El Premio Nacional de Literatura, creado en 1942 por la Asociación de Escritores de Chile, tenía un sabor amargo para la poetisa Gabriela Mistral. “Aquí (Rapallo, Italia) han llegado noticias barrocas y loquísimas sobre eso del premio famoso”, señalaba en una de sus cartas. Sobre todo por el destino de los $100.000 que traía el galardón, lo que era una suma enorme para la época.
La distancia entre Mistral y sus colegas escritores era tal, que no quiso viajar a recibirlo. “Cosas muy malas se han dicho de mí en aquel país que Dios me dio por patria. A ciertos compatriotas solo les falta atribuirme un asesinato”, decía en 1951. Pese a eso, ella misma aclaró: “No es ingratitud, a mis chilenos buenos”.
En esas mismas cartas, Mistral dejó establecido el destino del premio: “Como lo cierto es eso de cien mil pesos, pienso mandar a Vicuña a dos amigas muy fieles, a fin de que alcancen al valle (del Elqui) y repartan lo que más necesiten mis criaturas”.
Antes de Mistral, el galardón fue entregado a Augusto D’Halmar, Joaquín Edwards Bello, Mariano Latorre, Pablo Neruda, Eduardo Barrios, Samuel Lillo, Ángel Cruchaga Santa María, Pedro Prado, y José Santos Vera, entre 1942 y 1950. Solo recién en 1951 se lo entregaron a Gabriela Mistral, transcurridos seis años de haber obtenido el Premio Nobel de Literatura.
Tal demora tenía sus motivos: por una parte, el premio surgió para reconocer a los escritores de la segunda mitad del siglo XIX. No era tan solo un tema de reconocer a los autores, sino dar también un aporte económico, para evitar que muchos murieran en la miseria.
Si bien Mistral inició su carrera literaria en Chile, lo cierto es que se fue del país en 1922, primero como enviada especial para participar en la reforma educacional de México, y luego, por sus labores como cónsul en Europa, Estados Unidos y América Latina. Eso creó cierto resquemor en el ambiente literario chileno.
A pesar de las circunstancias un tanto adversas en que Mistral recibió el premio, vale la pena recordar estos 75 años de obtención del galardón. En todo este tiempo, la figura de la poetisa se ha engrandecido y forma parte de la memoria colectiva de Chile.
Claudio Véliz – Académico Escuela de Humanidades – Universidad Gabriela Mistral










