Castores

MiraDoc anuncia estreno de premiado documental “Los castores”

Una devastadora plaga azota a la isla de Tierra del Fuego, que comparten Chile y Argentina en el extremo sur de América. Se trata de castores canadienses, que pese a su amigable apariencia, han devastado el ecosistema silvestre de la zona, multiplicándose hasta alcanzar un número estimado en 200 mil individuos, es decir, más que toda la población humana en el mismo territorio. Este es el tema de “Los castores”, el nuevo estreno del ciclo de documentales MiraDoc, que se exhibirá a partir del jueves 2 de junio en una red de 20 salas independientes a lo largo del país.

La producción se presentará en el Teatro Centenario de La Serena (Cordovez 391) los días 2, 3 y 4 de junio, en horario de las 20:00 horas, y en el Centro Cultural Municipal de Ovalle (Independencia 479), en las jornadas del 3 y 10 de junio, a las 19:30.

El film fue dirigido por Nicolás Molina y Antonio Luco, y producido por Francisco Hervé. Viene avalado por un exitoso recorrido previo, obteniendo –entre otros– el premio a Mejor Largometraje Nacional en el Festival de Cine de Valdivia 2014 y el primer lugar en el Festival de Documentales de Chiloé. Asimismo, fue nominado al Green Doc Award en el Sheffield Doc/Fest, de Inglaterra.

La cámara sigue a una pareja de biólogos, Derek y Giorgia, que llegan a Tierra del Fuego para investigar la plaga. La presencia de estos roedores en el lugar es insólita y se remonta a 1946, cuando se introdujeron 50 ejemplares de castores en la isla para impulsar un negocio de pieles. Siete décadas después, estos animales se han tomado el lugar por completo.

El principal problema es que los castores han alterado la geografía local y atentan contra la flora y fauna del lugar. Más allá de derribar árboles, con sus represas han cambiado el curso de los ríos, inundando bosques y amenazando la armonía de otras especies, mientras se reproducen con rapidez.

El codirector Nicolás Molina explica cómo se genera este conflicto. “Talan bosques, frenan ríos, y al mismo tiempo generan represas, y esas represas inundan grandes porciones de bosque. Ese es el mayor daño que provocan los castores. Si lo comparáramos con otros problemas ecosistémicos que el hombre ha provocado, por ejemplo Hidroaysén o el incendio en torres del Paine, nos daríamos cuenta que el daño que ha causado el castor es muchísimo mayor que eso”, señala.

Pese a lo complejo de la situación, la película abre espacios para el absurdo: “El humor fue siempre parte de esta película y eso lo enfrentamos a través de ciertas comparativas entre las dos especies, entre el hombre y el castor, los cuales se parecen bastante porque ambos destruyen la naturaleza para construir su propio hábitat”.

El programa MiraDoc nació el año 2013, como una iniciativa de la organización independiente ChileDoc para promover estas realizaciones artísticas dentro de un circuito de salas de gran prestigio a nivel nacional. Es financiado por el Programa de Intermediación Cultural, Convocatoria 2015; y el Fondo de Fomento Audiovisual, Convocatoria 2016, del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes.

La atmósfera de Tierra del Fuego

Los directores Molina y Luco destacan que el atractivo de esta historia, centrada en una catástrofe ecológica ignorada en el resto de Chile y que permite indagar la relación del ser humano con la naturaleza.

Seis semanas en la Región de Magallanes tomó el rodaje principal, en su mayoría en zonas muy aisladas de Tierra del Fuego. “Por la lluvia, el viento y las largas caminatas, fue una experiencia dura; una aventura para todo el equipo, y valió la pena. Tierra del Fuego posee una atmósfera increíble, una luz que conmueve”, apuntan los directores. “Capturar imágenes de los castores fue otro desafío. Observarlos requiere paciencia y sacrificio. Son animales nocturnos y sólo podíamos grabarlos al amanecer o al atardecer. Madrugamos mucho insistiendo una y otra vez, para capturarlos construyendo una represa”, recuerdan.

“Ojalá la película motive a hacerse preguntas que son muy contingentes. Con lo ocurrido en Chiloé, éste es un momento importante para reflexionar sobre temas centrales en el film: nuestra relación con el ambiente, la comida, y también con el territorio. Magallanes está lejos, y lamentablemente los conflictos regionales les parecen abstractos a la gran mayoría de chilenos que se acumula en el valle central. Pero Tierra del Fuego es un Chile que hay que ver, y también entender que el castor lo está cambiando para siempre”, puntualizan.

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