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Jueves, Julio 9, 2026
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Los errores más comunes al guardar medicamentos en casa (y por qué el baño es el peor lugar)

Guardar los medicamentos en el botiquín del baño es una costumbre instalada en la mayoría de los hogares chilenos. Sin embargo, ese hábito puede jugar en contra de la efectividad de los tratamientos, según advierte Carolina Avendaño, académica de la Escuela de Química y Farmacia de la Universidad Andrés Bello.

“La humedad de las duchas puede afectar su estabilidad, su calidad y, lo más importante, esas condiciones promueven el cultivo de bacterias y hongos que vamos a ingerir posteriormente, en caso de fármacos que se administran por vía oral”, explica la especialista.

El baño no es el único lugar problemático, advierte: “la cocina, por sus constantes cambios de temperatura, y el interior de un automóvil, que en un día soleado puede superar los 50 °C, también figuran entre los peores sitios para conservar remedios”. A esto se suman otros errores frecuentes: sacar los comprimidos de su envase original, guardar fármacos vencidos “por si acaso” o mezclarlos todos juntos sin revisar sus fechas de vencimiento.

Un deterioro que no siempre se ve

Avendaño explica que uno de los mayores riesgos es que la pérdida de efectividad de un medicamento mal conservado no siempre se nota a simple vista. “Un medicamento puede verse completamente normal por fuera, pero haber perdido parte de su efectividad por haber estado expuesto al calor o la humedad durante mucho tiempo”.

El resultado, agrega, son pacientes adherentes a sus tratamientos, especialmente en enfermedades crónicas, que no logran la efectividad terapéutica esperada y terminan agravando su condición.

Algunos medicamentos son particularmente sensibles a estos factores. La insulina, las vacunas, los productos oftálmicos, los antibióticos en suspensión y los supositorios u óvulos requieren protección especial frente a la luz, el calor y la humedad. “Cuando se degradan, no solo pierden eficacia: en algunos casos pueden generar productos de degradación que aumentan el riesgo de reacciones adversas o intoxicaciones severas”, subraya la docente.

Cómo almacenarlos correctamente

A pesar de todo, Avendaño señala que la recomendación general es simple: mantener los medicamentos en un lugar fresco, seco, protegido de la luz directa y siempre en su envase original, junto al prospecto. También conviene revisar periódicamente las fechas de vencimiento y guardarlos fuera del alcance de niños y mascotas.

Un punto que suele generar confusión es la indicación “conservar refrigerado“. Según Avendaño, eso no significa llevarlo al congelador, ya que las bajas temperaturas también pueden dañar ciertos fármacos. Los medicamentos que deben reconstituirse, como los que vienen en polvo para preparar una suspensión, sí deben guardarse en el refrigerador, respetando estrictamente los días de duración indicados tras su preparación. “Existen bacterias en el refrigerador y hongos que pueden contaminarlo. Existen microorganismos que no hacen alteraciones de sabor o color en los alimentos y/o medicamentos y que pueden, de todas formas, producir toxinas que van a ingresar a nuestro organismo produciendo enfermedades”, advierte.

Señales de alerta

Comprimidos quebrados, agrietados o pegajosos, cápsulas deformadas, jarabes con sedimentos, cambios de color, olor o textura, y cremas con separación de sus componentes son señales visibles de deterioro. El problema, dice Avendaño, es que muchos medicamentos dañados no muestran ningún signo evidente. Por eso, si un fármaco estuvo expuesto a calor intenso, humedad o quedó varias horas dentro de un automóvil, lo más seguro es consultar con un químico farmacéutico antes de usarlo.

Dejar los medicamentos al alcance de niños y mascotas es otro error habitual con consecuencias que pueden ser graves. “Los niños son el grupo más vulnerable, ya que son los que presentan un mayor porcentaje de intoxicaciones por fármacos, debido a que es parte de la infancia tener curiosidad y probar un comprimido o un jarabe que tenga una esencia, color o sabor que les sea agradable a la vista”, señala la académica.

“Un medicamento bien conservado mantiene la calidad con la que se fabricó en el laboratorio y puede cumplir su función de forma segura y eficaz”, cierra la académica de la Escuela de Química y Farmacia UNAB.

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