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Lunes, Enero 30, 2023
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Psiquiatra de SOPNIA lidera investigación para predecir la esquizofrenia y buscar nuevos tratamientos

La esquizofrenia es una enfermedad del neurodesarrollo, crónica, que afecta al 0.7 % de la población mundial aproximadamente y que es un problema de salud pública en Chile y el mundo. Está considerada una de las 10 enfermedades más discapacitantes en personas entre 20 y 40 años; sin embargo, hay muchas cosas que aún se desconocen de esta enfermedad.

En los últimos años, las investigaciones sobre la esquizofrenia se han centrado en su detección precoz. El psiquiatra y socio de la Sociedad de Psiquiatría y Neurología de la infancia (SOPNIA), Pablo Gaspar, explica que si bien por lo general los primeros episodios de esquizofrenia ocurren en la adultez, existen los llamados síntomas prodrómicos que se presentan en la adolescencia, entre los 12 a los 18 años.

“Muchos de estos síntomas prodrómicos (aquellos que preceden a la enfermedad) corresponden al aislamiento social, ansiedad, depresión y síntomas psicóticos subumbrales, que generan mucha discapacidad en el adolescente: en el ámbito social, cognitivo, disminución del rendimiento escolar, alteración de la dinámica familiar, entre otros”, explica el doctor Gaspar.

Una de las investigaciones que está liderando el doctor Gaspar es sobre los biomarcadores que pueden estar presentes en las personas con esquizofrenia. “Los biomarcadores, en términos simples, son características que pueden ser sustancias, moléculas, genes, redes neuronales, o algún tipo de alteración histológica que sirven de base para poder entender, seguir y trazar una determinada patología, enfermedad mental en este caso, desde el punto de vista diagnóstico y también terapéutico”, explica el psiquiatra.

En el área terapéutica, el doctor Gaspar explica que con esta investigación se pueden afinar los tratamientos. Por ejemplo, puede haber personas con alteraciones del discurso y no tantas alteraciones de la parte genética y en ellos puede ser más importante el desarrollo de estrategias preventivas asociadas a la psicoterapia de última generación o el uso de nuevas tecnologías como terapia. Hay otras personas, que pueden tener grupos de biomarcadores alterados más genéticos o moleculares y en ellos vamos a poder tener un uso más racional de psicofármacos. “En el fondo el proyecto es una invitación al uso de una medicina de precisión en psiquiatría”, destaca el doctor Gaspar.

En este sentido, el especialista señala que con esta investigación lo que se busca son un amplio rango de biomarcadores a distintos niveles en la esquizofrenia. “Esto es un ámbito que lleva más de 50 años en el estudio de la neurociencia. Se han encontrado algunos con algún interés clínico, pero aún no se ha podido determinar de qué manera estos biomarcadores pueden tener un peso diagnóstico en la enfermedad y tampoco el uso de determinados tratamientos efectivos”, agrega el psiquiatra.

Para esta investigación se estudiarán durante dos años a adolescentes y adultos jóvenes que tengan riesgo de desarrollar un primer episodio psicótico, a quienes se les realizará un detallado análisis clínico, de imagenología, de signos vitales, de análisis automatizado del lenguaje, reporte de su estado diario emocional, entre otros. “Es un análisis a múltiples niveles de los biomarcadores en esta etapa, para determinar qué personas van a desarrollar un primer episodio psicótico y qué otras personas que tienen síntomas psicóticos subumbrales no lo van a desarrollar o incluso aquellos que van a remitir esos síntomas”, explica.

El doctor Gaspar agrega que esto les permitirá determinar no solamente los biomarcadores que vayan a ser una patología grave, sino cuáles factores biológicos están presentes en personas que no van a tener estas enfermedades.

El socio de SOPNIA indica que este proyecto se convertirá en uno de los esfuerzos colaborativos más importante en la historia en relación con la búsqueda de biomarcadores para la esquizofrenia, y que no solo los apoyará en los procesos diagnósticos, sino también en el uso racional de las intervenciones. La investigación es financiada por el instituto de salud mental (NIH), el instituto de administración de drogas y alimentos (FDA), Wellcome Trust, entre otras instituciones de gran prestigio internacional.

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