James Licata: Papayero Forever

03James Licata tiene 62 años y desde 2009 reside en la capital regional, ciudad donde llegó tras casarse con una serenense quien estaba en Estados Unidos buscando un mejor futuro. Pero no sólo ella le robó el corazón, sino también el granate, cuadro al que sigue con pasión cada fin de semana ya sea sentado en el estadio –en la galería sur a un costado Martín Badía- o por televisión cuando juega de visita.

Llega temprano a cada partido de local y asiste con la camiseta oficial, con jockey e incluso con un cojín con el escudo bordado. Pero este ex camionero norteamericano es más que un hincha pasivo. A pesar que habla muy poco español aún, es un conocedor de la realidad de la institución de calle Matta y por lo mismo, como socio al día, votó en las pasadas elecciones de la Corporación aportando también con su opinión al futuro del club.

Su incondicionalidad nació gracias a Patricio Díaz Bugueño, un amigo que conoció acá, el que desde los ocho años sigue a Deportes La Serena. “Él (Patricio) me trajo a un juego un día y ahí me encantó el equipo. Ahora soy papayero para siempre”, dice de entrada este gringo simpático y cordial. “Me gustó porque es un equipo pequeño, de esfuerzo, me gusta el modo en que juega, etcétera. Dentro del campo, sin duda resalta Ezequiel Medrán como arquero y Guidi, en defensa. Son excelentes jugadores. Me gustaba también el juego de Ricardo Rojas”, señala. De hecho, a la camiseta del año 2009 que ocupa le estampó el número 16 en recuerdo del ex América de México.

Pero su vínculo con deporte más hermoso del mundo no surge en estas lejanas tierras sino que en su natal Phoenix, pues antes de radicarse en nuestro país, Jim, como le llaman sus amigos, fue árbitro durante veinte años en un torneo local que agrupaba a niños y niñas de entre 8 y 13 años, y durante 1980 y 1981 entrenador del Twin County Saint Club, una especie de academia de fútbol para niñas de entre 7 y 12 años de edad.

“Fue un bonito desafío, habían días buenos y malos, pero lo más complejo era lidiar con la obsesión de los padres que a veces no estaban muy contentos con el juego que se hacía o el resultado del partido”, explica Jim, a quien siempre le atrajo más el balonpie que el fútbol americano. “El soccer es un juego de constante movimiento, no para a cada momento con los Time Out (tiempos fuera o minuto que piden los técnicos). Es un deporte que te mantiene en permanente alerta y hay que estar atento porque en cualquier instante puede cambiar el juego”.

Desde su experiencia y su corazón de hincha, piensa que La Serena puede llegar más alto y que para mejorar propone, por ejemplo, que las sustituciones debieran efectuarse un poco antes y no hacerlas ya avanzado el partido. “Creo que cuando un jugador no rinde no hay que esperar tanto”, dice a modo de sugerencia. No obstante, confía en que el trabajo serio de Fernando Vergara y el desempeño del plantel permitirán lograr el objetivo de llegar a la post temporada. “Definitivamente creo que llegaremos a los Play Offs. ¿Campeones? Sería un sueño ganar la Copa”, afirma.

Mientras James se siente cada día más cómodo en esta ciudad que lo ha recibido con los brazos abiertos como uno más de los suyos, desde la galería sufre y goza con el equipo que le tiñó de granate su sangre y que hace saltar el escudito de su camiseta con cada latido del corazón.

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