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Conozca cuál es la nutrición ideal para el adulto mayor

Llegar en forma óptima a edades avanzadas es el sueño de todos, pero lamentablemente la vulnerabilidad es inevitable en la vejez, en unos más que en otros, debido a factores hereditarios, de desarrollo, de entorno social, cultural, etc., que predisponen a la población adulta mayor a sufrir el deterioro físico y enfermedades típicas de la edad. Sin embargo, con una nutrición adecuada es posible disminuir o postergar los riesgos.

De hecho, el docente de la carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad del Pacífico, Edmundo Rodríguez, señala que en esta etapa de la vida existe una nutrición ideal.

“Se deben considerar los aspectos fisiológicos, además de las características de sus piezas dentarias. Hay que tomar en cuenta que muchas personas en la etapa de adulto mayor tienen pérdida de funcionalidad de algunos órganos, además de la pérdida de dientes, lo cual dificulta el consumo de algunos alimentos de consistencia más dura. Junto con esto, se debe tener especial cuidado con la cantidad de sal y azúcar utilizada, ya que con el tiempo los adultos mayores tienden a perder la sensibilidad del gusto, por lo que suele haber un abuso en el uso de estos alimentos”, comenta el nutricionista.

Como indispensables de la dieta de los adultos mayores están ciertas proteínas y las fibras. “Dentro de los alimentos imprescindibles están los productos de origen animal, como carnes, huevos o lácteos, los cuales aportan vitamina B12, que es un nutriente crítico dentro de este grupo. Se considera que su déficit puede causar ciertos tipos de anemia y daños neurológicos a largo plazo. Por otra parte, las proteínas son importantes, pero no deben ser consumidas en exceso, ya que pueden favorecer un daño en los riñones. Además, los alimentos ricos en fibra ayudarán a mejorar el tránsito intestinal, evitando constipaciones y ayudando a mejorar los niveles de colesterol, junto con evitar la aparición de cáncer al estómago y colon. Para esto, se debe aportar a su alimentación una buena cantidad de frutas y verduras, que no sean duras, por lo que la opción de que sean cocidas son la mejor alternativa”, señala el especialista de la U. del Pacífico.

Por otro lado, Rodríguez advierte sobre otros elementos que la tercera edad debería prescindir. “Los nutrientes críticos como el azúcar simple, la sal y las grasas saturadas deben ser evitadas para prevenir daños en el sistema cardiovascular del adulto”, precisa.

Contrario a lo que algunos piensan, no existen grandes diferencia en cuanto a las necesidades nutricionales de hombres y mujeres mayores. “No hay grandes diferencias entre sexos, aunque es cierto que el hombre tiene un mayor gasto energético que la mujer. Pero si una persona se encuentra con sobrepeso, sí es importante no dejar de consumir alimentos ricos en calcio en el caso de las mujeres, ya que éstas son más propensas a sufrir fracturas por el debilitamiento óseo, lo cual puede estar asociado a la osteoporosis”, acota el académico de Nutrición y Dietética de la U. del Pacífico.

En cuanto al uso de suplementos alimenticios, el experto plantea que “deben consumirse sólo cuando son necesarios, como por ejemplo frente a una pérdida de peso importante o disminución de la masa muscular y siempre supervisados por un profesional. El ministerio de Salud, dentro de sus programas de alimentación, entrega productos suplementados en nutrientes necesarios para el adulto mayor, los denominados “Productos Años Dorados”, los cuales tienen la característica de aportar aquellos nutrientes necesarios para complementar la alimentación. Estos productos tienen una gran versatilidad y pueden utilizarse de diferentes maneras”, comenta.

Menú ideal diario

Por último, el profesor de la carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad del Pacífico, Edmundo Rodríguez, a modo de ejemplo, entrega un menú diario recomendado para los adultos mayores, el cual incluye cuatro comidas más una colación:

Desayuno: 1 taza de leche con 2 rebanadas de pan de molde o media marraqueta con agregados sin sal.
Colación: compota de frutas con endulzante o yogurt solo o con 1 cucharada de avena.
Almuerzo: charquicán con carne o huevo y flan de vainilla como postre.
Once: 1 taza de leche con 2 rebanadas de pan de molde o media marraqueta con agregados sin sal.
Cena: 1 crema de verduras, budín de acelga y compota de frutas.

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