Usando ratón knock out estudiarán “mal de la vacas locas”

Santiago.- Investigadores de la Universidad de Chile analizarán el rol que cumplen ciertas proteínas en el mal plegamiento de los priones, que son los responsables de esta dolencia que en Chile tiene un récord de incidencia, si se le compara con las cifras registradas a nivel mundial.

La Enfermedad de Creutzfeldt Jakob (ECJ) (conocida popularmente como mal de las vacas locas), es una encefalopatía mortal que en el mundo mata a una persona por cada millón de habitantes, cifra que se triplica en Chile. Este triste récord podría deberse a factores ambientales y genéticos, pero aún no hay claridad al respecto.


La enfermedad suele presentarse entre la quinta y sexta década de la vida pero en algunos casos se inicia precozmente, generando un cuadro demencial que suele ir acompañado de síntomas motores y visuales. La patología es tan agresiva que los pacientes no sobreviven al año de vida después de que se ha expresado la encefalopatía. 
 
Según su origen, habría tres tipos de ECJ: esporádica, que es la más común constituyendo casi el 90% de los casos; familiar, que corresponde prácticamente al 10% restante y la iatrogénica, que se adquiere por trasplante de córnea u otros y que representa menos del 1%. “En Chile las variantes familiares son bastante más altas que en el resto del mundo, se elevan del 10% al 35%, otro tanto pasa con los casos de ECJ esporádica”, resalta el doctor Claudio Hetz, académico de la Facultad de Medicina de la U. de Chile.


El Dr. Hetz se adjudicó un proyecto Fondecyt Regular para estudiar durante los próximos cuatros años los priones, proteínas malformadas que se ubican en el cerebro y que provocan una condición que lo deja esponjoso, casi como si se tratara de un queso Gruyere. Estas proteínas anómalas son las que originan la ECJ.


“Todos tenemos en nuestros cerebros la proteína prión normal (PrPC), el problema se presenta cuando en las formas esporádicas de ECJ, por alguna causa que aún desconocemos, cambia su estructura tridimensional modificándose su comportamiento bioquímico y haciéndose tóxica”, comenta el Dr. Hetz, investigador del Instituto de Ciencias Biomédicas (ICBM).


El científico cree que esto podría explicarse porque a nivel celular algunas chaperonas, proteínas cuya función es ayudar al plegamiento de otras proteínas, en este caso los priones, fallarían en el cumplimiento de su labor. Eso desencadenaría la formación de agregados tóxicos letales. “Es el mismo prión sólo que al modificar su forma gana una nueva función que, lamentablemente, es maligna. Pensamos que ciertos factores del ambiente celular producirían estos cambios”, apunta el doctor Hetz.


 Si bien el rol de las chaperonas ha ido cobrando cada vez más interés, en el sistema nervioso se han investigado muy poco y menos aún en animales vivos. “Nuestro proyecto es bastante ambicioso pero nos tiene muy motivados porque incluye la generación de nuevos modelos animales destinados a estudiar la función de estas chaperonas en la ECJ. Para ello nos asociamos con un grupo alemán, de hecho ya desarrollamos un ratón knock out que ha sido manipulado genéticamente para que no tenga una chaperona específica del cerebro. De esta manera, al exponerlo artificialmente a la enfermedad podremos ver qué pasa con los priones mutantes”, dice.
 
Aplicación clínica


El doctor Hetz y su equipo trabajarán junto al doctor Luis Cartier, profesor Titular de Neurología de la Facultad de Medicina de la U. de Chile en el Hospital del Salvador y uno de los principales expertos nacionales en esta patología. “Utilizando líquido encefalorraquídeo hemos hecho el diagnóstico molecular de prácticamente todos los pacientes chilenos durante el último año, la gran mayoría de los cuales son vistos por el doctor Cartier. También estudiaremos cerebros post mortem y mediremos los niveles de estas chaperonas”, añade.


 El académico del ICBM agrega que la iniciativa incluye el análisis de mecanismos celulares, la manipulación molecular y la proyección en modelo animal. Las conclusiones se correlacionarán con las muestras derivadas de pacientes chilenos.
 
La importancia que le asignaron los revisores de Fondecyt a este proyecto fue tal que obtuvo el mejor puntaje dentro del área. “Esperamos colaborar con la medicina y la ciencia para ayudar al diagnóstico molecular de esta enfermedad letal que en Chile tiene una incidencia muy alta. Ojalá así podamos contribuir a hallar una cura”, acota el doctor Hetz.
 

Por: Cecilia Coddou, Universidad de Chile.

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