, impidiendo a millones de personas en todo el orbe la posibilidad de disfrutar de un recurso natural como es el universo. Este fenómeno, llamado contaminación lumínica, es también uno de los principales riesgos para la astronomía, pues afecta la calidad del trabajo efectuado por los observatorios.

 

La primera ceremonia de clausura se efectuó el 17 de mayo en La Serena, con una videoconferencia en que los niños participantes en el proyecto compartieron sus trabajos con escolares de Tucson, Arizona, Estados Unidos. La segunda y última estará dedicada exclusivamente a los estudiantes y profesores de la Provincia de Choapa, en fecha y lugar aún por definir.

 

Globe at Night es un programa organizado desde Estados Unidos por el Programa GLOBE y el Observatorio Óptico Astronómico Nacional (NOAO), con el apoyo del Departamento de Estado, la Administración Nacional de la Aeronáutica y el Espacio (NASA), la Fundación Nacional para la Ciencia (NSF), la Corporación Universitaria para la Investigación Atmosférica (UCAR), el sistema Ventanas al Universo y la empresa ESRI. Colaboran la Asociación Internacional de los Cielos Oscuros y, en Chile, el Centro de Apoyo a la Didáctica de la Astronomía (CADIAS), ubicado en Altovalsol, comuna de La Serena.

 

Liderada por la astrónoma Dra. Connie Walker, de NOAO, este año dicha campaña se efectuó en marzo, pero mantuvo una continuidad a través de Educación de los Cielos Oscuros.

 

Niños y maestros motivados

 

La idea de este último programa es que los profesores de cualquier establecimiento educacional formal, básico y/o medio, constituyan grupos de trabajo con sus alumnos y que juntos midan el nivel de brillo en el cielo ocasionado por luces artificiales. A mayor brillo, menor oscuridad y, por consiguiente, menor calidad del mismo para la observación de estrellas, planetas, meteoritos y toda clase de fenómenos astronómicos. Para efectuar mediciones con la mayor exactitud posible, este año cada establecimiento recibió en préstamo un aparato especial denominado medidor de calidad del cielo (Sky Quality Meter, SQM-L). Así, cada maestro y su grupo de niños evaluaron las condiciones en sus localidades, algunos en los patios de los colegios, otros en cerros cercanos, etc. Los datos obtenidos fueron despachados vía internet a la organización de Globe at Night, la cual reúne la información emanada desde los diversos países y, a partir de ella, actualiza sus bases de datos y mapas sobre la contaminación lumínica alrededor del mundo.

 

Estas iniciativas, coordinadas en el norte de Chile por Cerro Tololo, entregan a los estudiantes la posibilidad de realizar labores educativas fuera del ámbito habitual de clases y de aprender por sí mismos sobre una materia fascinante. Para los profesores, es una ocasión para perfeccionarse, tanto sobre astronomía como en torno a herramientas pedagógicas innovadoras (de hecho, cada docente debió asistir a talleres, preparar material para sus niños y trabajar junto a ellos en todo el proceso), y un modo de incentivar a sus pupilos por medio de actividades atractivas, estimulando el espíritu crítico y la inquietud científica. Para los colegios, una oportunidad de incorporar a sus estrategias académicas un ámbito novedoso, generar vínculos con otros establecimientos y con instituciones científicas de renombre; también de acceder a material e instrumentos exclusivos, por cuanto cada colegio recibió la donación de un galileoscopio (un tipo de telescopio para fines de educación) con su respectivo trípode, más el préstamo de un SQM-L y la entrega a cada profesor de un bolso especial equipado con un kit de uso didáctico, guías y hojas de observación.

 

La opinión de Dina Monroy, docente del Colegio Manantiales de Elqui de La Serena, refleja la positiva impresión que dejó este proyecto en sus participantes: “Nosotras imaginábamos que llegarían unos diez alumnos a la actividad. Fue increíble cuando vimos llegar como 35, y al otro día eran 40; estábamos impresionadas. Ellos se motivaron mucho, querían incentivar a la comunidad del colegio, a sus familias. Se preguntaron por qué a nosotros que somos niños, y ellos mismos se dieron cuenta que son el futuro y que pueden motivar a sus familias”. Su alumno, Carlos Beserra, manifiesta que “la experiencia fue muy buena y me gustaría repetirla, porque aprendimos de muchas cosas, sobre todo de las constelaciones, y sabemos ahora que no hay que contaminar el cielo; como dice el eslogan, ilumina el suelo y no el cielo”.

 

Ana Molina, estudiante del Colegio San Francisco de Borja, de Combarbalá, plantea que su participación en estos programas fue “súper agradable, porque tenemos un observatorio, pero no sabíamos en qué beneficiaba los cielos de Combarbalá a la astronomía. Nos dimos cuenta de la calidad de nuestro cielo y que podemos seguir fomentando el turismo astronómico de la comuna y de la región”. Su compañera Cecilia Ubillo agrega que “fuimos a lugares geniales, cerca del observatorio, y me gustaría seguir”.

 

Para Hugo Ochoa, coordinador de Extensión Educacional y Pública de Cerro Tololo, la campaña Globe at Night 2010 deja un sabor especial, pues fue diferente a todas las anteriores. “Se estructuró de una manera distinta; se trabajó con otras instituciones, en más regiones, direccionadas desde Cerro Tololo. Para ello logramos una coordinación en la Provincia de Choapa con la institución PROED,  en la Provincia de Limarí (lo hicimos) a través del Observatorio Cruz del Sur, y en la Provincia de Elqui, con el Programa Explora Conicyt Región de Coquimbo. Esa estructura no se había dado nunca antes. Logramos contactar con colegios de la Región de Antofagasta y la Región de Atacama”, señaló.

 

El personero destacó que el 90% de los profesores que participaron lo hicieron por primera vez, ampliando los alcances de estos programas, que antes se concentraban preferentemente en Elqui.

 

“Vale la pena jugársela por esto. Los profesores hacen su trabajo y bien, son dedicados a enseñar a los estudiantes. Eso es lo que queremos, que nuestro país avance en educación, y nosotros tangencialmente podemos llegar a la educación a través de la enseñanza y difusión de la astronomía”, concluyó.

 

Fuente: Pablo Portilla.

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