En el último tiempo, se ha vuelto habitual escuchar a ciertos sectores lamentarse por una supuesta «falta de acción política» o una deficiente articulación entre autoridades. Sin embargo, cuando uno analiza el fondo de esas críticas mientras recorre las tres provincias de nuestra Región de Coquimbo, la conclusión es evidente: se trata de una crítica vacía, desconectada de la realidad y nostálgica de una forma de hacer las cosas que los chilenos ya clausuramos.
Hacer política no es, bajo ningún punto de vista, el mero ejercicio de articular autoridades en salones cerrados o transar cuotas de poder. Hacer política es saber poner el Estado y sus facultades a disposición absoluta de las familias. Esa es la instrucción clara y categórica que nos ha entregado el Presidente José Antonio Kast: gobernar de cara a la gente, en terreno, resolviendo los problemas reales y urgentes —esos que no admiten las demoras de la burocracia ni los gustos ideológicos de unos pocos—.
La política está al servicio de las personas, no de los políticos. Por eso, frente a quienes pretenden que nos encerremos entre cuatro paredes a debatir sobre abstracciones, nosotros respondemos con presencia, gestión y orden en las calles. La verdadera política, la que le interesa y le cambia la vida a los habitantes de Vicuña, Ovalle, Illapel o Coquimbo, no se escribe en los escritorios, se valida en el barrio, escuchando las demandas de seguridad, conectividad y escasez hídrica que afectan a nuestra zona.
Ahora bien, esto no significa ignorar la esencia de la política como ciencia social. Al contrario. Entendemos perfectamente que la política es el arte de gestionar, organizar y administrar el poder dentro del Estado. Pero el poder no es un botín; es una responsabilidad delegada por los ciudadanos. Jamás debemos olvidar que su propósito fundamental no es la confrontación estéril entre visiones disímiles, ni el canibalismo político que tanto daño le ha hecho al país. El verdadero sentido de nuestra labor es conciliar intereses legítimos, resolver los conflictos de manera pacífica, recuperar la autoridad y establecer normas claras de convivencia que nos permitan alcanzar el bien común.
Administrar con eficiencia y restaurar el orden es la base técnica de nuestro trabajo, pero el motor humano es el terreno. Mientras otros sigan enfrascados en las dinámicas de la vieja política cupular, esta Delegación Presidencial seguirá desplegada “donde las papas queman”, demostrando con hechos que el gobierno del Presidente Kast es un gobierno que gestiona con firmeza y, sobre todo, que cumple de cara a su gente.
Por: Víctor Pino Fuentes – Delegado Presidencial Región de Coquimbo.











