Historiador-Guayacan

Historiador porteño da vida en su hogar al primer Centro de Estudio Patrimonial de Guayacán

Si hablamos del pueblo de Guayacán y su historia, los pasos por sus calles nos conducen ineludiblemente al hogar del reconocido y querido vecino e historiador local Juan Valdivia Tabilo, quien a sus 74 años y al interior de los muros de su morada, logró conformar a pulso lo que él cataloga como el primer “Centro de Estudio Patrimonial de Guayacán”, trayendo a la actualidad y poniendo en escena el valor histórico, patrimonial y cultural de este sector, que hoy avanza en su revitalización.

Al atravesar la puerta de su casa, ubicada en calle Errázuriz 683, a cualquier guayacanino (a) o coquimbano (a) se le aprieta el corazón, el poder apreciar y palpar una muestra de 2 mil fotografías históricas de Coquimbo y Guayacán, elementos rescatados y únicos, documentos, etc. Mientras, “Don Juan”, con una prosa y memoria envidiable comienza a relatar la historia que dio paso al primer puerto exportador de Cobre de Chile al mundo durante el siglo XIX, junto a todo el desarrollo que la actividad minera trajo consigo a este sector porteño y a la región.

De ello dan cuenta la serie de objetos recuperados por Juan Valdivia, y que dan forma a su Centro de Estudio Patrimonial de Guayacán de puertas abiertas a la comunidad, evidenciando así el valor histórico que tiene el pueblo. Encontrando desde una simple piedra con minerales, hasta una ficha del salario que le cancelaba el señor José Tomás Urmeneta (destacado empresario minero) a sus trabajadores. “Acá van a encontrar todo el desarrollo minero del siglo XIX y la importancia de Urmeneta para Guayacán, pasando por el cobre oxidado y sulfurado, junto a lo que es el conocimiento de hornos de tipo calcino, manga y reverbero; ladrillos a fuego, documentación de la época, declaraciones de puertos, planos históricos, la unión de culturas, personajes, etc.”, detalló el historiador.

Entre la gran cantidad de objetos que traen a la actualidad la historia de Guayacán, “Don Juan” destaca su colección de los llamados “ladrillos a fuego”, que fueron importados desde diversas partes del mundo para habilitar los hornos que hicieron posible el procesamiento del cobre. Según precisa el historiador, “humildemente puedo asegurar que poseo una colección de 33 ladrillos de fuego, de los 54 existentes en el mundo, y que se dejaron de exportar desde las diferentes compañías fabricantes de Europa en 1863, posterior a lo cual, el señor Cousiño y Urmeneta, inician la fabricación de estos en Lota, y posteriormente en Guayacán, donde tuvimos un total de 35 hornos, 3 grandes chimeneas, la más alta de 40 metros de altura”, señaló.

VUELTA A LA HISTORIA. Si bien Guayacán destacó por su actividad minera durante el siglo XIX, Juan Valdivia da un salto en la historia y con un trozo del arbusto llamado “Guayacán” en su mano, relata que el nombre del sector al cual ha dedicado prácticamente su vida radica en la existencia histórica de este árbol en los sectores de El Panul, Sindempart y la serranía, es decir la Pampilla de hoy, que estaba cubierta de estas especies al llegar los colonizadores, desde 1540 hacia adelante, cuando todo el lugar era habitado por el pueblo originario de “Los Changos”. “La importancia de Guayacán en Chile se da durante el siglo XIX, pero no debemos olvidar anterior a este siglo. En este sector de Guayacán, buscando un lugar de refugio, estuvieron nuestros pueblos originarios Los Changos”, destacó.

Bajo este contexto, y según continúa relatando el historiador guayacanino, la segunda etapa en el desarrollo de Guayacán “viene cuando los países europeos descubren las riquezas de este territorio y se convierte en un refugio de piratas y corsarios. Pero lo más importante viene desde el siglo XIX junto a la independencia, cuando en Guayacán se instala la fundición de Cobre más importante y principal de nuestro país, y la más importante de América Latina. No lo digo yo, lo dice Benjamín Vicuña Mackenna en su libro “El Cobre y el Carbón de Piedra”, y todos los historiadores han concluido que Guayacán fue cuna y soporte de la economía del país en el siglo XIX. Esa es la importancia histórica, arquitectónica y cultural que tiene nuestro pueblo de Guayacán”, afirmó Juan Valdivia.

Fue así y por las características que tiene la bahía de La Herradura, que José Tomás Urmeneta junto a sus socios constituyeron la Sociedad Chilena de Fundiciones, y estimaron instalar en Guayacán el colosal establecimiento de una fundición de cobre refinado, con 35 hornos. A partir de ello, “aquí habitaron los técnicos y profesionales venidos desde Gales, 158 personas, y tenemos con orgullo nuestro barrio Galés. Desde aquí esta bahía se convirtió en un enclave minero-marítimo, y convirtió al principal puerto exportador del cobre de Chile hacia Europa, junto con las influencias en las construcciones y costumbres que dieron origen a Guayacán y sus característicos inicios”, consignó el historiador porteño.

Sin dudas, la historia de Guayacán y su desarrollo tras el auge de la actividad minera marco un antes y un después para este sector y Coquimbo, pero hay mucho más que conocer al respecto junto a Don Juan Valdivia, quien día a día camina por las calles de Guayacán enhebrando su historia para transmitirla a todas las generaciones, e invita a ser parte de ello en su hogar, que hoy luce como un verdadero museo.

CENTRO DE ESTUDIO PATRIMONIAL DE GUAYACÁN. Para el historiador Juan Valdivia Tabilo, su casa es una puerta a la historia de Guayacán y que más importante para él que dar a conocer esto a todo Coquimbo y a quien quera visitarlo en su hogar, ubicado en calle Errazuriz 683. “La invitación esta cursada. Después de mucho esfuerzo he logrado mostrar algo de la historia de Guayacán. No está toda, faltan muchas cosas, pero la idea es darle el valor a la historia, a la arquitectura, a la cultura que tiene este pueblo y esa es la única intención. De que las generaciones presentes y futuras no ignoren y se sientan identificados con nuestro Guayacán. Creemos conciencia que la historia tiene un valor”, concluyó.

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