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Miércoles, Junio 29, 2022
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El gran reequilibrio

Ya es casi un cliché decir que la pandemia aceleró la digitalización, obligando a las compañías de telecomunicaciones y a los Estados a llevar conectividad a todos los rincones, para permitir que, incluso en contextos de aislamiento total y restricciones de movilidad, las economías de todo el mundo pudieran continuar funcionando.

Como consecuencia de este mayor acceso y uso de Internet, vemos cambios en nuestras formas de vivir; por ejemplo, hoy en día vemos más compras y trámites online, la educación dio un salto hacia entornos más digitalizados y la salud integró nuevas tecnologías que eficientan los procesos y permiten que soluciones de salud de alta complejidad se puedan aplicar en lugares remotos.

Pero sin duda, uno de los mercados que evolucionó más rápidamente en este contexto fue el laboral. Aunque frecuentemente se habla del “futuro del trabajo”, la realidad es que la demanda de flexibilidad y autonomía son parte del “presente” y se han disparado entre los empleados de todo el mundo. Como resultado, las empresas -tanto las grandes como aquellas con menos trabajadores- se han encargado de crear un modelo de trabajo que no solo permita a los colaboradores tener más opciones, sino que también defienda una cultura empresarial inclusiva y conectada en un panorama en evolución.

El trabajo híbrido -que permite a los trabajadores elegir entre dos o más entornos diferentes para trabajar, en función de lo que más les convenga- se ha convertido en un elemento básico de la vida laboral moderna. Mientras que, para algunos, alejarse de los horarios de trabajo tradicionales ha sido una transición fácil, para otros, este reequilibrio ha provocado una desconexión con los compañeros y ha desdibujado los límites entre el trabajo y la vida personal, dejando solo una cosa en claro: el mundo del trabajo ya no puede tener un enfoque de “talla única”.

Para María José Barreda, Market Director de WeWork Chile, el trabajo híbrido ya no es una tendencia, sino que una realidad a la que las compañías y colaboradores deben hacer frente. “Los líderes deben crear ahora estrategias progresivas para alinear las expectativas de los directivos con las de los demás colaboradores”, dice, y añade que las estrategias basadas en la confianza, la flexibilidad y la capacidad de elección serán claves para que las empresas sigan siendo competitivas y logren atraer y retener a los mejores talentos.

Cristián Tala, emprendedor, inversionista ángel y advisor, coincide con estos planteamientos: “Un modelo de trabajo ‘flexible’ no sólo es flexible respecto del lugar desde donde se trabaja, sino que, por sobre todo, se adapta a las necesidades de los empleadores y sus colaboradores, acercando los intereses y expectativas de ambas partes”.

Nicolás Compte, gerente de Personas de Adexus, asegura que “este escenario supone mantener el ritmo de trabajo y colaboradores satisfechos desde la distancia, lo que sin duda no es tarea fácil, pero tampoco imposible. Mantener el equilibrio de ambos elementos es un aspecto que hoy en día, las empresas se encuentran trabajando y buscando la forma de mantener a sus equipos de trabajo motivados, productivos y fidelizados; esto solo se logra con una estrategia corporativa y comunicación constante”.

Sin embargo, no solo es mediante la estrategia corporativa que se lograra una mejor experiencia en el teletrabajo. La tecnología -y el uso correcto de ella- en los diversos espacios es vital en este proceso de transición.  Claudio Torres, regional manager Cono Sur de D-Link, considera que es fundamental contar con Tecnologías de Wireless LAN y redes Gigabit Ethernet de última generación, como componentes básicos en la parte presencial de estas soluciones híbridas, ya que estos deberán soportar la mayor demanda de los usuarios que regresan físicamente a las oficinas y, al mismo tiempo, dar servicio a las conexiones remotas. Además, agrega que “la administración de estas redes deberá estar preparada para gestionar en forma no presencial, cualquiera de los componentes, por lo que se vuelve un desafío adicional, en especial para pequeñas y medianas empresas”.

Y la tecnología sigue desafiando este nuevo contexto, de por sí desafiado. La llegada del 5G va a revolucionar al mundo y va a permitir que los diversos sectores de la economía puedan aprovechar sus virtudes. Mercedes Pérez de Arce, gerente de Recursos Humanos de Ecomsur, explica que “la llegada de la tecnología de quinta generación impactará directamente en la productividad de los trabajadores, en mejorar las necesidades intrínsecas del negocio y también en el ahorro económico de los mismos” y agrega que “permitirá que el trabajo remoto mejore de manera significativa, dando la calidad y estabilidad que se necesita para las videollamadas, pero también el soporte necesario para adherir herramientas de última tecnología que puedan apoyar a las necesidades técnicas del negocio”.

El tema del ahorro es fundamental para las organizaciones, de acuerdo con Global Workplace Analytics, las empresas estadounidenses podrían ahorrar entre 500 y 660 mil millones de dólares al año debido al trabajo remoto, el cual se traduce en una reducción en los costos inmobiliarios, una disminución del ausentismo y rotación de personal, así como un incremento en la productividad; por lo que la red 5G podría empujar estos resultados e incluso mejorarlos al tener acceso a apps y tecnologías que beneficien la productividad de los trabajadores, la calidad de las herramientas de trabajo y la accesibilidad remota a plataformas y archivos de la  empresa.

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