Sexualidad-Pandemia

Cómo vivir la sexualidad sana y plenamente en tiempos de pandemia

Los largos meses de pandemia, la cuarentena, el distanciamiento social y la adopción de numerosas medidas preventivas han tenido importantes efectos en la vida de las personas en diversos aspectos y la sexualidad no ha sido la excepción. Y es que generar encuentros o espacios de intimidad resulta todo un desafío en estos tiempos, especialmente, para aquellas personas que se encuentran en confinamiento con sus hijos, están solteras, no viven con sus parejas o éstas tienen un alto riesgo de contraer Coronavirus debido a sus labores diarias.

“Estudios de Estados Unidos, Canadá y Australia y encuestas chilenas indican la pandemia ha afectado a las personas que estaban iniciando una relación, porque aún no habían establecido una confianza y una comunicación más sólida, lo que en su gran mayoría, ha provocado el término de sus relaciones. Para las parejas estables que no viven en la misma casa, ha sido complejo, pero han buscado otras maneras de fortalecerse, dejar de lado los egos sexuales y ver el placer sexual no sólo como penetración. La dificultad para las que viven en el mismo lugar y tienen hijos, ha estado en que los espacios de intimidad han disminuido. Por otro lado, las parejas que no tienen hijos, se han visto favorecidas, ya que han afianzado sus prácticas sexuales”, indicó Andrea Cavero, matrona jefa del Hospital de La Serena.

La salud sexual es una de las necesidades básicas del ser humano y según la Organización Mundial de la Salud, se define como un estado de bienestar físico, mental y social en relación a la sexualidad, que requiere de un enfoque positivo y respetuoso, así como también del derecho de tener experiencias placenteras, seguras y libres de toda discriminación y violencia.

Sin embargo, en la actualidad, cuando el mundo vive la peor crisis sanitaria del último siglo, la emergencia ha obligado a que muchos prioricen otras necesidades, como la seguridad, vivienda o el sustento económico mediante el trabajo. Además, la depresión, la angustia, la ansiedad y los miedos propios de este escenario han tenido un efecto negativo sobre el deseo sexual.

“La salud mental influye mucho en cómo vivenciamos y sentimos nuestra sexualidad, si nuestro estado de ánimo se ha visto afectado, por supuesto va a influir. En tanto, si vivimos una sexualidad desde el bienestar y el placer, nos favorecerá y mejorará nuestra autoestima, satisfacción personal y relaciones con otros. Es importante que entendamos que el placer es un derecho que tenemos y precisamente, ese es el lema que la Asociación Mundial de la Salud Sexual ha querido remarcar este año”, explicó Inti Villalobos, psicóloga del Servicio de Ginecología y Obstetricia del establecimiento serenense.

¿Podemos tomar la crisis sanitaria como una oportunidad para vivir saludable y plenamente nuestra sexualidad? Pese al complejo escenario que nos encontramos enfrentando, la respuesta parece ser afirmativa y para esto, mantener una buena comunicación resulta esencial.

Pero ¿cómo hacerlo? Cavero indicó que hoy en día, “tenemos que hablar más de sexualidad y verla como un aspecto importante de nuestras vidas. El consejo que ha dado la OMS sobre la forma más segura de tener una vida sexual plena es uno mismo, apuntando al autoconocimiento, a la masturbación. Sin verse como algo pecaminoso, sino una práctica que tiene grandes beneficios, que nos lleva a conocer quiénes somos y reduce la ansiedad y el estrés. Durante el acto sexual, se liberan endorfinas y ciertas hormonas que producen una sensación de felicidad. La idea es que cada acto sexual, ya sea con penetración o no, sea satisfactorio y una forma de comunicación, afecto y cariño”

Además, la matrona magíster en Salud Pública recomendó hoy “utilizar otros medios para vivir la sexualidad en pareja, mediante plataformas web que sean seguras y confiables, a través de videollamadas, comunicaciones eróticas y hacer juegos sexuales”.

Por su parte, la psicóloga del Hospital de La Serena, aconsejó “reconocer qué nos está pasando en este contexto, favorecer la comunicación y buscar espacios de privacidad pese al confinamiento. Si estamos solos en la casa, podemos aprovechar el autoerotismo, si estamos en pareja, disfrutar de estas instancias en que tenemos más tiempo para conocernos. Aprovechar la tecnología, usar las redes sociales para buscar tips en plataformas de educación sexual, comprar en tiendas que ofrecen entrega a domicilio de sus productos sexuales y sobre todo, buscar apoyo profesional si no me estoy sintiendo bien al respecto”.

¿CÓMO VIVIR MI SEXUALIDAD CUIDÁNDOME DEL COVID-19?

Andrea Cavero, manifestó que para cuidarse, el llamado es a “minimizar el número de parejas sexuales y evitar el contacto sexual si tiene sintomatología asociada a COVID-19 o no estamos seguros de los riesgos que puede tener la otra persona. Si vamos a mantener relaciones sexuales, que sea con una pareja estable, estableciendo una buena comunicación y evaluando previamente si se presentan síntomas. Si decide tener sexo con una persona que no es su pareja estable, utilice preservativo, mascarilla e higienícese previa y posteriormente”.

En este último caso, también resulta importante evitar los besos y el contacto cara a cara, considerar si alguno de los participantes presenta factores de riesgo o vive con alguien que los tenga y limitar el uso de alcohol y otras drogas, de tal manera de que ambos estén en condiciones de tomar las mejores decisiones posibles.

LA SEXUALIDAD Y EL PLACER:

Septiembre es el mes de la salud sexual en Chile y el mundo. Este año, el foco de esta conmemoración ha estado en el placer en tiempos de pandemia. Éste se puede entender como una sensación de satisfacción y disfrute, tanto desde lo físico como lo psicológico, derivado de experiencias eróticas compartidas o individuales, incluyendo pensamientos, fantasías, emociones y sueños.

La salud y los derechos sexuales constituyen un importante problema de salud pública que requiere mayor atención durante esta emergencia sanitaria, promoviendo la igualdad de género y el respeto a la diversidad sexual y entendiendo que las relaciones placenteras se construyen desde el bienestar, el consentimiento, la seguridad y la privacidad.

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