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Hoy se cumplen 47 de la increíble historia de un estudiante abducido en Putre

La comuna de Putre en la Región de Arica y Parinacota es conocida por los seguidores del fenómeno OVNI por la abducción del Cabo de Ejército, Armando Valdés Garrido. Este hecho, uno de los más conocidos a nivel mundial, ocurre la madrugada del 25 de abril de 1977 en el sector de la Pampa Lluscuma.

Pero casi tres años antes, en esa misma comuna, ocurre otro fenómeno que forma parte de los archivos ufológicos. El 27 junio de 1974, un estudiante boliviano llamado Lucio Quevedo, quien estudiaba en la escuela de este lugar donde permanecía como interno, desaparece de manera inexplicable.

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Esa noche, el estudiante se acostó temprano como era su costumbre.

Como parte de sus responsabilidades estaba el cuidado del televisor del establecimiento, que en esos años era un bien muy preciado.

A las tres de la madrugada le despertó un ruido que venía desde la sala del televisor. Se levantó y al llegar al lugar se encontró a un «hombre» de pelo muy corto y blanco. Iba vestido con un traje negro, brillante y que terminaba en un cuello cerrado.

En el brazo tenía un brazalete y sus manos estaban enfundadas en guantes. El extraño ser llevaba además, un extraño cinturón metálico con rombos y esferas. El muchacho, pensando que aquel hombre venía a robar, le pidió que no se llevara las cortinas que cubrían las ventanas.

El ser le respondió: «te puedo cambiar esto que tu llamas cortina por algo de más valor». El pequeño le contestó que llamaría al profesor. En ese momento el ser sacó del cinturón uno de los rombos y lo levantó frente a Lucio, quien perdió el conocimiento.

Cuando salió de esa especie de trance, el hombre se había ido. Lucio se fue a la cama y se tapó completamente, aunque no pudo dormir por el miedo que le causó el encuentro.

Al día siguiente el joven amaneció sobre su cama, rígido y pálido. Fue atendido por un practicante del cuerpo de Carabineros quien señaló que se podía tratar de una gripe muy virulenta.

Al mediodía Lucio abrió sus ojos y volvió a la normalidad. A las 15:00 horas, el joven se levantó, y se subió a una de las literas del dormitorio, abrió una de las ventanas y se lanzó al vació.

Su hermano Julio impactado con lo ocurrido salió corriendo para socorrer a su hermano. Para su sorpresa no lo encontró. Ni siquiera sus huellas. Lo buscaron durante toda la tarde; incluso llamaron a los Carabineros, que peinaron la zona.

A las nueve de la noche se escuchó un grito: «Aquí está». Todos corrieron al lugar y encontraron a otro alumno, Donato Pérez, quien había participado de la búsqueda, tendido de espaldas y a Lucio tirado boca abajo.

Donato señaló que lo vio acompañado de dos hombres, que al verle lo soltaron y cayó al suelo. La ropa de Lucio estaba sucia. y sus zapatos manchados con una arcilla gris propia de los terrenos volcánicos.

Durante un examen médico, se descubrió que las yemas de sus dedos presentaban heridas provocadas por un instrumento triangular.

SERES BAJITOS

El día 29 de junio, el pequeño Lucio Quevedo pudo relatar todo lo que había sucedido. Según su testimonio, cuando iba cayendo por la ventana, antes de tocar el suelo, dos seres bajitos lo cogieron y lo llevaron «volando» hasta el volcán Taapacá, también conocido como los nevados de Putre.

Al pisar el suelo en aquel lugar, sus pies quedaron marcados en el terreno. Allí habría estado en el interior de una nave y aseguró haber visto unos extraños seres.

Después, estos mismos personajes lo llevaron de vuelta, y es entonces cuando se produce el encuentro con su compañero Donato.

Para confirmar su historia, se realizó una expedición a dicho volcán. En el lugar encontraron las huellas el pequeño y también dos agujeros de 30 centímetros.

Quienes estuvieron en el lugar, aseguran se pudo tratar del tren de aterrizaje de la nave espacial descrita por Lucio Quevedo.

FUENTE: LIBRO ENCUENTRO OVNI EN PUTRE – CRISTIAN RIFFO

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